La historia de la iglesia católica está llena de lagunas con misterio, y algunas son realmente oscuras. Como en cualquier religión existente, hay episodios donde los hechos se alejan mucho de lo que realmente se quiere predicar y transmitir. Cuando se trata de los papas que ha tenido la religión católica, existen muchas de estas historias. Algunas son más creíbles y otras no tanto, pero sin duda una de las más extrañas fue la del papa Inocencio VIII, también conocido como el papa vampiro.

¿Realmente hubo un papa vampiro en la iglesia católica? El papa Inocencio quizá no fuera un verdadero vampiro, pero es cierto que estuvo muy metido en temas de brujería y hechos extraños. Se dice que tuvo muchos hijos ilegítimos a lo largo de su vida, y fue el papa que confirmó a Tomas de Torquemada como máximo exponente de la Inquisición española. También estuvo involucrado en turbios temas de esclavismo, donde era permisivo con esta práctica con la idea de conseguir más conversos.

Sin embargo, ¿Por qué Inocencio VIII era conocido como el papa vampiro? Lo cierto es que la culpa de esto realmente lo tienen los médicos. Muchos de los tratamientos médicos a lo largo de la historia han sido de lo más extraños, y algunos incluso terroríficos.

Los curiosos tratamientos médicos de la época

La medicina en 1492 no era como la que tenemos ahora, como muchos ya habrán imaginado. En el caso del papa vampiro Inocencia VIII, la fama se la dio una forma de curar a los pacientes que ahora está totalmente descartada. Aunque para muchas enfermedades ya existían remedios que funcionaban bastante bien, para otras cosas los remedios eran bastante peculiares e incluso peligrosos. Por ejemplo, se daba mercurio para ciertas condiciones médicas que no ayudaban al paciente en nada.

Sin embargo, uno de los tratamientos estrella era hacer sangrías a los pacientes. Los médicos de la época creían que la mayoría de las enfermedades venían de la sangre, por lo que sacar la sangre contaminada era muy importante. Básicamente lo que hacían era realizar sangrados al paciente mediante cortes, y así sacar la “sangre mala”. También se utilizaban otros procedimientos, como eran las ya conocidas sanguijuelas. Se dejaba que estos animales extrajeran la sangre (y de paso se alimentaran) de los enfermos.

Lo que mucha gente no sabe, es que los médicos no solo sacaban la sangre del cuerpo de sus pacientes. Uno de los tratamientos que se hizo muy popular fue hacerlo al revés, y era ingerir sangre para sanar a los enfermos. Curiosamente fue el papa Inocencia VIII uno de los primeros en usar este tratamiento tan “revolucionario”. ¿Por qué fue se le aplicó el singular tratamiento de beber sangre?

El nacimiento de Inocencio VIII, el papa vampiro

Bacon, Francis; Pope I (Study after Pope Innocent X by Diego Velazquez); Aberdeen Art Gallery & Museums; http://www.artuk.org/artworks/pope-i-study-after-pope-innocent-x-by-diego-velazquez-106598

En el mes de julio del año 1492 el papa Inocencio VIII se había puesto muy enfermo, hasta el punto en que se temía por su vida. Los médicos intentaron todo lo posible para salvar su vida, pero nada funcionaba. Finalmente pensaron que la única esperanza del papa Inocencio era renovar su sangre, lo cual significaba que tenía que beber sangre fresca.

Tres jóvenes fuertes y sanos fueron llevados a los aposentos del papa Inocencio VIII. Se les pagó una buena cantidad de dinero por sus servicios, por lo que todo fue voluntario. Los médicos hicieron un pequeño corte a cada uno de los jóvenes para hacerles un sangrado. Luego la sangre que habían recolectado le fue dada la papa para que recobrara la energía y la fuerza. Según testigos, la sangre se le administró estando aun caliente al ser tan reciente. Se había convertido sin saber en el papa vampiro, del que tantas historias se contarían después.

¿Salvó el tratamiento de beber sangre al papa Inocencio VIII? Lo cierto es que no, ya que murió a finales del mismo mes de julio. Se pensó en aquel momento que el tratamiento se le había administrado demasiado tarde y por eso no funcionó. El papa vampiro se había quedado en los huesos y solo podía alimentarse con leche. Muchos especulan que en el mes de julio se le aplicaron también tratamientos alternativos que pudieron empeorar su salud.

Lo que estaba claro era que papa Inocencio VIII estaba muy enfermo, y beber sangre fresca de tres jóvenes sanos y vigorosos no le ayudó en absoluto. Lo que si hizo fue crear una leyenda de vampirismo alrededor de su figura.

El tratamiento de beber sangre ya existía

Aunque en 1492 los médicos quisieron apuntarse el tanto del “nuevo tratamiento” con sangre, lo cierto es que ya había antecedentes. Unos pocos años antes una importante figura del renacimiento llamada Marsilio Ficino pensaba que en la sangre esta la clave de la juventud. No pensaba que daba la inmortalidad, pero si que su consumo podía ralentizar la vejez y la muerte. A lo largo de los años esta teoría se puso en práctica muchas veces, y el ejemplo más conocido es sin duda el de la condesa Elizabeth Bathory.

La condesa Bathory tampoco era un vampiro real, pero para el caso es como si lo hubiera sido. Asesinó a un gran número de chicas jóvenes solo para obtener su sangre y satisfacer sus bajos instintos. En la mitología de muchos países del mundo, la figura del vampiro o Nosferatu bebe sangre para vivir eternamente. No es una casualidad que esto sea así, porque la sangre siempre se ha asociado a la salud, juventud y la vida.

Puede que todo esto fuera motivo por el que los médicos del papa Inocencia VIII intentaran usar un último recurso para salvarle. Lo cierto es que este papa ya había sido bastante polémico por otros asuntos, y el tratamiento bebiendo sangre humana no ayudó a limpiar su imagen. No era realmente un chupa-sangre pero se quedó con la etiqueta de El Papa Vampiro de la iglesia católica hasta nuestros días.

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