La mayoría estamos acostumbrados a vivir en sitios donde los días y las noches son iguales. En invierno hace frío y en verano calor, y es algo a lo que todos estamos habituados. Sin embargo, hay personas que viven en zonas de la Tierra donde todo es muy extremo. Ya hicimos hace algún tiempo un artículo sobre los pueblos más aislados del mundo, donde la vida no es fácil. Sin embargo, ¿te imaginas vivir en el polo sur durante todo el año? Es si es todo un reto, y te vamos a contar el motivo.

La Antártida es el lugar más frío y seco del planeta, y el polo sur es la zona más aislada que existe. Aunque parezca increíble, hay personas que viven en este lugar inhóspito. La mayoría son científicos que tienen estaciones de investigación en el polo sur. Todos ellos coinciden en una cosa, y es que vivir en el polo sur es una auténtica locura. ¿Qué te puedes esperar si decides pasar una temporada en el polo sur?

1 – Los días no tienen nada que ver con lo que conoces

Es algo que mucha gente ya sabe sobre ambos polos del planeta Tierra, y es que los días y las noches son mucho más largos. Incluso hemos visto películas donde ya nos muestran que el día y la noche se pueden alargar mucho, como es el caso de “30 días de Oscuridad”. En el polo sur la cosa es más extrema ya que solo verás un amanecer y un ocaso.

El polo sur es un lugar muy especial cuando se trata de su posición con respecto al sol. Por ello solo amanece y anoche una sola vez durante todo el año. Además de eso hay algo que es único de esta parte de mundo. Lleva todo un día para que el solo se ponga y otro día completo para que salga. Esto significa que hay seis meses de oscuridad y otros seis meses de luz solar. Cuando llega el momento del amanecer o el ocaso, puedes estar el día entero viendo como ocurre, aunque solo sea dos veces al año.

2 – Los efectos del polo sur en el cuerpo

Muchos de los que llegan por primera vez al polo sur, lo han descrito como algo muy desagradable los primeros días. Para empezar, hay una gran altitud que provoca que no se pueda respirar con normalidad. Es cuestión de acostumbrarse, pero hasta que eso ocurre la gente suele tener problemas para dormir. Tiene que ver con la densidad del aire, y es algo que los montañeros profesionales conocen bien. Por si fuera poco, si se visita la Antártida en los seis meses diurnos, la falta de oscuridad también puede afectar al sueño.

Los primeros días esta altitud también pasa factura a la hora de realizar tareas. El agotamiento suele ser continuo, incluso haciendo las tareas más sencillas. Cualquier cosa que se haga requerirá un gran esfuerzo hasta que el cuerpo se haya adaptado a la densidad del aire.

Sin embargo, hay un fenómeno que es más grave para los que deciden vivir en el polo sur más tiempo. Los inviernos son largos y duros, y las largas noches no ayudan a los que decidan estar meses en el polo sur. Algunas personas desarrollan problemas psicológicos debido al confinamiento en un mismo sitio y con las mismas personas. La prolongada oscuridad y rutina del polo sur puede afectar mucho a ciertas personas. El problema se llama Trastorno Afectivo Estacional, y puede ser provocado por el entorno. Algunos testimonios han mostrado que los afectados de este síndrome pueden ver a sus compañeros con la cara distorsionada, generalmente por la falta de luz natural.

3 – La meteorología no es como te lo esperas

Creo que no hace falta decir que en el polo sur hace mucho frío. Es algo muy obvio y no hace falta ser un genio para saber esto. En los momentos más fríos todo se congela en el polo sur, y esto lo incluye combustibles, maquinaria y todos fluidos hidráulicos que contiene. Como te podrás imaginar, hay que estar muy bien preparado para poder sobrevivir en el polo sur, y no es ninguna broma. Son meses de invierno prepararse bien es cuestión de vida y muerte.

Como curiosidad, la temperatura más baja que se ha conocido se dio en el polo sur. Ocurrió en el año 2013 donde se registraron – 93 grados centígrados bajo cero. No hace falta imaginar lo que eso significa para alguien que esté demasiado tiempo expuesto a la intemperie. También es el lugar con los vientos más fuertes que existen, llegando a los 320 kilómetros por hora.

Sin embargo, lo más sorprendente es que hay partes del polo sur donde no ha llovido ni nevado en miles de años. Estas zonas son llamadas oasis de la Antártida, y son terrenos de tierra y roca que no compaginan con el resto de la superficie polar. Que no tengan nieve no significa que no sean zonas muy duras para sobrevivir. El frío es muy intenso y estos oasis son de verdaderos desiertos donde no hay nada para sobrevivir. De hecho, estas áreas están en la lista de los desiertos más peligrosos del mundo.

4 – Hay dos pueblos en los que puedes quedarte

Si con lo que has leído hasta ahora sigues pensando que vivir en el polo sur es buena idea, hay dos pueblos que son ideales. El primero es “Villa Las Estrellas” y fue fundada a mediados de los años ochenta por los chilenos. Hoy sigue siendo una localidad que tiene prácticamente de todo, incluyendo un colegio, un hotel, oficina de correos y todo tipo de comunicaciones. El otro pueblo es de origen argentino y se llama “Esperanza Base”, y se utiliza principalmente para temas de investigación. También tiene recursos para que familias puedan vivir todo el año en esta zona del mundo.

Por supuesto, ambos pueblos son pequeños y no todo el mundo se adapta a este estilo de vida. Aunque en ambos pueblos hay uno o dos bares para tomar algo, todo es muy reducido y todo es muy comunitario. Aun así, son dos sitios en los que cualquier puede quedarse a pasar una temporada si quiere hacer algo diferente.

Hay otro factor interesante también y son buenas noticias para las personas religiosas. En la Antártida​ hay siete iglesias cristianas repartidas por todo el territorio. Algunas están en zonas muy aisladas, pero se edificaron para que la religión cristiana tuviera presencia en estos lugares remotos. Por supuesto, en un momento de apuro si alguien se pierde en la nieve, puede valer de refugio de emergencia. Solo hay que saber donde están por si hay necesidad de buscar un techo.

5 – En el polo sur no te comerá un oso polar

Hay una cosa que la gente no sabe cuando se habla de la fauna que existen en sitios muy fríos. Para empezar, en el polo sur no hay reptiles ni serpientes, lo cual hace del antártico el único continente que no tiene estos animales. De la misma manera, solo hay osos polares en el círculo ártico, pero ninguno en el círculo polar antártico. Esto significa que los osos polares no pueden llegar al polo sur. Mientras que en ciertas partes heladas del mundo hay que tener cuidado con estos osos, en el polo sur no hay peligro.

Como curiosidad con respecto a los animales, la Antártida tiene islas donde no existen las hormigas. Esto es extraño porque estos pequeños insectos están en todas partes del mundo. Sin embargo, no hay podido llegar a estas islas tan lejanas en el polo sur.

Sin embargo, lo que si hay son pingüinos y focas en muchas zonas del polo sur. También hay orcas por lo que no es un territorio desprovisto de vida. Aunque es muy difícil adaptarse al clima tan extremo del polo sur, eso no significa que muchas especies lo hayan conseguido.

6 – Vivir en el polo sur en una estación de investigación

Los científicos que van a la Antártida se suelen quedar en estaciones bases muy preparadas para su estancia. En dichas bases no solo necesitan científicos sino personal de todo tipo, como médicos, mantenimiento, cocineros y otros trabajos diferentes. Esto significa que hay muchas oportunidades para cualquier que decida pasar algunos meses en el polo sur y zonas parecidas.

La mayoría de estas bases están formadas por estructuras prefabricadas con todo lo que se necesita para vivir. Están aclimatadas para proteger contra el frío y tienen incluso comodidades como salas de juego y pequeños gimnasios. Sin embargo, existen bases más rústicas formadas por tiendas de campaña y que son bases casi improvisadas para hacer avanzadillas en otros sitios. Normalmente se usan para investigar zonas remotas durante algunas semanas, para luego volver a la estación base.

Estos asentamientos con tiendas de campaña totalmente equipadas, tienen su propio comedor, sala médica y zonas de investigación. Cada persona que tiene que permanecer algún tiempo en estos asentamientos, debe llevar un kit de supervivencia, el cual tiene todo lo necesario para subsistir algunos días si algo va mal. No debería ser utilizado nunca a no ser que hubiera una catástrofe, como por ejemplo que se quemaran las tiendas de campaña con todos los suministros dentro. Los kits contienen comida en lata, barras energéticas, agua, una linterna, cerillas, una manta, un saco de dormir, y otras cosas para aguantar hasta que llegue un rescate.

No hace falta decir que el frío puede ser peligroso para cualquier persona. Todo se congela en el polo sur, y hay que extremas las precauciones con las terminaciones de nuestro cuerpo. Esto incluye dedos de los pies y manos, nariz, orejas y cualquier cosa que esté expuesta la intemperie. Nadie quiere pasar una temporada en el polo sur y volver sin algunos dedos o sin orejas. Más arriba te hemos dejado un video para saber como viven en una de estas bases.

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