Hoy en día la preparación de los alimentos no es un misterio para nadie. Hay millones de recetas y cocineros que nos enseñan como hacer prácticamente de todo. Por si fuera poco, la tecnología nos ayuda a parar cualquier tipo de comida y bebida para que la podamos consumir en casa o en un restaurante. Sin embargo, ¿Cómo se preparaban los alimentos en el pasado? Lo cierto es que en algunos casos se hacía de forma diferente.

En el pasado no era tan sencillo preparar muchos de los alimentos y bebidas que se consumían. Todo era más artesanal y hecho con las manos, por lo que la creatividad suplía a la tecnología. Te contamos algunas formas de preparar los alimentos tal como se hacían en otros tiempos. Algunos te asombrarán al ser muy diferentes a como se hace ahora.

1 – El pan no era como el de hoy en día

Seguramente pienses que el pan siempre ha sido pan, y da igual la época que fuera. Pues lo cierto es que no es así. Este alimento tan básico ha evolucionado de diferentes maneras a lo largo de la historia. En la antigüedad era muy diferente, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que se lleva haciendo miles de años.

Por increíble que parezca se tienen muestras de pan usados hace miles de años. En los asentamientos arqueológicos no solo se encuentran fósiles, estatuas y trozos de cubertería. También se encuentran cosas que usaban los antiguos moradores del lugar, incluidos alimentos petrificados. En unas ruinas de Jordán se encontraron unos mendrugos de pan que dieron datos interesantes a los arqueólogos.

El pan había sido hecho de avena, cebada y una mezcla de plantas incluyendo una llamada papiro. El pan no había pasado por el proceso de fermentación, lo cual cambia totalmente su sabor. Los ingredientes usados y la forma de prepararlo ya indica que poco tenía que ver con el pan de ahora.

¿Estaba el pan antiguo mejor o peor que el actual? Podemos asumir que es cuestión de gustos. El pan siempre se ha consumido como un alimento básico en casi todas las culturas. Si nos dieran a probar un trozo de pan antiguo, posiblemente no nos gustara al principio. Lo mismo pasaría si diéramos pan actual a alguien del pasado. Lo encontraría raro y posiblemente poco apetitoso.

2 – La sal estaba muy presente en carnes y pescados

Ahora damos por hecho que lo normal es tener una nevera y un refrigerador. Pues en otros tiempos el conservar los alimentos no era una tarea fácil, sobre todo cuando ni siquiera había electricidad. Esto era especialmente complicado con la carne y el pescado, donde en poco tiempo se estropeaban. La solución más común en casi todas partes fue la sal y el ahumado para preservar estos alimentos.

Usar la sal para la conservación fue el método más utilizado. Se puede decir que la humanidad le debe mucho a este producto tan simple, porque sin el las cosas hubieran sido muy diferentes en la historia. El solo hecho de poder preservar los alimentos para ser consumidos, ya significa la vida.

Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que el llenar los alimentos de sal tenía también inconvenientes. Para poder comer la carne o el pescado que había sido embadurnado de sal, había que pasarlo por un proceso para que fuera comestible. Básicamente, si se comía la carne o pescado conservado con sal, podía ser muy tóxico. Lo llamaban envenenamiento por sal, aunque lo conocemos como hipernatremia  o intoxicación masiva por sodio.

Lo que se solía hacer era meter el alimento salado en agua durante toda una noche. De esta manera se eliminaba gran parte de la sal y así se podía cocinar y comer después. El agua donde los alimentos habían estado en remojo no siempre se tiraba. Algunas veces se usaba para hacer caldos o dar sabor a los guisos que se hacían.

3 – El chocolate no era tan dulce como ahora

¿A quién no le gusta el chocolate, ya sea como un helado, caramelos o bebida caliente? Este alimento tan popular lleva siglos existiendo, y de hecho los mayas y los aztecas ya lo consumían de forma habitual. Lo que pasa es que era algo diferente a como es ahora.

¿Cómo era el chocolate de la antigüedad? Pues para empezar tenía mucha más cafeína que los que tomamos ahora. De hecho, el chocolate se usaba también como estimulante de la misma manera que se usa el café o el té. Pero el detalle más curioso es que apenas tenía edulcorantes que hicieran que fuera dulce.

Se sabe que en ocasiones usaban miel para endulzar el chocolate, pero por lo general se consumía de un modo muy natural. Eso significaba que el chocolate solía ser bastante amargo. Si nos dieran a probar el chocolate que tomaban en la antigüedad, posiblemente no nos gustara en absoluto. Pero precisamente al no tener azúcares y productos añadidos, este chocolate era mucho más sano al que existe ahora.

4 – Los pasteles fueron considerado productos de lujo

Hoy en día entrar en una pastelería y comprar pasteles, tartas, pastelitos y otros postres es algo muy normal. Pues en el pasado no era tan habitual, y de hecho hubo un tiempo en que se consideraban alimentos de lujo. Antes de la famosa revolución industrial que cambió el mundo, la población de occidente no tenía muchas cosas a mano como ahora.

Las tartas, productos de bollería y pastelería no estaban al alcance de cualquiera. Muchos postres populares daban un estatus social que mostraba que alguien se lo podía permitir. En ciertas fechas señaladas el tener ciertos postres era la diferencia de vivir en opulencia o ser pobre. Esto se extendía a otros alimentos también, pero con el tema de los postres era singularmente visible.

También había un factor importante en el tema de estos postres, y era su conservación. Muchos de estos productos tenían que ser consumidos rápidamente porque se estropeaban. Eso significaba que había que comerse todos los pasteles o tartas en una sentada. Esto también se consideraba un signo de opulencia al hacer excesos con este tipo de alimentos. Se podía decir que el comer un pastel hecho de frutas, nueces, nata y otros ingredientes, hacía que la gente se sintiera rica por un rato.

Hoy en día esto es ridículo porque prácticamente todo el mundo se puede permitir estos caprichos. La pastelería en general está al alcance de todos y hay mucha variedad. Sin embargo, cuando te estés comiendo un pastelito de nata o chocolate, recuerda que en otros tiempos te hubieran considerado una persona rica.

5 – El pastel de queso tampoco era como el de ahora

¿Te gusta el pastel de queso? Es uno de los postres más populares del mundo, y hay poca gente que se pueda resistir a su sabor. Lo que mucha gente no sabe es que el pastel de queso moderno es un postre creado en Filadelfia, aunque muchos siguen creyendo que fue en Nueva York. Tiene más de un siglo de edad, pero la idea del pastel de queso original viene de mucho más atrás.

Se puede decir que el pastel de queso es una variante del pastel de crema. Ambos tipos de alimentos tienen sus orígenes en la antigua Grecia. En esos tiempos este postre se hacía con harina, huevos, miel y requesón (el queso original de este tipo de pastel). Así de sencillo era su preparación, y no se horneaba ni se añadía más ingredientes.

Hoy en día los pasteles de queso son muy diferentes y se le suelen añadir muchos más productos. Por ejemplo, se le añade la crema ya mencionada, azúcar, gelatina, vainilla y otros ingredientes. Podemos decir que el sabor de la versión griega y la actual sabían de forma totalmente diferente. Puedes hacer la prueba haciendo la versión griega del pastel de queso porque es de elaboración simple.

Curiosamente, mucha gente que ha probado el pastel de queso como se hacía en tiempos griegos, dicen que es mucho mejor que el actual. Sin duda es mucho más sano al no contener tantos aditivos adicionales.

6 – El azúcar era casi inexistente en el pasado

Hemos mencionado varia veces el azúcar en la preparación de varios alimentos, pero en este sentido no se usaba tanto en el pasado. Hoy en día parece que todo lleva azúcar y además en cantidades muy altas. Pasarse con este producto no es bueno para la salud, y es algo que casi todo el mundo tiene claro. Aun así, se sigue tomando en exceso como si no fuera dañino para nuestro organismo. En este sentido, nuestros ancestros hacían las cosas mejor que nosotros.

Muchos expertos en salud y nutrición tienen claro que el azúcar es de los peores enemigos que tenemos a la hora de alimentarnos. ¿Cuándo empezó esta obsesión por tomar azúcar de forma desproporcionada? Mucha gente dirá que es culpa de comida rápida, la industrialización, la cultura, etc. Sin embargo, esta gran afición al azúcar comenzó en occidente a finales del siglo 19.

Como ocurre con muchas cosas tanto buenas como malas, le debemos el exceso en azúcares a Estados Unidos. Todo empezó con un tratado que hizo con Hawai sobre el acceso a la caña de azúcar. Estados Unidos tuvo la oportunidad de tener toda la caña de azúcar que quisiera, y por lo tanto los productos que se pudieran elaborar con ello. Ya no hablamos solo de azúcar, sino de sirope y otros productos. Hasta el momento los americanos no tenían esta extrema afición al azúcar, pero todo cambió con el tratado de Hawai.

El azúcar se convirtió en un alimento indispensable en el país, y con el tiempo se extendió en forma de todo tipo de alimentos y bebidas (hamburguesas, refrescos, batidos, etc.). Es algo muy obvio que Estados Unidos ha sido una influencia y el punto de origen de muchas cosas en occidente. Cuando hablamos de alimentación esto está más que claro.

Con todo esto no queremos decir que Estados Unidos es la única culpable. Cada uno es responsable de sus actos, y nadie obliga a tomar azúcar en exceso. Sin embargo, es cierto que anteriormente al siglo 19 el consumo de azúcar era mínimo. Por eso no había tantas enfermedades asociadas al consumo excesivo de glucosa.

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