Hay muchas películas de terror que tienen como tema los asesinos en serie. Una de las más famosas es sin duda “El silencio de los corderos” donde Hannibal Lecter se hizo famoso en todo el mundo gracias a la increíble actuación de Anthony Hopkins. Sin embargo, por muy aberrante que las películas de cine nos quieran poner a estos personajes, la realidad supera siempre a la ficción. Dicho de otra manera, el asesino en serie Albert Fish deja a Hannibal Lecter como una hermanita de la caridad.

Se ha conocido a Albert Fish de muchas maneras como el vampiro de Brooklyn, el hombre gris y el hombre lobo de Wysteria entre otros. Muchos personajes de cine se han basado en este terrible asesino en serie, pero los detalles de sus crímenes superan con creces cualquier película. Te contamos algunas cosas de uno de los asesinos en serie más conocidos de la historia.

1 – La infancia de Albert Fish

Albert Fish nació en Washington en 1870. Su familia no tenía nada de normal ya que su madre sufría de alucinaciones y su familia tenía un historial de enfermedades mentales. Varios miembros de su familia murieron en sanatorios mentales. Siendo muy pequeño su familia no se pudo ocupar de el y fue enviado a un orfanato. Este orfanato era muy duro y los castigos corporales eran algo habitual.

Uno de los castigos más usados era azotar a los niños con un cinturón en público. Albert Fish sufrió varias veces este castigo, y los psiquiatras piensan que por esto torturaba a sus víctimas. Les quería hacer sentir el mismo dolor que había pasado el.

Cuando su madre pudo recuperarse de sus problemas mentales y conseguir un trabajo, pidió que le entregaran de nuevo a su hijo. Sin embargo, la experiencia en el orfanato había dejado una profunda huella en Fish. Su carácter y fisionomía débil le habían hecho ser objeto de las burlas y abusos de sus compañeros. Los castigos corporales se habían unido al maltrato de los demás niños del orfanato. De hecho, siguió orinándose en la cama hasta los once años.

2 – La boda y el abandono que le volvió loco

Como se ha dicho, Albert Fish no era alguien muy abierto y apenas tenía contacto social con otras personas. En 1898 su madre consiguió que conociera a Anna Mary Hoffman, la cual tenía nueve años menos que Fish. Su madre hizo todo lo posible para que se comprometieran y así ocurrió. Se casaron ese mismo año y el matrimonio duró casi veinte años. Tuvieron seis hijos y todo parecía normal. Sin embargo, no había nada de normal en este loco homicida.

Sin embargo, un día Anna Mary Hoffman le abandonó por otro hombre, lo cual no sentó nada bien a Fish. Los expertos dicen que fue este el momento en que su lado más oscuro surgió. Empezó a auto lesionarse y desarrolló un extraño apetito por la carne cruda. Este solo fue el principio ya que este gusto por la carne cruda luego se convertiría en canibalismo.

Cuando fue detenido hizo varias confesiones a la policía sobre los guisos que preparaba. Solía usar solamente ciertas partes de sus víctimas, como las orejas, nariz y trozos de la cara y el estómago. Todo lo aderezaba con cebolla, zanahorias, apio, sal y pimienta. Dijo que nunca había probado algo tan buen, ni siquiera comparado con un pavo al horno. Por este motivo en los últimos años se la ha llamado el “verdadero Hannibal Lecter”.

3 – Las auto lesiones eran terribles

Cuando Albert Fish tenía doce años ya había hecho cosas fuera de lo normal. Tenía fantasías fetichistas que hasta cierto punto cumplía. Confesó a los psiquiatras que a esa edad había consumido heces y orina solo para probar. También empezó a visitar baños públicos solo para ver como los demás chicos se desvestían. Aun así, no hizo ningún acto criminal siendo un niño. Ni siquiera mató animales, lo cual suele ser habitual en los asesinos en serie cuando son niños.

Sin embargo, según se hacía mayor este fetichismo se hizo más fuerte. Obligó a sus propios hijos a que le golpearan en el trasero con toda clase de objetos. Sin embargo, este dolor no era suficiente. Una de las cosas por las que se conoce a este siniestro asesino en serie, es por introducirse agujas en las ingles. Las clavaba tan profundamente que ya no se podían extraer. Hay radiografías de Fish que muestra doce agujas profundamente clavadas en su parte inferior. Al golpearle por atrás las agujas le producían el dolor que buscaba.

4 – Las víctimas tenían que ser vulnerables

La parte más terrible de este monstruo fue la elección de sus víctimas. Fish era alto pero no especialmente fuerte, y por eso eligió a víctimas que podía dominar. Fueron niños pequeños los elegidos para sus enfermizas fantasías. Fish fue condenado por el asesinato de tres niños, aunque se piensa que ese número era mucho más alto. Estas tres víctimas tenían 4, 8 y 10 años y los asesinatos ocurrieron entre 1924 y 1928.

Más tarde se le atribuyó el asesinato de una niña de 12 años llamada Yetta Abramowitz. Fue golpeada y estrangulada en el Bronx por un “hombre muy alto” según algunos testigos que les vieron juntos. Otros testigos dijeron que por esa época vieron un hombre alto intentando llevarse a niñas pequeñas a callejones.

En 1932 fue encontrado el cuerpo de una chica de 16 años llamada Mary Ellen O’Connor. Había sido mutilada y tirada en una zona boscosa de Queens. Más tarde se supo que Albert Fish había estado pintando una casa en una zona cercada cuando se cometió el asesinato. Muchos piensan que lo hizo el aunque no está del todo claro.

5 – El primer crimen de Fish

Aunque Albert Fish fue condenado por tres asesinatos, durante su juicio confesó más cosas que había hecho. Habló de la relación que mantuvo con un joven llamado Thomas Kedden. Este joven tenía 19 años y tenía una severa discapacidad intelectual. Fish se aprovechó de esta vulnerabilidad para dar rienda suelta a sus más bajos instintos.

Le llevó a una granja abandonada y torturó a Kedden durante dos semanas. La mantuvo atado y le daba de comer y beber. Sin embargo solo lo hacía para prolongar las sesiones de tortura. En una de las sesiones le cortó el pene. Según dijo el propio Fish “Nunca olvidaré sus gritos y como me miraba”. En este punto Fish se asustó ya que Kedden podía morir en cualquier momento.

Pensó en matarlo y desmembrarlo para hacer desaparecer el cadáver. Sin embargo, hacía mucho calor y tenía miedo de que le descubrieran por el olor. Lo que hizo fue echar agua oxigenada en la herida y dejarle un billete de diez dólares. Fish cogió el primer tren y volvió a casa. Nunca volvió a oír nada del joven o intentó descubrir lo que le había pasado.

6 – El asesinato de Grace Budd

El último asesinato de este asesino en serie fue el de una niña de 10 años llamada Grace Budd. Durante dos años la policía no supo quién lo había hecho. Incluso acusaron a uno de los sirvientes que la familia Budd tenía en casa. Después del arresto de Fish, dijo que había conocido a la familia Budd por un anuncio en el periódico. El anuncio lo puso el hermano mayor de Grace Budd llamado Edward, el cual tenía 18 años. Se ofrecía como agricultor, y Fish se interesó de inmediato.

Según dijo después a la policía, la idea era matar al joven. Fish se acercó a la casa de la familia Budd y se presentó como el dueño de una granja y quería contratar al joven Edward. La familia se alegró de que le ofrecieran trabajo y confiaron en Albert Fish sin problemas. Esto fue un grave error.

En otra visita que hizo Fish a la casa de los Budd, les convenció para que le permitieron llevar a su hija Grace Budd a la fiesta de cumpleaños de su nieta. Por supuesto, no tenían ninguna nieta. Los padres de la pequeña le dieron su permiso y la niña se fue con el. Fish llevó a la niña a una casa abandonada llamada la cabaña de Wysteria. Allí la mató y se comió varias partes del cadaver. Los restos de la niña no fueron encontrados hasta varios años después.

7 – Una carta que muestra la locura de Fish

Algunos años después de la muerte de la pequeña Grace Budd, Fish escribió una carta anónima a la madre de la niña. En ella describía con detalles como la había matado, aunque omitiremos las partes más escabrosas. La carta empezaba de esta manera:

La llevé a una casa vacía en Westchester que ya conocía. Cuando llegamos la dije que se quedara fuera. Estuvo recogiendo flores en los alrededores. Subí las escaleras y me quité toda la ropa. Sabía que no podía dejar que se mancharan de sangre. Cuando estuve preparado me acerqué a la ventana y la llamé. Entonces me escondí en un armario hasta que entró en la habitación. Cuando me vio desnudo empezó a llorar y trató de huir escaleras abajo. La agarre y dijo que se lo contaría a su madre.”

Toda la carta era tan retorcida que al principio todo el mundo pensó que era una broma enfermiza. Sin embargo, el asesino había dejado una pista en la carta. En el sobre estaban las letras N.Y.P.C.B.A. que correspondían a “New York Private Chauffeur’s Benevolent Association”. Las autoridades siguieron la pista hasta una pensión donde Fish había se había registrado solo unos días antes. Cuando volvió a la pensión la policía le estaba esperando. Fue arrestado.

8 – El final de Albert Fish

El juicio de este asesino en serie duró diez días. El abogado de Fish fue James Dempsey, el cual había sido fiscal y alcalde un pequeño de Nueva York llamado Peekskill. Su defensa se basó en que Albert Fish era un hombre de familia que de  pequeño había sufrido abusos.

Dijo en una charla al jurado que a pesar de los actos tan horribles que había cometido, nunca había levantado la mano a sus hijos. Dijo que cuando su mujer le abandonó, tuvo que hacerse cargo de sus seis hijos haciendo de padre y madre. Dempsey también intentó usar la enfermedad mental como excusa por lo que había hecho. Dijo al jurado que una persona que mata niños y se los come no puede estar en su sano juicio.

Sin embargo, el jurado lo declaró culpable y fue condenado a muerte. Fue llevado a la prisión de Sing Sing para ser ejecutado en la silla eléctrica. Las últimas palabras de Albert Fish fueron “No se lo que hago aquí”.

8 Terribles cosas sobre el Asesino en Serie Albert Fish
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