No es extraño ver en cualquier ciudad a personas alimentando a animales callejeros

El amor incondicional que sienten algunas personas por los animales les lleva a preocuparse por todos ellos, aunque no sean sus mascotas.

Esto fue lo que le ocurrió a Katherine Spiller, una anciana de 66 años, cuyo pasatiempo favorito era un quebradero de cabeza para sus vecinos.

El ayuntamiento de Oxford Este le acaba de multar tras las denuncias de sus vecinos

foto-1Y es que no se trata de una o dos palomas, sino de cientos de ellas aglomeradas en el patio de esta señora, alimentándose de los kilos de maíz que les dejaba cada día.

Las consecuencias eran el riesgo de contaminación, por los excrementos de dichos animales, los cuales los vecinos temían que les bombardeasen de guano al salir de sus casas.

Hizo caso omiso a dichas advertencias y el resultado es la denuncia de cifra bastante abultada.

“Las palomas son la única compañía que tengo”-explica

Lleva años alimentándolas por lo que le parecen unos animales adorables y cariñosos, y que además le ayudan a llevar su soledad, sin embargo, sus acciones tuvieron graves consecuencias.

El tribunal citó varias veces a la mujer sin que esta se presentase

foto-2Hasta en ocho ocasiones la anciana no respondió frente a las denuncias, lo que conlleva que el gasto acumulado por acciones legales ascendiese a casi 2 mil libras, sumándole lo anterior a los daños y perjuicios además de desobediencia.

Aún con dicha denuncia los vecinos temen que no sea suficiente para que rectifique su comportamiento, por lo que estudian llevar a cabo otro tipo de acciones en caso de continuar en la misma tesitura.

Cuidado de los animales, pero con sentido

Estas situaciones sirven para preguntarse sobre si realmente es correcto alimentar a animales callejeros de forma tan indiscriminada.

Nos referimos por supuesto a estas personas que llevan alimentos a manadas enteras de gatos que circulan por las calles.

Las consecuencias de dicha alimentación son la proliferación de dichos animales de manera exponencial, lo que conlleva a la posibilidad de transmisión de enfermedades a otros animales e incluso personas, ya que no están cuidados de forma correcta.

Está bien preocuparse por ellos, pero para eso existen los refugios para animales

foto-3Quizá a darles de comer usted piense que está ayudándoles, pero sin embargo, está fomentando su reproducción sin control.

Los animales no simplemente tienen necesidades alimenticias, también sufren enfermedades que, de no ser tratadas podrían expandirse al resto del grupo.

Por tanto, la próxima vez que su abuela o madre bajen a la calle con una bolsa cargada de pescado, piensen en Katherine Spiller, y es que las calles son de todos, no solamente de los animales, por lo que la responsabilidad de su cuidado se debería de compartir entre todos, porque a nadie le gusta encontrarse los restos de comida al lado de su portal, o que una bandada de pájaros decida anidar encima de su tejado.

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