Hemos hablado en el pasado de la era victoriana y sus partes más oscuras. También de datos curiosos sobre la vida y la muerte en esos tiempos, e incluso de la cocina victoriana. Pero sin duda hay una cosa que llama mucho la atención de aquella época y es una enfermedad con la que tuvieron que vivir estrechamente: La tuberculosis. Podrás ver que la tuberculosis en la época victoriana fue mucho más que un problema sanitario.

El siglo 19 estuvo marcado con sus propias enfermedades que se habían convertido en un gran problema. La viruela era la enfermedad más temida y con una mortalidad muy grande. También estaba el cólera, la cual ahora mucha gente ni recuerda pero en aquella época estaba muy presente. Pero una de las más conocidas y temidas era la tuberculosis.

La tuberculosis tenía muchos nombres en la era victoriana, donde muchos la llamaban la “peste blanca”, “plaga blanca”, “consunción” o tisis. El hecho de llamarla plaga blanca venía por la palidez que provocaba a los infectados. Otros síntomas eran extrema delgadez, aspecto enfermizo y una continua tos, donde en ocasiones se tosía sangre.

Aunque era una enfermedad muy grave al mismo nivel que la viruela, la sociedad victoriana la romantizó en varios aspectos de su vida. Estas son algunas curiosidades de la tuberculosis en la época victoriana que seguro que te sorprenden.

1 – La mortal tuberculosis en la época victoriana

Lo primero es saber que la tuberculosis fue mucho más seria de lo que podemos imaginar ahora. En la actualidad vemos esta enfermedad como algo del pasado, pero sigue estando presente en muchos sitios. La diferencia es que la tuberculosis en el siglo 19 se llevaba un buen montón de vidas.

La tuberculosis en la sociedad victoriana tuvo una mortalidad muy alta, y de hecho el contraer esta enfermedad era casi una sentencia de muerte. Esta enfermedad bacteriana estaba presente en todo el mundo, pero entre los victorianos fue especialmente mortal.  El motivo es que desconocían que fuera tan infecciosa y la manera en que se transmitía.

Mucha gente no sabe que la tuberculosis no solo ataca a los pulmones, sino a otros órganos. Es una enfermedad bastante devastadora, una mala higiene ayuda a que la enfermedad se transmita de forma más virulenta. En la era victoriana la higiene no era la mejor del mundo.

Al contrario de los que mucha gente cree, la sociedad victoriana no se limitaba a ciertas partes de Inglaterra. Estados Unidos también entraba en este contexto, al igual que otras partes del mundo anglosajón. Dos de las ciudades victorianas más afectadas por la tuberculosis fueron Londres y Nueva York. Se calcula que murieron de tuberculosis una persona de cada cinco en estas dos ciudades.

Pero esto era algo que más o menos ocurría en otras partes del mundo. De hecho, la tuberculosis se convirtió en una de las causas más comunes de muerte en muchas ciudades industrializadas. No es de extrañar que tuviera una influencia en muchas cosas que se hacían. Como se ha dicho, incluso se formó una extraña relación entre la enfermedad y la sociedad victoriana.

2 – El curioso efecto de la tuberculosis en la moda victoriana

Uno de los efectos más sorprendentes de la tuberculosis fue en la moda victoriana. La enfermedad causó muchos cambios en toda la sociedad, y la moda fue una de ellas por muchos motivos. Como se ha dicho al principio del artículo, la tuberculosis causaba una importante perdida de peso. Por algo se decía que era una enfermedad que “consumía” al individuo.

El motivo de por qué se contraía la enfermedad no estaba muy claro. Muchos lo achacaban a algo que había en el entorno, pero no sabían muy bien el motivo. Otros incluso decían que era una predisposición de la persona el coger la enfermedad o librarse.

Por curioso que pueda parecer, el hecho de estar muy delgado y tener una visible palidez estaba bien visto en la sociedad victoriana. Fue tal el impacto que tuvo la enfermedad en todas partes, que se puso de moda “emular” los síntomas de la enfermedad. Las mujeres se ponían apretados corsés para parecer muy delgadas. Por otro lado, tanto hombres y mujeres se espolvoreaban la cara para parecer obtener un tono más pálido.

Pero lo más increíble es que en algunos casos el haberse contagiado de la enfermedad era una “oportunidad” de “estar a la moda”.  Como se ha dicho, se llegó a romantizar la enfermedad a extremos impensables. Los síntomas se veían como un macabro signo de belleza que se hizo muy popular.

El problema con la relación entre la moda y la tuberculosis es que a finales del siglo 19 se tomaron medidas muy serias. Se descubrió que la enfermedad era provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Los médicos de la época empezaron a denunciar que muchos de los hábitos que se hacían ayudaban a la propagación de la enfermedad.

Medidas y cambios en la moda victoriana por la tuberculosis

Al ser una enfermedad que afectaba sobre todo a los pulmones, los corsés apretados fueron los primeros en verse afectados. El hecho de que fuera una prenda que apretaba el abdomen, impedía que se pudiera respirar correctamente. Además de eso no era para bueno para la circulación sanguínea. Ambas cosas elevaban el número de muertes de personas enfermas de tuberculosis.

Otra cosa que afectó a la moda de la época fueron las prendas largas. Las faldas de las mujeres y otras vestimentas que tocaban el suelo, llevaban gérmenes de la calle a los hogares. Por eso hubo campañas sanitarias para acabar con este tipo de prendas.

Por si fuera poco, incluso los grandes bigotes y barbas de los hombres victorianos se vieron en peligro. Los médicos y científicos decían que era un punto de concentración de gérmenes, y por tanto de bacterias relacionadas con la tuberculosis. Los médicos y cirujanos debían estar totalmente afeitados para hacer su trabajo. Esto luego se extendió a otras profesiones y a la población general.

3 –  La tuberculosis y la medicina victoriana

Es de suponer que los cambios que consiguió la tuberculosis en toda la sociedad victoriana también afectaron a la medicina. En la anterior sección hemos hablado de los cambios en la moda por temas médicos, pero lo cierto es que hubo mucho más.

Una de las cosas que la medicina pudo ver cuando se supo que era una bacteria la culpable de la enfermedad, es que la higiene era un factor de riesgo. Hasta el momento no se tenía claro como se transmitía la tuberculosis, pero a finales del siglo 19 empezaron los grandes cambios para combatir el mal. La meta era acabar con la tuberculosis y se comenzó una campaña nunca vista en mucho tiempo.

Los cambios en la medicina victoriana no solo se centraron en la tuberculosis, sino en otras enfermedades del momento. Algunas de las primeras medidas estuvieron relacionadas con el tratamiento del agua y el sistema de alcantarillado. Con el tema del agua también estaban inmersos en la lucha contra el cólera.

Otra de las medidas fue la mejora en la construcción de casas. La idea era que el espacio fuera mayor para evitar el hacinamiento de la gente. Se había visto que la congregación en las casas por falta de espacio ayudaba a la propagación de ciertas enfermedades.

En el tema médico hubo un gran cambio en el tema de higiene y esterilización de instrumental. Ya se ha comentado el tema de eliminar los bigotes y barbas, sobre todo en operaciones quirúrgicas. Pero estas no fueron las únicas medidas, ya que el tema de evitar las bacterias en entornos médicos de riesgo se convirtió en prioridad.

Se puede decir que la tuberculosis, junto a otras enfermedades infecciosas de la época victoriana, supuso una mejora de los procedimientos médicos. La lucha contra los gérmenes en entornos hospitalarios se lo debemos en gran parte a la terrible tuberculosis.

4 –La influencia en las artes victorianas

La tuberculosis también afectó a cosas como el arte y la literatura, y esto nos da una idea de cómo fue su impacto en la sociedad de la era victoriana. Muchas obras de la época estaban directamente influenciadas por esta enfermedad. De hecho, muchas artistas basaban su trabajo en la experiencia que habían tenido al contraer el mal.

Muchas obras que se hicieron tanto en pinturas como obras escritas tenían su fuente de inspiración en la tuberculosis. Muchos pintores y escritores consiguieron la fama gracias a esta inspiración.

Seguro que te suenan las obras “Les Miserables” y “Crimen y Castigo”, donde la primera es de Víctor Hugo y la segunda de Fiódor Dostoyevski. En muchos casos la parte “romántica” de la enfermedad ayudo a realizar grandes obras en el mundo artístico de la era victoriana.

En el mundo de la literatura hubo un hecho bastante curioso, y es que se llegó a creer que la tuberculosis ayudaba a escribir mejor. Se piensa que fue porque la cantidad de escritores famosos que contrajeron la enfermedad. Muchos escritores que empezaban, incluso deseaban contraer la tuberculosis para así hacer su “obra maestra”. Eran tiempos extraños marcados por esta enfermedad de origen bacteriano.

En el mundo de la actuación también hubo una gran influencia. Muchas obras de teatro y de opera del siglo 19 hablaban de personas que morían a causa de la tuberculosis. Algunos dramas con esta enfermedad de fondo se hicieron muy famosos. Un ejemplo fue “La Traviata”, aunque hubo muchas más.

5 – El enfoque de la muerte en la época victoriana

La era victoriana fue muy buena en algunas cosas, pero muy dura en otras. La tasa de mortalidad era muy alta por múltiples motivos, y como se ha dicho la tuberculosis era un factor importante. Todo esto hizo que la sociedad victoriana llegara a desarrollar una extraña obsesión con la muerte.

Sin embargo, se lo tomaban de una forma bastante realista y sin demasiados dramatismos. Era algo que estaba muy presente en todos los entornos. Los rituales alrededor de las muertes de un familiar o cualquier persona del entorno eran muy amplios. Los fallecidos eran mostrados en las casas a todos los invitados, algunas veces en un ataúd y otras en la cama.

En algunos casos los funerales se convertían en una especie de carnavales, donde había que llevar ciertas vestimentas o incluso máscaras. Esto dependía del estatus social que se tenía, donde las sociedades más altas le daban un toque más “teatral” a los funerales. De todos modos, en general la sociedad victoriana tenía la muerte muy integrada en todo lo que hacían. Esto es algo que se puede ver en la literatura de la época.

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