El tiburón blanco es uno de los animales que hay en el mar que más respeto producen. Hay otros tiburones que pueden ser peligrosos para el hombre, pero ninguno tan temido como esta impresionante bestia. Se puede pensar que un animal como este difícilmente se puede meter en problemas, pero lo curioso es que no es así.

El principal depredador del tiburón blanco es el hombre, aunque tiene otros enemigos que los pueden poner en apuros. De hecho, algunas veces ellos mismos se meten en problemas. Por suerte, en muchas de estas ocasiones siempre hay alguien dispuesto a ayudarle por muy mala fama que tengan. Te contamos algunos casos de tiburones blancos en apuros.

1 –  Un joven tiburón blanco en una situación comprometida

Más vale una imagen que mil palabras, y por eso hemos dejado el video más arriba para contar la historia por si misma. Ocurrió a pocos años en la playa Cabo Cod de Massachusetts. Un joven e inexperto tiburón quiso probar suerte intentando cazar a una gaviota que descansaban en la playa. El escualo calculó mal el ataque y acabó atrapado en las arena de la playa sin poder volver al agua.

La gente que había en la playa de Cabo Cod grabó al pobre animal mientras luchaba por volver al mar sin éxito. No solo recogieron las imágenes sino que decidieron ayudar al tiburón mientras llegaba ayuda. Hicieron una línea de voluntarios desde la orilla para echar cubos de agua al pez y así mantenerlo con vida. Cuando llegaron los guardacostas lo llevaron con cuidado al agua y lo liberaron.

Curiosamente un biólogo estaba por los alrededores y pudo acercarse a ver lo que pasaba. Aprovechó para etiquetar al joven tiburón blanco y así poder hacer un seguimiento de sus costumbres migratorias. En este caso todo salió bien y el tiburón sobrevivió gracias a la gente que había en la playa.

2 – El curioso caso de la tortuga gigante

Para escuchar una historia curiosa sobre tiburones blancos no hace falta irnos muy lejos. En este mismo año 2019 ocurrió algo de lo que todavía se habla. Un pescador llamado Greg Vella escuchó por radio como unos compañeros suyos bromeaban por haber visto un enorme tiburón con una tortuga gigante en la boca. El escualo tenía la tortuga atrapada en su boca y no la podía escupir.

Greg Vella no se tomó en serio los comentarios que salían de las radio de su embarcación. Siguió con su jornada de pesca y se olvidó del asunto. Al día siguiente salió de nuevo a pescar y vio algo que le recordó lo que había escuchado el día anterior.

En una de la redes de pesca que había puesto, había un gran tiburón blanco con una tortuga gigante metida en la boca. El tiburón estaba muerto y por supuesto la tortuga también. Era algo muy extraño porque esto no suele ser nada común. Las tortugas gigantes no son fáciles como presa y normalmente solo los tiburones tigre intentan comérselas. Esto es debido a sus mandíbulas aserradas que pueden partir el caparazón con más facilidad.

Los tiburones evitan a las tortugas de gran tamaño. Cuando un tiburón ataca a una tortuga gigante, tienen una estrategia para defenderse. Se giran de una manera en que les pone muy difícil a los depredadores poner morderlas. Es lo que se piensa que hizo esta tortuga con el tiburón blanco que la atacó. En este caso acabó con el tiburón aunque también le costó su propia vida.

3 – Las vacaciones de Fluffy

¿Quién llamaría a un tiburón blanco Fluffy, como si de un perrito se tratara? Pues es el nombre de un joven tiburón que quedó atrapado en la costa rocosa de la playa Manly, en Sydney, Australia. Lo encontraron dando coletazos sin poder volver al océano y claramente hubiera muerto sin ayuda.

Lo cierto es que el haber quedado atrapado en las rocas se convirtió en unas mini vacaciones para el tiburón. Fue llevado al santuario de vida marina de Manly donde se le puso en una piscina oceánica natural. Es básicamente una zona de costa cerrada creando “piscinas” naturales donde se pueden controlar a los animales mientras se recuperan.

Mientras el joven tiburón blanco estaba en el santuario, uno de los cuidadores le empezó a llamar Fluffy. La gente que trabajaba en la organización y los visitantes también empezaron a llamar Fluffy al escualo, y al final se quedó con el nombre. Fluffy estuvo en la piscina natural algunas noches bajo vigilancia. De hecho, le tenían vigilado todo el tiempo. Cuando vieron que estaba bien, le llevaron en barco a mar abierto y le liberaron.

Como se puede ver, el tiburón blanco tuvo unas cortas vacaciones, incluyendo un resort con piscina, viaje en barco e incluso un nombre propio. Bromas aparte, la buena noticia es que se recuperó y pudo volver al mar sin daño.

4 – Un ataque de tiburón poco usual

Cuando escuchamos las palabras “ataque de tiburón” pensamos en alguien en el agua siendo mordido o arrastrado al fondo. En 2017 un hombre llamado Terry Selwood salió a pescar en la costa de Nueva Gales en Australia. Al poco de haber salido, un tiburón blanco de unos tres metros saltó dentro de su embarcación.

Con el salto el tiburón golpeó a Selwood haciéndolo caer al suelo de la embarcación. Sufrió algunas heridas provocadas por la piel del tiburón, la cual tiene una gran aspereza. Aparte de esto no resultó con heridas importantes. El tiburón por su parte quedó atrapado en la cubierta del barco y acabó muriendo antes de que llegaran los guardacostas. Tuvieron que sacarle con una grúa dado el peso que tenía.

No se sabe porque el tiburón realizó este inesperado y extraño ataque. Se piensa que siguió el cebo que había puesto Selwood y calculó mal uno de los saltos. De todos modos, no es la primera vez que un escualo salta dentro de un barco, aunque no se había visto un tiburón blanco de este tamaño hacerlo.

5 – Los ataques de orcas a tiburones blancos

Se sabe hace tiempo que las orcas han atacado a tiburones blancos ya que hay varios casos documentados. Se sabe que las orcas tienen una peculiar predilección por los hígados de los tiburones y por eso los cazan. Están llenos de grasa y tienen una gran cantidad de proteínas, por lo que para las orcas es el menú perfecto.

De los ataques documentados sobre orcas atacando a tiburones blancos, uno de los más extraños ocurrió en las costas de Sudáfrica en 2017. Durante el transcurso de cuatro días se encontraron tres tiburones blancos muertos varados en la costa. La autopsia mostró que les faltaba el hígado y parece ser que fue arrancado por un gran depredador. Claramente eran orcas los que habían atacado a los escualos.

Tres semanas después un cuarto tiburón blanco fue encontrado en las costas en las mismas condiciones. En este caso era un escualo de cuatro metros, por lo que no era precisamente joven o pequeño. Varios estudios han mostrado como los tiburones blancos suelen abandonar el área de caza de grupos de orcas. Es algo no nos extraña viendo lo que les puede pasar.

6 – Una misteriosa desaparición

En el año 2003 un gran tiburón blanco fue etiquetado para hacer su seguimiento. Se hizo en las costas de Australia, y la idea era conseguir datos como la profundidad a la que podían bajar estos animales. Sin embargo, ocurrió algo extraño. El dispositivo de seguimiento fue encontrado en una playa a unos cuatro kilómetros de donde fue etiquetado el tiburón.

Se analizaron los datos que el dispositivo había conseguido y vieron algo que no podían explicar. Comprobaron que tres meses después de haber puesto la etiqueta, el tiburón blanco bajó a una profundad de 600 metros. La forma en que había bajado tanto de forma tan súbita hacía sospechar que huía de algo.

Sin embargo, lo más extraño es el cambio de temperatura que vieron en el tiburón blanco. Su temperatura subió mucho de una forma repentina, lo cual era imposible en un tiburón. Llegaron a la conclusión de que esa temperatura era la del estómago de lo que fuera que se había comido al tiburón blanco.

¿Qué atacó y mató a un tiburón de más de cuatro metros? La idea de una orca pasó por la cabeza de los especialistas, pero en este caso no se habían comido solo el hígado sino buena parte del tiburón. No cuadraba con el comportamiento de las orcas. También se pensó en otro tiburón blanco más grande, el cual debía ser gigantesco. Algunos incluso pensaron en la existencia del megálodon como una explicación.

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