¿Te has preguntado qué técnicas del FBI se usan para interrogar asesinos en serie? La película “El silencio de los corderos” reactivó el género policíaco y de asesinos en serie, y hoy en día es considerado un clásico. Sin duda el protagonista fue Anthony Hopkins haciendo el papel del frío y calculador Hannibal Lecter. Le valió el Oscar a mejor actor en 1991 por su actuación de asesino es serie. Lo que no recuerda mucha gente es que Jodie Foster también se llevó el Oscar como agente del FBI Clarice Starling.

La película no solo llamó la atención por mostrar como eran los “serial killers”, sino que también nos enseñaron como trabaja el FBI para capturarlos. Aunque “El silencio de los corderos” era una película, muchas de las técnicas que se veían son aplicadas en la vida real. De hecho, los interrogatorios entre la agente Clarice y el Dr. Lecter fueron uno de los pilares de la película. Esto nos lleva a la pregunta ¿Qué técnicas del FBI son usadas en los interrogatorios con asesinos en serie?

Esta claro que este tipo de criminales se salen de la normalidad, y por tanto la forma de sacarles información tiene que ser diferente. Esto lo sabe el FBI hace muchas décadas, y por ello tienen sistemas o “trucos” para hacer los interrogatorios con este tipo de asesinos. Los agentes del FBI encargados de los casos de asesinos en serie necesitan varios años de entrenamiento, y de hecho tienen que ser más psicólogos que policías. Como dicen ellos mismo “Hay que aprender a meterse en su cabeza”.

1 – Hay una fuerte preparación previa para cada individuo

interrogatorios asesinos en serie

Aunque el perfil de muchos asesinos en serie es similar en ciertos aspectos, son mentes muy complejas en general. Esto requiere que cada asesino en serie que se vaya a interrogar tenga una preparación a conciencia. Cada archivo y documento sobre el supuesto asesino es estudiado hasta el último detalle antes de siquiera iniciar una conversación. Los expertos suelen decir que no hay dos asesinos en serie que sean iguales, a pesar de que muchas cosas de sus perfiles coinciden.

El agente del FBI John E. Douglas estaba especializado en este tipo de interrogatorios, e incluso escribió varios libros sobre el tema. Según contaba, aunque todos los que interrogó eran asesinos, cada uno tenía unas diferencias particulares que se podían notar. Por este motivo, cualquier agente del FBI tenía que ir muy bien preparado para empezar a hablar con el sospechoso.

Una de las cosas que John E. Douglas cuenta en sus libros, es el motivo por el que los asesinos en serie acceden a hablar con los agentes. Es una de las primeras cosas que tiene que identificar un agente, porque algunos lo hacen esperando una mejora en su sentencia, otros para romper el aburrimiento de la vida carcelaria y otros simplemente para recrear sus fantasías criminales de nuevo. Por este motivo, los interrogatorios no pueden ser todos iguales y hay que “personalizarlos”.

2 – El narcisismo en los asesinos en serie

John E. Douglas
John E. Douglas

Aunque es cierto que cada asesino en serie tiene sutiles diferencias que los hacen diferentes, hay una cosa que suele ser común: el narcisismo. Una de las técnicas del FBI más usadas al principio es jugar con el ego del acusado. Según dicen los expertos, es una de las mejores formas de que se abra al entrevistador y cuente lo que quieren saber. Sin embargo, no todo es tan fácil porque los asesinos en serie suelen tener bastante frialdad con respecto a sus actos.

El problema de que un asesino en serie mantenga un estado calmado incluso cuando comete sus crímenes, le mantiene con la mente fría frente a los interrogatorios. En muchos casos sus terribles actos no les afectan y ni siquiera les sube el pulso. Es el motivo por el que uno de estos asesinos puede matar a personas y luego hacer sus actividades normales como si nada hubiera pasado.

Los agentes del FBI saben que sonsacar información a un asesino en serie no es tan fácil. Sin embargo, aunque parezca que no sienten emociones en muchas situaciones tensas, les encanta ser reconocidos por su “trabajo”. Por eso, una de las técnicas del FBI más usadas al principio es no llevarles la contraria en nada. De hecho, los primeros interrogatorios parecen entrevistas a gente famosa, lo cual hace al acusado sentirse reconocido y admirado. Incluso el lenguaje usado está lleno de cumplidos y elogios al asesino en ciertas partes de la conversación.

3 – Los agentes del FBI tienen que meterse en el pellejo del asesino

Edmund Kemper
Edmund Kemper

Al principio del artículo decíamos que este tipo de agentes tenían que ser más psicólogos que policías. Es más cierto de lo que nos pensamos, y de hecho para investigar los crímenes de un asesino en serie, los agentes se tienen que meter en su cabeza. Una de las técnicas que suelen utilizar es pensar como si ellos fueran el asesino, y hacer exactamente lo mismo.

Cuando hablamos de meterse en la cabeza del asesino en serie que están investigando, nos referimos a que ellos mismo se convierten en un asesino (pero sin la parte de matar a nadie). Deben preparar los asesinatos, buscar los motivos y lo que les impulsa a realizarlos, planearlos y buscar el momento de ejecutarlos. Es la forma en que pueden estimar cuando va a cometer su próximo asesinato y darles un perfil de lo que están buscando. Esto puede pasar factura psicológica a los agentes del FBI encargados de estos casos.

En los interrogatorios pasa algo parecido, y muchas veces los agentes se tienen que poner al nivel del asesino. Según contaba el ahora agente retirado del FBI John E. Douglas, en más de una ocasión hablaba como un loco frente al acusado. Hacía comentarios que parecía más de un sádico demente que de un agente de policía. Esto les hacía gracia a algunos asesinos en serie y cogían confianza con sus interrogadores. De hecho, era una de las técnicas del FBI que funcionaba bastante bien.

4 – Nunca se deben entrevistar asesinos en serie a solas

Robert K. Ressler
Robert K. Ressler

Aunque no siempre se cumple esta regla, hay una norma de que nunca se debe estar a solas con un asesino en serie durante un interrogatorio. Hay un caso que siempre se recuerda para que los agentes no rompan la norma y siempre estén atentos en sus interrogatorios. Es el caso del asesino en serie Edmund Kemper, el cual era un hombre muy corpulento con más de 2 metros de altura. Estando ya en prisión, pasó por varios interrogatorios del FBI.

Douglas estuvo interrogando a Kemper junto a otro agente del FBI llamado Robert K. Ressler, con el que también escribió algunos libros. Ambos agentes tuvieron varias conversaciones con Kemper repartidas sesiones de 4 a 6 horas cada una. En una de ellas Ressler fue solo a una de las sesiones y estuvieron hablando durante 4 horas.

Al finalizar la sesión, Ressler apretó el botón para avisar al guardia para que abriera la puerta de la sala de interrogatorios. Sin embargo, nadie se presentó y Ressler volvió a apretar el botón después de un cuarto de hora. Edmund Kemper se aprovechó de esta situación jugando con el miedo del agente. Era mucho más grande que el agente y no estaba esposado, lo cual es habitual en estas sesiones al durar tanto tiempo.

Al ver que el guardia estaba tardando tanto, Kemper le dijo al agente Ressler esto:

Si ahora mismo me volviera loco estarías en un problema muy gordo. Te podría arrancar la cabeza y ponerla encima de la mesa para que la viera el guardia al entrar.”

En total fueron treinta minutos el tiempo que Ressler y Kemper estuvieron solos en la sala de interrogatorios. Según dijo Ressler luego, se dio cuenta que estaba en una habitación cerrada junto a un asesino en serie de 2,10 de altura. Ni siquiera tenía su arma reglamentaria al ser un simple interrogatorio. El agente Ressler y Kemper tuvieron  una conversación psicológica que se prolongó la media hora. Ressler le decía a Kemper que si le mataba tendría consecuencias. Kemper le respondía “¿Qué me van a hacer? ¿Quitarme algunos privilegios?”.

Al cabo de los 30 minutos el guardia entro en la sala, y Kemper le dijo al agente “Sabes que estaba bromeando ¿verdad?”. El agente no se lo tomó como una broma y dejó claro que había que respetar la norma de no interrogar a asesinos en serie estando solo.

5 – El lenguaje corporal es importante

agentes FBI

Una de las técnicas del FBI es usar un lenguaje corporal muy determinado. De hecho, usan el mismo lenguaje que se suele utilizar cuando se está en una primera cita sentimental. Por extraño que parezca, es un método que funciona ya que hace que el asesino en serie interrogado se sienta cómodo.

Básicamente en el interrogatorio se debe estar de frente al individuo, nunca cruzar los brazos, mantener el contacto visual, tener una voz relajada y tampoco cruzar las piernas. También hay que evitar palabras tales como “asesinato”, “violación” y otras palabras que se relacionen con los crímenes cometidos.

Uno de las cosas más curiosas que el agente Douglas aconsejaba a los nuevos agentes del FBI, es que su posición fuera ligeramente inferior al asesino en serie. Para ello solían bajar la silla para que el interrogado tuviera la mirada a una mayor altura que los agentes, y así darle una sensación se superioridad. De esta manera se le da más confianza al sentirse en control de la situación. Es más fácil que se comunique y cuente sus “hazañas” a los agentes.

6 – No intentar que se sientan culpables

asesinos en serie

En una mente normal siempre hay empatía en mayor o menor medida, y ver sufrir a otros nos hace sentirnos mal. Por lo general, cuando se ve a otra persona o animal sufrir se piensa en ayudar. En el caso de los asesinos en serie, esta empatía es prácticamente inexistente. Sin embargo, puede percibir ese sentimiento en otras personas y se aprovechan de ello. Muchas veces es una de las formas de conseguir víctimas al verlas vulnerables y necesitadas de ayuda.

Se puede decir que los asesinos en serie son depredadores humanos y nunca van a sentir remordimientos por lo que han hecho. Por este motivo, los agentes del FBI encargados de estos casos nunca apelan a sus sentimientos. No tiene sentido intentar sacarles información hablando de sentimientos o intentar que el asesino tenga empatía por los familiares de las víctimas. De hecho, no lo aconsejan ya que se puede enfadar y cerrarse en banda. Esta es otra de las técnicas del FBI que son usadas hasta el día de hoy.

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