La secta Aum Shinrikyo (Verdad Suprema) puede que no le suene a mucha gente pero hace unos años salió en todos los medios del mundo. Fue en 1995 cuando este peligroso culto echó gas sarín en el metro de Tokio. Cinco miembros de esta secta entraron en este transporte público con un paquete de sarín cada uno. Lo dejaron en el suelo y con la punta de su paraguas pincharon el paquete y huyeron a toda prisa.

El resultado fue una nube de gas sarín que se extendió por varios pasillos del metro de Tokio en hora punta. Murieron doce personas y casi seis mil quedaron heridas. La ciudad de Tokio quedó paralizada al no saber que estaba pasando y la envergadura del ataque.

El 20 de marzo de 1995 fue uno de los días más terroríficos que había pasado Japón desde los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Los hospitales se vieron desbordados y todas las estaciones de metro, autobuses y otros medios se convirtieron en un caos.

Las investigaciones empezaron de inmediato para saber quién había hecho el ataque. Al cabo de tres meses se pudo saber que los responsables eran la secta Aum Shinrikyo. Eran un culto que mezclaban las creencias budistas y cristianas, donde esperaban que hubiera un apocalipsis en poco tiempo. Parece ser que quisieron adelantar el apocalipsis con este atentado en el metro de Tokio.

1 – Los primeros crímenes de Aum Shinrikyo

secta verdad suprema

El ataque con gas sarín del metro de Tokio no fue el único crimen de la secta Verdad Suprema. Habían hecho cosas horribles en el pasado y uno de sus primeros crímenes salió a la luz en el juicio por el atentado del metro. Unas desapariciones ocurridas en 1989 que nunca se resolvieron de pronto volvieron a ser noticia. Se trataba Tsutsumi Sakamoto y su familia.

Tsutsumi Sakamoto estaba casado y su mujer acababa de dar a luz a un niño. Era un joven abogado y parecía que todo le iba bien. Uno de sus primeros encargos como abogado fue contra el nuevo culto de Aum Shinrikyo que se estaba estableciendo en Tokio. Les estaba poniendo difícil poner operar en la capital japonesa.

En noviembre de 1989 toda la familia desapareció sin dejar ninguna pista. No se encontró ninguna nota o algo para saber donde habían ido. La policía estuvo un tiempo investigando la desaparición pero no pudieron averiguar nada. Pasó el tiempo y se archivó el caso.

En el juicio por el gas sarín, un miembro de la secta llamado Tomomasa Nakagawa habló de Sakamoto y su familia. Contó que como estaban hasta las narices del abogado Tsutsumi Sakamoto, decidieron quitárselo de en medio. El plan era matarlo solo a él cuando saliera del trabajo. Sin embargo, la fecha que decidieron eliminarlo era una fiesta nacional. En lugar de esperar al final de las fiestas, decidieron ir a su casa y matarlo ahí. También acabaron con su mujer y si hijo recién nacido.

Los tres cadáveres fueron enterrados en un remoto campo, y eran muy difíciles de encontrar. Tuvieron que pasar siete años para que este crimen fuera resuelto, y todo a raíz de otro crimen con 12 muertos y miles de heridos.

2 – Las formas de financiarse

secta apocaliptica

Como se ha dicho, la secta Verdad Suprema comenzó a finales de los ochenta y tenía que financiarse de algún modo. Lo cierto es que tenían recursos para hacerlo. Al principio los miembros de la secta hacían seminarios y cursos de yoga y meditación que les proporcionaba miles de dólares. También abrieron algunos restaurantes y hasta vendieron ordenadores.

Aparte de los medios legales para conseguir dinero, Aum Shinrikyo usaba otras formas menos éticas como la extorsión. Usaban varias formas para hacerlo, y uno de sus primeros métodos era decir en ciudades y pueblos que su culto iba a abrir su cuartel general en esa población. Los cultos de este tipo no eran bienvenidos y les acababan pagando para que no lo hicieran.

Otra forma de conseguir dinero era hacer negocios con los Yakuza, la mafia japonesa.  La secta empezó a vender drogas para esta mafia, pero aun así no era suficiente. Pensaron que los secuestros también les podían dar mucho dinero. La forma de hacerlo era sencilla: Si algún familiar de uno de los miembros de la secta tenía mucho dinero, el miembro facilitaba la forma de secuestrarlo.

En ocasiones los miembros de la secta secuestraban a sus propios padres, hermanos, tíos o quien fuera adinerado. En los juicios por los atentados de Tokio se calculó que la secta había conseguido unos mil millones de dólares con todos sus medios de financiación.

3 – Se dedicaron a la guerra biológica para hacer atentados

El ataque con gas sarín no fue un hecho improvisado que se le ocurrió a alguien. El culto de Verdad Suprema tenía propiedades por varias partes del mundo, y una de ellas era un rancho en Australia. ¿Para que necesitaba una secta un rancho en Australia? Cuando la policía australiana hizo una inspección en el rancho, quedaron horrorizados.

El rancho de esta secta estaba lleno de cuerpos de animales muertos, principalmente ovejas. Se podía ver que muchos habían muerto en terrible agonía. Se hicieron pruebas a estos cadáveres y se pudo ver que muchos habían muerto envenenados por gas sarín. En la casa que había en el rancho se encontraron toda clase de material para hacer este gas nervioso.

Estaba claro que en este lugar habían hecho muchas pruebas antes de hacer el atentado de Tokio. Sin embargo, eso no fue la más inquietante que encontraron. En el sótano de la casa encontraron documentación para hacer armas nucleares. No solo eso, sino que en el rancho también vieron que había una zona para probar bombas de gran intensidad. Había señales de que se habían producido grandes explosiones.

Las autoridades australianas asociaron lo encontrado en el rancho de Aum Shinrikyo con una cosa que había pasado en 1993. Fue en ese año cuando compraron la propiedad, y a los pocos meses de estar ahí ocurrió algo extraño. Hubo un temblor de tierra que se notó a varios kilómetros a la redonda. También hubo testigos que dijeron haber visto un gran resplandor como una bola de fuego.

Se piensa que pudo haber sido la secta probando alguna bomba de alta potencia. Lo que más preocupó a todo el mundo es que en el rancho había una antigua mina de uranio. Con más tiempo podían haber podido desarrollar una pequeña arma atómica.

4 – También hicieron pruebas con bacterias

Lo que encontraron en el rancho de Australia dejó claro que iban en serio para crear varios tipos de armas. También hicieron algunas pruebas con bacterias para poder ser usadas en sus ataques. En 1990 planearon hacer ataques contra el parlamente japonés usando una toxina botulínica. Lo pusieron en práctica con un sistema de rociado de la toxina con una furgoneta aparcada frente al parlamento.

Por suerte la secta no tenía expertos en la manipulación de este tipo de bacterias que generaban la toxina. La cepa que crearon no era peligrosa para el ser humano. Sin embargo, eso no hizo que cejaran en su empeño de crear bacterias. Solo dos años después el grupo consiguió algunas cepas de Ántrax.

La bacteria del Ántrax es muy peligrosa y es una de las muchas usadas en la guerra biológica. La secta Verdad Suprema hizo planes para desarrollar más cantidad de Ántrax y espolvorearla por el aire en varias zonas de Tokio. Llegaron a probarla en ciertas áreas de Tokio para probar su efectividad, pero de nuevo les falló los conocimientos.

Habían conseguido una cepa del Ántrax de vacunación que era inofensiva. Este segundo fracaso hizo que se olvidaran de usar bacterias y se centraran más en el gas nervioso. El gas sarín fue el elegido para su siguiente ataque en Tokio. Lo probaron en un pueblo llamado Matsumoto y mataron a ocho personas y hirieron a cientos.

La secta Aum Shinrikyo por fin había conseguido el arma que estaba buscando para ocasionar el apocalipsis que profetizaban.

5 – Los horribles asesinatos antes del atentado

Los experimentos que este culto hicieron con gas nervioso no solo se limitaron al gas sarín. También probaron otros tipos de gas, y de hecho sin saberlo marcaron un momento histórico en el uso de estas armas. También tuvieron en su poder muestras de un gas nervioso que no se había utilizado desde la segunda guerra mundial, y que era el VX.

Las pruebas con el VX causaron la muerte de Tadahiro Hamaguchi, el cual fue la primera víctima conocida de este gas desde la segunda gran guerra. Para los que no lo sepan, el llamado agente VX es una de las armas químicas más peligrosas que ha creado el ser humano. De hecho, el gas sarín comparado con el VX no es más que un spray mata moscas.

El agente VX es tan tóxico que una sola gota absorbida por la piel mata casi al instante. No queda ni tiempo para inyectarse un antídoto o tratar el envenenamiento. La secta Verdad Suprema quedó contenta con mortalidad del gas VX y lo estuvo usando en algunas ocasiones entre 1994 y 1995 matando al menos a 10 personas. Aun así, no dejaron de experimentar con el gas sarín, y de hecho su último ataque en el metro de Tokio fue con este agente.

Los asesinatos que cometían tenían que ser tapados de algún modo, y para ello la secta tenía crematorios. Durante el juicio se descubrieron varios crematorios que tenía el culto para hacer desaparecer a la gente que iba “eliminando” por diferentes motivos.

6 – Ser miembro de la secta no era fácil

Ser un miembro de la Verdad Suprema no era nada parecido a estar en otros cultos dañinos que existían. Eran una secta muy bien organizada con recursos, pero también muy caótico y extrema en su forma de hacer las cosas. Pensaban que para sobrevivir al apocalipsis que esperaban había que sufrir. Eso se aplicaba a todos los miembros de la secta.

En Aum Shinrikyo tenían una cosa llamada ritual de termoterapia, que era básicamente meter a la gente en agua caliente para purificarla. El problema era que el agua caliente solía estar hirviendo y producía quemaduras a los “purificados”. Según los testimonios de algunos ex miembros hubo al menos una muerte debido a este ritual.

Otro de los procedimientos de la secta era usar drogas en las reuniones incluyendo LSD. Era una forma de mantener a los miembros del culto en un estado hipnótico y sumiso a las órdenes del líder Shōkō Asahara.

Para los que querían dejar la secta, las cosas eran aun peores. Al tener unas buenas fuentes para financiar sus operaciones, se podían permitir tener instalaciones en varios zonas del país. Tenían incluso alquilada una zona de puerto donde tenían grandes contenedores para llevar mercancías.

Precisamente estos contenedores tenían más funciones aparte de llevar mercancías en barcos. Eran usados para interrogar y torturar a los que tenían la feliz idea de dejar Aum Shinrikyo. En las declaraciones de antiguos miembros detenidos del culto salieron a la luz muchas muertes durante estas sesiones de tortura. La traición no era bien vista, como si de la mafia se tratara.

7 – Eran muchos más de lo que la gente piensa

Si hasta este punto del artículo todavía piensas que los Aum Shinrikyo eran una simple secta de fanáticos, estás en un error. Este culto estaba extendido en varios países del mundo y conseguían nuevos miembros de forma continuada. En 1995 justo antes del ataque en Tokio, se pudo estimar que había unos 50 mil miembros.

Curiosamente muchos miembros de la secta vivían en Rusia y no en Japón, como se podría esperar. De hecho, la Verdad Suprema tenía una gran presencia en la capital rusa de Moscú. Tenían su propia universidad donde reclutaban nuevos miembros todos los días.

La presencia en Rusia llevaba existiendo desde principios de los años noventa. Habían formado su pequeño imperio en este país, con su propia emisora de radio y un programa nocturno en el popular canal ruso 2X2. Tenían además un programa de entrenamiento con las fuerzas especiales rusas. No es de extrañar que tuvieran tantos conocimientos sobre armas y técnicas militares como se pudo comprobar en el rancho de Australia.

Una de las cosas más inquietantes que se descubrieron en los juicios de 1995 fue que sus planes en Rusia iban más allá. Se sabe que intentaron contactar con científicos nucleares rusos para sus planes de crear diferentes tipos de armas (esto ya se había comprobado en el rancho antes mencionado). Incluso llegaron a comprar un helicóptero militar de guerra en Rusia.

8 – El ataque de Tokio solo fue una prueba para algo más grande

Lo más terrorífico del ataque el 20 de marzo de 1995 es que lo que hicieron en el metro de Tokio solo fue una prueba. Se sabe que los siguientes ataques iban a ser más masivos y sería algo que tendría un impacto en todo el mundo. Esa era la idea final y es mostrar su personal apocalipsis al mundo. De hecho, solo dos meses después del ataque en el metro y mientra que la policía todavía investigaba, intentaron otro ataque.

El segundo ataque de la secta Aum Shinrikyo se intentó el 5 de mayo en la estación de Shinjuku. En esta ocasión dejaron una maleta con un temporizador junto a una unidad de ventilación general. La estación de Shinjuku es una de las más concurridas de Tokio y dejaron una gran carga de gas de cianuro para hacer el mayor daño posible.

Se piensa que si hubieran tenido éxito, en una estación con tanta afluencia podrían haber muerto miles de personas. Sin embargo, la suerte jugó un factor importante ya que una señora de la limpieza encontró la maleta abandonada y la llevó a un cuarto de la estación por si alguien la reclamaba. Al moverla el temporizador se vio dañado y esto cambio el desde lo que había planificado el culto.

Cuando llegó el momento de que la maleta explotara y soltara su mortal carga, solo se produjo un pequeño incendio. Aun así, el cianuro seguía en riesgo de ser liberado. Sin embargo, unos viandantes que pasaban por el lugar apagaron las llamas y no ocurrió nada. Cuando vieron lo que contenía la maleta se dieron cuenta de lo que podría haber pasado.

9 – El destino de los miembros de Aum Shinrikyo

El 6 de julio de 2018 el líder de la Verdad Suprema Shōkō Asahara fue ahorcado después de muchos años de estar en el corredor de la muerte. No fue el único condenado a muerte ya que varios miembros de la secta también han sido ejecutados. El mismo día de la ejecución Asahara fueron ahorcados otros doce de sus seguidores. El día de estas ejecuciones se puso en marcha muchos dispositivos de seguridad porque el culto de la Verdad Suprema sigue teniendo un gran número de seguidores.

Por increíble que parezca, aunque se descubrió lo que hacía esta peligrosa secta, eso no significó que dejara de existir. De hecho la Verdad Suprema sigue en activo a día de hoy, aunque está ilegalizada. El problema es que el culto tiene la mayor parte de sus seguidores en otros países y no en Japón. Aun así, su fuerza y poder no es nada comparado a lo que tenían en los años noventa.

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