¿Qué sabes de los santos mártires? Para mucha gente hablar de santos implica algo bueno y sagrado. Sin embargo, en el pasado estos santos pasaron por momentos terribles que sobrepasa cualquier película de terror gore.

Aunque la idea de la religión es de amor, bondad y hacer el bien, lo cierto es que siempre ha tenido un lado oscuro. Da igual la religión que sea porque en todas hay capítulos que hasta los más creyentes quisieran olvidar. La religión cristiana, musulmana, judía, hindú y budista han tenido episodios sangrientos en su existencia, y los siguen teniendo.

En este artículo hablaremos de los santos cristianos que tuvieron que poner a prueba su fe de una manera extrema. Hubo un tiempo en que la religión cristiana no estaba muy bien vista. Todos conocemos lo que hacían con los cristianos en tiempos romanos, donde muchos acababan sirviendo de almuerzo a los leones.

Hoy en día la historia de estos santos mártires se sigue contando en ciertos círculos, pero no es un tema que se suele airear. Los métodos de ejecución y disuasión usados en ciertos periodos de la historia eran bastante desagradables. A nadie le gusta recordar lo que le hacían a muchas personas por pensar de forma diferente. Sin embargo, es historia y por tanto algo que pasó nos guste o no.

La mayoría de estos mártires de la iglesia están documentados en pinturas y pergaminos de la época. Hay suficientes datos para saber que en su mayoría son casos reales. En algunos casos los artistas nos han dejado pinturas que transmite el terrible momento de la agonía del santo, como si fuera una fotografía.

En este artículo hablaremos de algunos santos mártires que tuvieron un final terrible por defender sus convicciones. No es precisamente un tema agradable pero es conveniente recordar nuestra historia aunque no nos gusten las cosas que se hicieron.

1 – San Sebastian y su gran resistencia

San Sebastian

Uno de los santos que más se ha ilustrado en la historia es sin duda San Sebastian. El caso de este santo es muy interesante, y por eso lo hemos querido poner el primero. La mayoría de las pinturas muestran a este santo atravesado por flechas. Sin embargo, aunque un buen número de flechas atravesaron su cuerpo, no murió por ese motivo. Pudo resistir todas las heridas de flecha, aunque su destino final fue peor.

La historia cuenta que Sebastian fue de Francia a Roma para extender la fe cristiana. El problema es que en esos tiempos gobernaba el emperador romano Diocleciano, el cual odiaba todo lo referente al cristiano.

Sebastian no llegó como un misionero o iluminado, sino que se alistó en el ejército romano. Estando dentro del ejército consiguió convertir a un buen número de soldados a la fe cristiana. Era algo que estaba prohibido al considerarlo pagano, y pasado un tiempo descubrieron a Sebastian y lo que estaba haciendo.

Sebastian fue llevado frente al emperador Diocleciano, y este ordenó que le ejecutara una brigada de arqueros. Fue llevado a un campo cercano y atado a un poste, donde los arqueros empezaron a dispararle flechas. Sin embargo, después de haberle disparado un buen número de flechas, Sebastian no se moría.

Esta resistencia a la lluvia de flechas impresionó a los soldados, y el oficial al mando fue a contar lo sucedido a Diocleciano. Se puede pensar que el emperador perdonaría la vida a Sebastian, pero no fue así. Diocleciano ordenó que le trajeran a su presencia para que sus sirvientes remataran la tarea con palos y estacas.

San Sebastian no murió por las flechas, pero si por los golpes de los sirvientes de Diocleciano. Su cuerpo fue echado luego en un alcantarillado de Roma. Más tarde fue nombrado santo por la iglesia al haber afrontado el martirio con tanta valentía.

2 – San Mercurio y su muerte con milagro incluido

San Mercurio

El conocido por San Mercurio es otro caso donde el protagonista de la horrible muerte estaba en el ejército romano. En este caso servía bajo las órdenes del emperador Decio, y se sabe que era un soldado excepcional. Estuvo en varias batallas siendo condecorado con honores por su valor y efectividad en la batalla.

En algún momento de su intensa vida militar, Mercurio se pasó al cristianismo. Su nueva vida dedicada a la fe cristiana no era compatible con luchar y matar bajo las órdenes de Roma. Esto no sentó nada bien al emperador Decio.

El problema que vio Roma en este valiente soldado convertido al cristianismo, es que pudiera ser una referencia para otros soldados. Por eso se ordenó la muerte del soldado romano Mercurio, pero además de un modo que sirviera de ejemplo a otros. De esta manera cualquier que estuviera pensando en pasarse al cristianismo se lo pensaría dos veces.

La manera de morir de este futuro santo llamado Mercurio no iba a ser agradable. Para empezar, le ataron a dos pilares sobre carbones encendidos que hacía de parrilla. Era básicamente asarlo a fuego lento, pero teniendo cuidado de que el calor no le matara antes de tiempo.

Mientras Mercurio se quemaba sobre estos carbones encendidos, unos soldados le hacían cortes con dagas por todo el cuerpo. Según está documentado, Mercurio sangraba tanto que llegó a apagar las brasas que había debajo de él. Todo esto ocurrió en presencia del emperador Decio y varias tropas romanas.

Al final Decio decidió acabar con el suplicio de Mercurio y ordenó que le decapitaran. Según cuentan las historias, después de la muerte de Mercurio volvió a la vida para ajusticiar a los que le habían ejecutado. Muchos de sus verdugos fueron asesinados, y se atribuye a la resurrección de Mercurio.

La verdad es que más que un milagro, muchos historiadores coinciden en que soldados leales a Mercurio se vengaron. Ya existía una clara influencia cristiana en Roma, y muchos opositores al cristianismo murieron en diferentes escaramuzas. Después de algún tiempo, Mercurio fue nombrado santo por su terrible martirio.

3 – San Bartolomé y su horrible muerte

San Bartolomé

Cuando hablamos de santos mártires no podía faltar San Bartolomé en la lista. Es sin duda una de las muertes de santos más espeluznantes de la lista. Muchos conocerán el destino final de este santo al haber sido uno de los apósteles de Jesús. Como muchos ya sabrán, muchos de estos apóstoles fueron crucificados o incluso lapidados.

El caso de San Bartolomé fue diferente, y aunque morir crucificado era horrible, su destino fue peor que el de sus compañeros apóstoles. Los apóstoles se dispersaron después de la muerte y resurrección de Jesucristo, para enviar su mensaje a todas partes. Bartolomé fue enviado a la India, aunque no está claro si llegó tan lejos.

Parece ser que llegó a Armenia y el mensaje cristiano que transmitió fue muy popular y escuchado. De hecho, incluso el rey del país se convirtió al cristianismo. Esto no gustó a mucha gente poderosa de la nación, lo cual hizo que Bartolomé tuviera muchos enemigos. Finalmente fue arrestado y ordenado que muriera de un modo ejemplar.

San Bartolomé fue despellejado vivo antes de ser decapitado, lo cual ha quedado ilustrado en incontables pinturas e ilustraciones. Una de las pinturas más famosas de la muerte de San Bartolomé está en la Capilla Sixtina. Su terrible muerte le hizo ser elevado al status de santo por la iglesia católica.

4 – Casiano de Imola asesinado por sus alumnos

Casiano de Imola

Muchos no conocerán a este santo, el cual no es tan famoso como otros que han pasado a la historia. Sin embargo, su caso es curioso e interesante y no deja de ser oficialmente un santo. Se trata de Casiano de Imola, el cual encontró la muerte de mano de los propios estudiantes a los que enseñaba.

Casiano de Imola fue obispo en Italia en el siglo 4, y lo hizo durante el gobierno del emperador romano Juliano el Apóstata. Este emperador tuvo sus más y sus menos con el cristianismo y de hecho llegó a abrazar este religión. Sin embargo, luego se separó de ella y se convirtió en su peor enemigo.

Juliano el Apóstata ordenó la persecución de todos los cristianos, lo cual hizo huir a mucha gente incluyendo a Casiano de Imola. Llegó a una localidad llamada Rávena  y se dedicó a la enseñanza. Parecía que se había librado de la ira del emperador Juliano y que todo iría bien en esa remota población. Por desgracia para el ex obispo las cosas no irían tan bien.

La persecución cristiana del emperador llegó a casi todas partes, y esto incluyó el pueblo de Rávena. Al principio Casiano de Imola pasó desapercibo ya que tenía una nueva identidad y un nuevo trabajo como profesor. Sin embargo, los soldados romanos tenían una forma de descubrir a los cristianos ocultos.

Lo que hacían era obligar a la gente del pueblo a realizar sacrificios a los dioses romanos. Muchos cristianos escondidos se negaban a hacer dichos sacrificios y entonces eran detenidos.

Este truco que tenían los romanos funcionó con Casiano de Imola, el cual rechazó hacer los sacrificios. Su condena fue particularmente cruel, y no solo para el sino para los que habían sido sus alumnos. Casiano de Imola fue condenado a muerte, pero la ejecución la tenían que realizar los que habían sido sus estudiantes en Rávena.

Los estudiantes de Casiano de Imola eran adolescentes y si no realizaban la ejecución, también morirían. Por si fuera poco, le tenían que matar con sus propias manos y sin armas. Casiano de Imola murió despedazado por una multitud de sus propios alumnos. Según se dice en los documentos que cuentan esta ejecución, la muerte fue muy lenta ya que los estudiantes no tenían la fuerza suficiente para rematar la faena.

Aunque el suplicio llevó mucho tiempo, finalmente los estudiantes dejaron a Casiano de Imola desmembrado y hecho pedazos. Una muerte lenta y horrible, la cual le sirvió para ser nombrado santo mártir por la iglesia.

5 – Santa Inés y su curiosa historia

Santa Inés

La historia de Santa Inés es peculiar por muchos motivos, y hay mucha polémica sobre si algunas cosas son ciertas o no. Se la conoce por haber mantenido su virginidad durante toda su vida al haber hecho un voto de castidad. Nació en una familia romana adinerada, y como mandaban las costumbres su matrimonio sería pactado. Se decía que era de una gran belleza, por lo que no le faltarían pretendientes y tendría algo de margen para elegir.

Inés decidió que no quería casarse y en lugar de eso abrazó la fe cristiana. Esto fue un duro golpe para su familia, ya que era romana y no profesaban esta religión. Esta conversión no solo disgustó a su familia sino a las autoridades del lugar donde vivían. El cristianismo estaba prohibido y además castigado.

Inés no fue ejecutada por su edad, ya que no tendría más de 14 años cuando se cambió al cristianismo. Sin embargo, fue entregada a un prostíbulo como castigo y humillación a su fe.

Aquí es donde la historia se mezcla entra la ficción y la realidad. Se decía que era de una belleza tal, que todos querían estar con ella. Sin embargo, cada vez que alguien se acercaba a ella con intenciones deshonestas quedaba cegado por una intensa luz y tenía que huir. Ningún hombre pudo ponerle la mano encima por estos supuestos  milagros, y así pudo conservar la virginidad.

La historia cuenta que al no poder ser castigada en el prostíbulo, el gobernador de la localidad la acusó de brujería. La intentaron quemar en la hoguera, pero las llamas no le hacían nada. Finalmente fue decapitada y murió como una mártir de la fe cristiana. ¿Qué hay de realidad en todo esto? Obviamente la historia tuvo que ser diferente, pero es así como quedó escrito.

6 – Catalina de Alejandría y la rueda de la muerte

Catalina de Alejandría

El último de los santos mártires de la lista es de nuevo una mujer, la cual se llamaba Catalina de Alejandría. Se dice que era una mujer extremadamente inteligente y culta, la cual se pasó a la cristiandad en un momento de su vida. Al tener una gran elocuencia y poder de razonamiento, habló con muchos filósofos y personas cultas de su época. Esto hizo que se ganara el respeto de muchos sabios de Alejandría.

Sus argumentos e ideas del cristianismo eran debatidos en círculos de personas muy importantes. Esto fue lo que mantuvo a los romanos reacios a tomar represalias contra ella. En Roma gobernaba Maximino el Tracio, al cual le llegaron noticias de esta joven que hablaba con una sabiduría pasmosa.

Maximino el Tracio mandó llamar a la chica conocida como Catalina de Alejandría. La idea era que debatiera sus ideas con algunos de los pensadores romanos más importes del  momento. La joven tuvo conversaciones con varios de los sabios llamados por Maximino, y en todas Catalina hizo unas elocuciones increíbles que dejó a todo el mundo con la boca abierta.

En el tiempo que estuvo en Roma la joven también consiguió convertir a varios ciudadanos romanos importantes. Maximino el Tracio no estaba contento con esto, ya que por un lado lo veía como una humillación, y por otro la chica estaba consiguiendo una gran influencia en Roma.

Lo primero que hizo Maximino fue detener a los romanos que se habían convertido al cristianismo por la joven.  Fueron ejecutados y su siguiente orden fue detener a Catalina de Alejandría. Dado que era muy joven y ya tenía el respeto de gente importante de Roma, no se atrevió a matarla. Lo que hizo fue aplicar un castigo, que fue azotarla en público y luego encarcelarla.

Estando en prisión Catalina de Alejandría continuó con sus ideas sobre la conversión al cristianismo. Algunos carceleros se hicieron cristianos, y esto fue lo que acabó de enfurecer a Maximino el Tracio.

Lo que hizo el emperador Maximino fue condenarla a muerte en La Rueda. Básicamente era una rueda grande madera donde se ataba al prisionero y al dar vueltas le descoyuntaba los huesos. Era una forma de tortura aparte de ser una máquina para ajusticiar prisioneros.

La joven fue atada a este artilugio y se procedió a la ejecución. Sin embargo, no moría y la ejecución se alargó mucho más de lo previsto. Se dice que incluso La Rueda se partió en varios sitios cuando estaban usándola con Catalina de Alejandría. Finalmente Maximino no pudo seguir viendo el suplicio de la joven y mandó que la decapitaran. Así acabó el martirio de Santa Catalina de Alejandría.

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