El día que tengamos la mala suerte de pasar por una guerra nuclear global, las cosas van a cambiar bastante. Llevamos décadas hablando de un supuesto conflicto nuclear en el mundo, y siempre tenemos motivos para creer que podría ocurrir. Ahora mismo sin ir más lejos, Estados Unidos, Rusia y China vuelven a estar enfrentados con temas como Siria y Corea del Norte. Lo cierto es que es poco probable que pasemos por una guerra de este tipo, pero nunca hay que descartarlo. Debemos recordar que en el mundo hay un gran arsenal de armas nucleares que todavía están activas. Muchos estudios científicos han mostrado lo que esperaría a los supervivientes de un conflicto nuclear. Así sería la vida post nuclear.

1 – Tendremos una bonita lluvia negra

Después de las explosiones atómicas podremos ser testigo de una lluvia negra. No serán gotas de lluvia limpiando el ambiente y apagando las llamas. Por el contrario, serán grandes gotas negras que parecerán hechas de aceite. Además de eso, serán capaces de matar a los que estén expuestos a esta lluvia sucia. Como referencia tenemos la bomba de Hiroshima, donde la lluvia negra comenzó veinte minutos después de la explosión atómica. Cubrió una amplia área de unos veinte kilómetros impregnando todo de un líquido oscuro. El problema era que este liquido tenía cien veces más radiación que el punto donde había estallado la bomba atómica.

La ciudad de Hiroshima quedó reducida a restos de edificaciones en llamas y con una mínima cantidad de oxígeno que respirar. Mucha gente tuvo una sed increíble por el calor generado. No se les ocurrió otra cosa que abrir la boca para beber esta lluvia radiactiva pensando que era potable. Esto provocó un gran número de muertes entre los que había sobrevivida a la explosión inicial. Hoy en día todavía existen zonas donde las consecuencias de la lluvia negra son visibles. Por tanto, esta lluvia sería nuestro primer enemigo tras un conflicto nuclear.

2 – Tendríamos un problema con la electricidad

Esto lo hemos visto en infinidad de películas, y es cierto. Cuando hay una explosión nuclear, hay un pulso electromagnético que tira completamente el sistema eléctrico. Dependiendo de la potencia de las bombas, el país entero se podría quedar sin electricidad. Esto significa que no tendríamos luz, teléfono, ordenadores, neveras, vehículos (las baterías no funcionarían) o cualquier cosa eléctrica. Nos podemos hacer una idea de lo difícil que se pondrían las cosas. Tampoco las depuradoras de agua funcionarían, por lo que no tendrían agua potable aparte de la embotellada.

Las estimaciones que se han hecho en varios estudios dice que harían falta al menos seis meses para volver a recuperar la electricidad. Aun así no hay seguridad o certeza de que se pudieran arreglar las infraestructuras. Por tanto, podemos esperar a estar sin electricidad por bastante tiempo, y además sin agua potable.

3 – Tampoco tendremos sol por una temporada

Las zonas alrededor de las explosiones parecerán un auténtico infierno con grandes llamas por todas partes. Todo lo que pueda arder lo hará y quedará reducido a cenizas. Habrá un efecto dominó y la destrucción se extenderá por todos lados. Esto hará que se formen nubes totalmente negras que cubrirán la superficie y taparán el sol. Esta formación de nubes negras se elevará varios kilómetros y se moverán con los vientos por todo el planeta. Esto será así durante los primeros años del Apocalipsis nuclear. En una guerra total nuclear el sol podría tardar en mostrarse hasta tres décadas.

No hace falta decir que por este motivo empezará a hacer mucho frío. Al no haber sol las temperaturas bajarán mucho. Habrá varios años sin haber veranos y el invierno se hará la única estación del año. El intenso frío hará muy difícil poder cultivar cosas y muchas plantas simplemente morirán. Los animales no tendrán que comer por lo cual muchos morirán también. Los supervivientes al apocalipsis también pasarán mucho hambre, y las conservas serán por mucho tiempo el único alimento quede.

4 – La capa de ozono se verá afectada

Siempre nos estamos preocupando de la capa de ozono, pero en una guerra nuclear tenderemos motivos de sobre para ello. Un año después del conflicto la atmósfera seguirá teniendo un alto índice de radioactividad. Esto hará que la capa de ozono empiece a verse seriamente afectada. Buena parte de esta capa será destruida. De hecho, incluso una guerra nuclear de pequeña envergadura afectaría mucho al ozono. Incluso con las nubes negras cubriendo la Tierra, los rayos ultravioleta del sol serían muy dañinos.

Al pasar los años y disiparse las nubes negras la cosa iría a peor. Los rayos del sol afectarán amplias zonas creando mutaciones a todo lo que haya en la superficie. Estar expuesto a los rayos del sol significará tener graves problemas de piel. No podremos estar mucho tiempo en la superficie sin correr riesgo de morir por cáncer.

5 – La hambruna será terrible

Como se ha dicho, llevará unos cuantos años poder empezar a cultivar cosas por lo que solo se podrá comer cosas enlatadas antes de la guerra. Las bajas temperaturas, las heladas y los rayos ultravioleta nos lo pondrán muy difícil. El resultado será que millones de personas pasarán por la hambruna más grande que se haya visto. Habrá modos de encontrar comida pero la competencia será terrible. Muchos recurrirán a mares y océanos, pero tampoco será fácil conseguir alimento ahí. La oscuridad producida por las nubes negras matarán el plancton lo cual dejará los océanos en muy mal estado.

6 – La comida que habrá disponible

Aunque ya hemos hablado de ello, conviene dedicar un segmento a esta parte. Durante los primeros años la gente se tendrá que buscar la vida lo mejor posible. La solución en una guerra nuclear será comer bebidas embotelladas y comida enlatada. Será la única comida que será segura para consumir al principio. Se han hecho muchos experimentos con temas de radiación, y se puede decir que lo enlatado y embotellado sería seguro. El único peligro sería con los productos que estuvieran en el lugar de la explosión.

También se cree que el agua de los ríos subterráneos sería segura de beber Por supuesto, dependiendo de la profundidad que estos manantiales tuvieran. La cosa es que durante un tiempo la vida se reduciría a buscar y pelear por latas y botellas de cualquier tipo. Muchas muertes se producirían por conseguir este tipo de alimentos.

7 – La radiación nos afectaría sin remedio

Da igual donde estuviéramos, ya que hay grandes probabilidades de que la radiación acabara afectándonos. Las partículas de radioactividad cayendo del suelo acabarían pasándonos factura. No es algo que podamos ver pero la radioactividad estará casi en todas partes. El problema es que hay ciertos componentes en los compuestos radioactivos que puede engañar al cuerpo en la absorción del calcio. Algunos químicos tóxicos serán absorbidos en los dientes y la médula ósea, lo cual llevará a muchos casos de cáncer. Habrá mucha gente enferme con el paso de los años y es algo a lo que tendremos que acostumbrarnos.

8 – Las tormentas serán muy diferentes

En los primeros años de oscuridad y frío el mundo será un verdadero infierno. ¿Hemos hablado de las tormentas? También habrá tormentas que nadie había visto en mucho tiempo. Los restos de las explosiones que llegarán a la estratosfera afectarán al tiempo también. Las formaciones de nubes cambiarán mucho y esto provocará que las tormentas sean gigantescas. Todo formará parte del llamado infierno nuclear donde la raza humana se tendrá que refugiar muchas veces para no perecer por huracanes y tornados. Estos terribles fenómenos se extenderán por todo el globo, lo cual nos pondría las cosas más difíciles.

Las buenas noticias es que la raza humana seguramente sobrevivirá a pesar de todos estos problemas. Sin embargo, no será una existencia nada cómoda y feliz. El mundo no será nunca más como lo hemos conocido.

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