Michael Malloy era una persona normal que vivió durante la gran depresión en la ciudad de Nueva York. Su vida no era fácil y no había tenido mucha suerte en general. No tenía trabajo en una época de grandes dificultades para todos. De vez en cuando conseguía algún trabajo esporádico que le ayudaba a seguir adelante, algunos de ellos ilegales. Era también un alcohólico que tenía en la bebida su única alegría. En vida Malloy pasó bastante desapercibido, pero fue en la muerte donde se hizo famoso. Curiosamente se le recuerda como la víctima de asesinato más testaruda de la historia. De hecho, le pusieron el mote de Rasputín del Bronx y también el de Mike The Durable (Mike el duradero).

El intento de matar a Michael Malloy

A pesar de tener los problemas económicos que muchos tenían durante la gran depresión, Michael Malloy tenía siempre algo de dinero para beber. Su lugar favorito era el bar de Tony Marino, donde muchas noches bebía hasta perder la conciencia. Una tarde de julio de 1932 estaba precisamente en el bar bebiendo como siempre. El dueño Tony Marino y dos amigos llamados Francis Pasqua y Daniel Kriesberg pensaron en ganar un dinero rápido.

El plan era muy sencillo y Michael Malloy era parte del plan. Le iban a hacer un seguro de vida siendo ellos beneficiarios y luego le ayudarían a beber hasta morir. Pensaban que sería fácil porque Malloy no tenía ni amigos ni familia. Ni siquiera estaban seguros de su edad, pero de lo que estaban seguros era que nadie lo echaría de menos. No era la primera vez que hacían algo así. El año anterior habían matado a una mujer sin hogar y habían cobrado dos mil dólares del seguro. Marino la había convencido para ponerle a el de beneficiario.

Al plan para matar a Malloy se juntaron el camarero del bar Red Murphy y otros tres conocidos criminales. El camarero tenía la misión de identificar el cadáver de Malloy como Nicholas Mellory, un personaje ficticio con tres seguros de vida. Si todo salía bien cada uno de los miembros de la banda recibiría 3500 dólares, que en esa época era bastante dinero.

Beber hasta morir

Aquí es donde Malloy se ganó el nombre de Rasputín del Bronx. Hacerle firmar los tres seguros de vida fue bastante fácil. Tony Marino le ofreció barra libre y Malloy aceptó firmar sin preguntar el motivo. Una vez firmados los seguros de vida solo quedaba matarle y cobrar el dinero. No tenía que ser muy complicado ya que la salud de Malloy era bastante mala. Pensaban que en poco tiempo haciéndole beber más de la cuenta acabaría muriendo.

El problema es que iban pasando los días y Malloy seguía bebiendo como un pirata pero no moría. Marino y sus colegas se empezaron a poner nerviosos. Lo que hizo Marino fue empezar a poner anticongelante mezclado con los licores. Aun así, Malloy parecía no notar esta mezcla. Por este motivo le empezaron a mezclar otras cosas con su bebida, como linimento para caballos e incluso veneno para ratas. Aun así, no parecía hacer efecto.

Una noche Malloy cayó al suelo inconsciente en el bar. Tony Marino y el resto del grupo pensaron que ya había muerto. Sin embargo, su alegría se convirtió en frustración cuando Malloy se puso a roncar. Cuando despertó siguió bebiendo como si nada. Lo cierto es que no podían matarle de una forma muy evidente porque no cobrarían nada del seguro. Dicho de otra manera, no podían meterle un tiro o algo parecido. Por tanto, siguieron con el plan de matarle por envenenamiento etílico con otras cosas.

Los intentos de matar a Michael Malloy con comida

Al ver que el alcohol por si solo no hacia el trabajo, decidieron también matarle con comida. Lo primero que hicieron fue abrir latas de sardinas y dejar que se pudriera durante unos días. Luego le hicieron un bocadillo con las sardinas con trozos machados de cristales. Sin embargo no sufrió ningún efecto en Malloy e incluso se diría que le sentó bien. Todo esto estaba desesperando a la banda. Lo que era un dinero rápido se estaba convirtiendo en una pérdida de tiempo y gastos continuos.

Mientras tanto el tiempo pasaba y llegó el invierno. Habían pasado varios meses y Malloy seguía bebiendo y comiendo en el bar de Tony Marino gratis y con más salud que nunca. Cuando llegaron las primeras nevadas la banda tuvo una idea. Una noche que estaba bastante borracho, le llevaron al parque de Crotona. Le quitaron todas las ropas y le dejaron sentado en un banco en medio de la nieve. Por si acaso, le echaron varios bidones de agua encima para ayudar a la congelación.

Ante la sorpresa de la banda, Malloy apareció en el bar quejándose del frío que había pasado la noche anterior. No se acordaba de nada y supuso que con la borrachera había ido al parque y se había quedado dormido. Parecía que no había forma de eliminar al Rasputín del Bronx.

Medidas más extremas para acabar con el Rasputín del Bronx

La paciencia de la banda se estaba acabando y querían el dinero ya mismo. La banda se puso en contacto con el taxista Hershey Green, el cual había hecho algunos trabajos para Marino. El plan era que Green atropellara a Malloy haciéndolo parecer un accidente. Una noche que Malloy estaba de nuevo muy borracho le pusieron en mitad de una carretera. Green estaba esperando en las cercanías y procedió a atropellarlo. De alguna manera Malloy recuperó la consciencia y pudo esquivar el taxi de Green.

Hubo un segundo intento y también consiguió esquivarlo, a pesar de ir bastante ebrio. Sin embargo al tercer intento le consiguió golpear y dejar tirado en el suelo. Luego Green pasó encima de el con su taxi dándole por muerto.

Tanto Tony Marino como los demás pensaban que Malloy tenía que estar muerto. No había dado señales en una semana, pero había que asegurarse. El camarero Red Murphy llamó a varios hospitales y morques preguntando por “Nicholas Mellory” para comprobar su muerte. Sin embargo, nadie sabía nada. Ni siquiera los periódicos mencionaban la muerte por atropello de nadie en las últimas semanas.

La reaparición de Malloy

Cuando ya había pasado más de dos semanas Malloy entró en el bar de Marino cojeando y pidió una copa. Según contó se despertó en la carretera en muy mal estado, pero consiguió llegar a casa. Estuvo recuperándose sin apenas moverse pero finalmente ya se sentía mejor. Luego se pudo comprobar que tenía una fractura de cráneo y un hombro roto. Aun así, parecía que podía esquivar a la muerte una y otra vez.

Esto ya fue demasiado para Marino y sus secuaces. Pensaron en contratar a un asesino a sueldo, pero salía demasiado caro. Sobre todo si querían que pareciera un accidente. Mientras tanto siguieron intentando matarle a base de bebida, pero sin éxito.

La muerte del Rasputín del Bronx

Finalmente la banda de Marino consiguió matar a Michael Malloy. Fue el 32 de febrero de 1932. El modo en que lo hicieron fue muy chapucero pero funcionó. Una noche en la que Malloy había perdido la conciencia en una borrachera, le llevaron a una habitación. Cogieron un tubo de goma que estaba conectado a una lámpara de gas y se lo metieron en la boca. Luego le pusieron una toalla en la cara y esperaron. El monóxido de carbono acabó matando a Malloy.

Un médico pagado por la banda certificó la muerte y puso en la defunción que Nicholas Mellory había muerto. El problema fue cuando quisieron cobrar el dinero de los tres seguros de vida. Del primer seguro de vida solo cobraron 800 dólares debido a la naturaleza de la muerte. Tenían que haber leído la letra pequeña. Sin embargo, la segunda aseguradora quería ver el cuerpo. Dijeron que era imposible porque ya había sido enterrado. La aseguradora vio algo sospechoso y llamó a la policía.

En mayo de 1933 el cuerpo del Rasputín del Bronx Michael Malloy fue exhumado. El certificado de defunción decía que había muerto de una neumonía, pero la autopsia descubrió la verdadera causa. Comenzaron unas investigaciones donde descubrieron como Marino había hecho lo mismo tiempo atrás con una mujer. El taxista Hershey Green fue el primero en confesar.

Las condenas de la banda de Tony Marino

La banda estaba arrinconada por la justicia y no presagiaban nada nuevo. En el juicio intentaron alegar locura, pero no funcionó. Después de eso cada miembro de la banda empezó a acusar a los otros. No funciono tampoco y Tony Marino y otros tres miembros del grupo murieron en la silla eléctrica en la prisión de Sin Sing. El taxista Hershey Green fue el único que se libró de ser ejecutado. Le condenaron a cadena perpetua.

Aun así, todos los detalles de los intentos de asesinato de Michael Malloy salieron a la luz.  Todo el mundo coincidió en que era una de las personas más difíciles de matar que habían existido. Por eso le pusieron el nombre de Rasputín del Bronx, en referencia al monje ruso Rasputín que tampoco moría fácilmente.

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