Entraron con fuerza en el mercado pero actualmente son pocas las empresas que las fabrican

Allá por el 2013, cuando la oferta por las impresoras 3D estaba en auge, muchos productores fabricaban sin cesar estas máquinas, capaces de imprimir en plástico cualquier modelo que se les pidiese.

El problema surgió al intentar llevarlo al público general

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Las impresoras 3D probaron ser bien recibidas por los primeros compradores, quienes estaban encantados con su rendimiento. Sin embargo, cuando empresas como Solidoodle, una de las pioneras en ofrecer productos de calidad a sus clientes, se encontraron con una fuerte competición en los precios, todo comenzó a derrumbarse.

Existía mucha competencia, y productos de baja calidad por unos pocos cientos de dólares, con lo cual, aquellos proveedores que las vendiesen por 600$, con una calidad y rendimiento mucho mayor, vieron disminuidas sus ventas y beneficios exponencialmente.

El mercado sin embargo todavía quiere este tipo de impresoras

Solo en 2015 se vendieron 160,000 unidades en todo el mundo, estimándose en 2016 unas ventas de 80,000 unidades, eso sí, con precios bastante bajos en relación con lo que costaría fabricar un producto de calidad.

El freno en las ventas podría deberse también al complicado uso

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Y es que, mucha gente las compraba pensando que era sencillo crear modelos de cualquier cosa con su nueva y flamante impresora 3D. La realidad era otra; el modelo 3D requiere de cierto manejo en diseño gráfico, para ser capaces de decirle a la máquina qué debe imprimir.

La mayoría lo utiliza para un modelaje rápido y económico

Con los modelos más recientes, se presenta una tecnología que permite imprimir los objetos no solo en plástico, sino en otros materiales como madera y metal, siendo realmente atractivos para las empresas que quieran obtener una prueba de un diseño sin tener que esperar semanas como antaño.

El futuro traerá una nueva oleada de impresoras 3D

Conforme se vaya desarrollando y mejorando la tecnología asociada a las impresoras 3D, estudiándose la posibilidad de utilizar láseres para que el plástico presente en las copias impresas pueda secarse, o que la impresora imprima desde una orientación  vertical, de abajo a arriba, de modo que se ahorren costes en la fabricación de las impresoras 3D.

La tecnología en impresoras 3D no ha parado de crecer

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Con las innovaciones que se van descubriendo, traerán muchas más opciones, como impresoras que puedan imprimir objetos comestibles o incluso fibra de carbono.

Las posibilidades son infinitas. Desde imprimir un par de pantalones diseñados específicamente para nosotros, o que nuestro dentista imprima una pieza dental en minutos mientras esperamos nuestro turno en la sala de espera.

Ocurrió lo mismo con los primeros PC

Su complejidad y costo al principio eran muy elevados, hasta que con el paso de los años se crearon los primeros PC domésticos, mucho más pequeños y más sencillos de utilizar por los usuarios. Con las impresoras 3D pasará algo parecido, conforme se vaya “moldeando” la tecnología y se afine el proceso de fabricación de estos.

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