Pruebas de brujas hechas en la antigua Europa

En el pasado se hacían pruebas llamadas ordalías o juicios de Dios que no eran precisamente agradables. En los siglos 15, 16, 17 y parte del 18 Europa era un sitio donde ocurrían las mejores cosas pero también algunas de las más inquietantes. La tensión que había entre la iglesia Católica y la  iglesia Protestante dio lugar a muchas situaciones desagradables y a menudo con muertes. Se creía en la influencia del diablo sobre la sociedad y había que perseguir a sus seguidores. Por este motivo las pruebas de brujas eran muy comunes en Alemania, Suecia, Francia, Inglaterra y España.

Los métodos para aplicar estas pruebas de brujas variaban según el país o incluso de la región. Se buscaban confesiones rápidas de las supuestas brujas y brujos que habían pactado con Satanás. La tortura era una de las herramientas usadas pero lo hacían de un modo que podía rozar el sadismo. También usaban métodos más sutiles y elaborados. Te contamos algunos de ellos a continuación.

1 – La técnica de no dejar dormir a las brujas

El sistema de no dejar dormir a una persona interrogada es usado hoy en día. Seguro que lo hemos visto en alguna película, y se sabe que algunos servicios secretos lo usan para conseguir información. ¿Sabías que este sistema fue usado primero por los italianos para desenmascarar brujas? ¿Sabías que se hizo tan popular que los escoceses empezaron a usarlo como el sistema oficial para las pruebas de brujas?

Sin embargo, en aquella época le daban algunos detalles adicionales para hacerlo más macabro y cruel. A la supuesta bruja se le enganchaba en la boca cuatro ganchos de donde salía una cadena que iba puesta en la pared detrás de ella. La cadena era corta y la idea es que no pudieran tumbarse por el dolor de los ganchos al tensarse. Por fuerza tenía que estar de pie todo el tiempo sin poder descansar y menos dormir.

Por si acaso, se le ponía un guardia que la mantenía despierta si cerraba los ojos o se apoyaba en la pared. A los tres días las víctimas solían empezar a tener alucinaciones por la falta de sueño, lo cual era normal. Cuando entraban en este estado las seguían interrogando y muchas empezaban a contar historias extrañas de volar, convertirse en animales y otras fantasías. Para los interrogadores era suficiente para decir oficialmente que habían “despertado a la bruja” que la mujer llevaba dentro. La mujer era declarada culpable de brujería y normalmente era atada a un poste de madera y quemada.

2 – El potro como método de interrogatorio

El potro puede que sea uno de los instrumentos de tortura medieval más conocidos por todo el mundo. Se utilizó mucho para sacar confesiones a muchas mujeres acusadas de brujería. Alemania es considerada el país donde más brujas fueron ejecutadas en Europa. Para hacernos una idea, los juicios de Wurzburg duraron cinco años y fueron ejecutadas 900 personas. Corría el año 1620 y no era buena idea ser acusado de brujería.

El obispo Philipp Adolf von Ehrenberg fue el que organizó y supervisó estos juicios. Ni siquiera su propio sobrino se salvó de las acusaciones. También fueron acusados muchos sacerdotes católicos y niños menores de edad acusados de tener relaciones carnales con el diablo. La mayoría fueron decapitados o quemados en la hoguera. La confesión mediante tortura todavía era ilegal en Alemania y el potro se hizo el método de interrogatorio preferido.

Como la mayoría sabe, el interrogado era atado de pies y manos a una tabla de hierro y madera con un rodillo en la parte superior. Los interrogadores hacían girar el rodillo estirando a la víctima hasta el límite. La mayoría de las veces las articulaciones del torturado se dislocaban y acababan rompiéndose durante el interrogatorio. Aparte del terrible dolor, la víctima podía escuchar con claridad como los huesos iban partiéndose con sonidos secos. La mayoría acababa confesando ser un brujo o una bruja. Dirían cualquier cosa con tal de acabar con ese sufrimiento.

3 – El humillante sistema de la punción

La punción estuvo considerada como uno de los modos más precisos de descubrir brujas. En el mismo juicio frente al público, el jurado y los jueces la persona acusada de brujería era desnudada por completo. Si era un hombre se le afeitaba por completo. Se hacía esto para descubrir donde estaba la “marca del diablo”. El encargado de buscar esta marca solía ser un sacerdote o reverendo, el cual con una gruesa aguja iba pinchando al acusado por todo el cuerpo.

Lo que se buscaba era un punto que no sangrara y donde el acusado no sintiera dolor. Se pensaba que ese punto era donde el diablo le había tocado por primera vez. Era una gran humillación, sobre todo para las mujeres en una sociedad tan conservadora. Muchas veces las mujeres confesaban solo para acabar con esa situación y poder vestirse.

En Escocia los encargados de realizar estas punciones cobraban bastante con este “trabajo”. Por cada bruja que descubrían se les pagaba unas seis libras. En aquellos tiempos era mucho dinero por lo que les interesaba descubrir a muchas brujas o brujos. Normalmente eran hombres los que hacían este trabajo, pero el más famoso punzador de brujas fue una mujer. Fue Christian Caddell, la cual se disfrazó de hombre para hacer estas punciones. Envió a la muerte a unas diez personas antes de que descubrieran que era realmente una mujer. Consiguió escapar con el dinero conseguido y nunca fue capturada.

4 – El sistema del taburete y el río

Seguro que este método los has visto en una serie o película. El motivo era que fue uno de los más utilizados en Europa y se pensaba que era de los mejores. La sospechosa de brujería era atada a un taburete con las manos atadas a los tobillos. Luego el taburete era atado a su vez a una cuerda manejada con una polea. Todo esto se hacía al lado de un río o lago donde el agua estuviese lo más fría posible.

La polea se encargaba de hundir a la víctima en el agua. La idea era que si era culpable flotaría en el agua y por tanto podía ser ejecutada. Si era inocente se hundiría al fondo y se ahogaría. Las autoridades pensaban que era un método tan efectivo por varias razones. Para empezar, pensaban que las brujas flotaban porque no estaban bautizadas como un rechazo a Dios. También pensaban que para flotar hacían uso de sus artes mágicas. Una lógica bastante desafortunada para las acusadas. Hay que mencionar que este método se hacía casi exclusivamente con mujeres.

La mayoría de las veces las acusadas se ahogaban, pero eso demostraba que eran inocentes, por tanto, irían al cielo y todos sus pecados serían perdonados. Las autoridades pensaban que era un destino mejor que ser ejecutada y luego ir al infierno. Curiosamente este método se usaba también como castigo por prostitución.

5 – Pesando a la bruja

Holanda tenía un sistema curioso para saber si alguien era una bruja o no. Muchas mujeres eran llevadas de otros países a un sitio específico de Oudewater para ser pesadas. La idea era muy simple. Se pensaba que las brujas no tenían alma y por tanto eran más ligeras que las mujeres inocentes. En Oudewater había una balanza especial que podía medir los pesos a muchas escalas diferentes. La supuesta bruja era puesta en un lado de la balanza y se empezaban a poner pesos en el otro lado.

Había unas medidas muy precisas teniendo en cuenta el peso de las mujeres. Si se entraban en los estándares que se tenían para ser inocentes, eran liberadas de inmediato. Sin embargo, si eran demasiado ligeras con unos pesos determinados era prueba de su culpabilidad. Las mujeres inocentes recibían ahí mismo un certificado diciendo que no eran brujas. En Inglaterra se hacía algo parecido pero en lugar de pesas, se ponía una biblia con tapas de hierro. Si la balanza no quedaba en un perfecto equilibrio, la mujer era condenada por bruja.

6 – La curiosa prueba de la muerte

Si alguien era acusado de haber matado a alguien por medio de brujería, había una prueba para demostrarlo. De las pruebas para brujas esta es seguramente la más curiosa realizada en Europa. En algunos sitios se pensaba que el alma seguía en el cuerpo de una persona durante un tiempo después de morir. Se pensaba también que el cadáver tendría una reacción si estaba cerca de la bruja que le había matado. Por eso se realizaba una prueba bastante curiosa.

La persona acusada era llevada junto al muerto al que supuestamente había asesinado. La hacían decir el nombre de la víctima varias veces. Luego la hacían andar alrededor del cuerpo para ver si el cadáver tenía alguna reacción. Incluso la hacían que tocara el cuerpo. Si el cuerpo empezaba a sangrar, moverse o echar espuma por la boca, entonces se demostraba que era una bruja.

Lo cierto es que muchas veces lo que pasaba era que el cadáver estaba ya en descomposición. Por eso muchos cuerpos ya empezaban a echar fluidos por varias partes del cuerpo, lo que parecía que estaba sangrando. En otras ocasiones el cuerpo acumulaba aire y al soltarlos parecía que se estaba quejando. Se pensaba que era un claro signo que estaba frente a su asesina. Esto llevó a muchas supuestas brujas a ser condenadas.

7 – Una prueba de brujas basada en el tacto

Una de las pruebas más inusuales se realzó en el siglo 17 en Inglaterra. Dos ancianas llamadas Rose Cullender y Amy Denny fueron acusadas de haber embrujados a dos chicas jóvenes de la localidad de Edmund. A la ciudad llegaron algunos hombres de la iglesia expertos en desenmascarar brujas. Los que fueron encargados de hacer esta estimación pensaban que alguien que estaba bajo los efectos de la magia tendría una fuerte reacción si tocaban a una bruja.

El procedimiento era llevar a la persona supuestamente embrujada frente a las brujas que les habían maldecido. Tenían que darse la mano y con esto la supuesta víctima se curaría. Normalmente las embrujadas tenían convulsiones y terribles ataques y el simple toque de la bruja las liberaría. En el caso de las dos ancianas, les hicieron tocar las manos de las dos jóvenes. Se dice que las dos chicas agarraron las manos de las dos mujeres tan fuerte, que no eran incapaces de separarlas.

Cuando fueron separadas las dos jóvenes se sintieron mejor y pararon las convulsiones y ataques. Sin embargo, para saber si las dos chicas mentían las vendaron los ojos y las hicieron tocar a varias personas del jurado. Se comprobó que tuvieron la misma reacción de agarrar fuerte a otras personas. Se vio claramente que estaban actuando y las convulsiones eran fingidas. A pesar de eso Rose Cullender y Amy Denny fueron consideradas culpables y fueron ahorcadas.

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