Las locuras que se han hecho en las guerras a lo largo de la historia son muchas. Existen proyectos durante conflictos bélicos que muchos no se creerían ni aunque les pusieran las pruebas en las narices. Incluso en épocas de paz la guerra preventiva ha dado auténticas locuras, donde muchas por suerte se descartaron por ser ridículas. En esta categoría entra el uso irresponsable de las armas atómicas, donde se pensó en poner minas nucleares.

¿Quién ha pensado alguna vez que pueda existir una mina nuclear? Si ya de por su una mina terrestre es un arma terrible y poco ético, ¿Cómo se puede entender poner una bomba nuclear que explote al pasar alguien? Pues es algo en lo que se pensó, y se llama el proyecto Blue Peacock (proyecto pavo real).

El proyecto Blue Peacock durante la guerra fría

Ya hemos hablado antes de la guerra fría y los años de máxima tensión que se vivieron en el mundo. Fueron muchas las cosas que se pensaron en caso de una posible guerra nuclear y la invasión de los territorios ocupados por los aliados. En el caso de Alemania al perder la guerra, fue dividida en dos partes, donde una era controlada por los aliados y otra por la Unión Soviética.

Las fuerzas británicas pusieron en marcha el proyecto Blue Peacock, el cual consistía en  poner una mina táctica nuclear en la Alemania Federal (oeste). Los soviéticos controlaban la Alemania Democrática (este), y los británicos querían tomar precauciones en caso de que los soviéticos invadieran su parte de Alemania. Básicamente se enterraría minas nucleares en los puntos donde se podría iniciar la invasión.

Las minas con cargas nucleares del proyecto Blue Peacock tenían un pequeño problema. Estaban diseñadas para ser enterradas a mucha profundidad, con lo que se enfriarían mucho. Hay que recordar que se estaba en los inicios de la era nuclear y la tecnología todavía era algo rústica. El detonador del artefacto nuclear no funcionaría si se enfriaba demasiado.

Una idea que puede sonar a chiste pero fue real

El problema del detonador y el frío al ser la mina enterrada no echó atrás el proyecto Blue Peacock. Es en este punto cuando las cosas empezaron a ponerse algo absurdas. Los científicos sugirieron que se enterrara la mina con gallinas vivas en su interior. Se las pondría suficiente comida para que aguantaran una semana. Luego se irían cambiando (se accederían por túneles).

La idea era que el calor del cuerpo de las gallinas sería suficiente para mantener el dispositivo operativo. Puede que la parte más extraña de esta historia es que todo el mundo lo vio como una solución totalmente viable. De hecho, lo consideraron en un principio como la solución perfecta.

¿Qué es lo que echó atrás el proyecto Blue Peacock? Para empezar, ya de por si es una locura pensar en enterrar un artefacto nuclear en zona amiga. Más todavía si puede ser detonada como si fuera una mina convencional. Los británicos descartaron el proyecto porque la cantidad de contaminación radioactiva sería demasiado alta. Afectaría también a otras zonas donde había fuerzas aliadas.

Conclusión

Como se puede ver, no estamos siempre en manos de personas que teóricamente son responsables. El solo hecho de haber considerado el proyecto Blue Peacock ya da mucho que pensar. Otro proyecto que nos hace ver la locura de esos tiempos fue el proyecto Pluto.

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