La historia está llena de oficios que actualmente nos resultarían sorprendentes

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Según la sociedad cambiaba con los siglos, muchos oficios fueron desapareciendo, eran tan usuales como ver a alguien paseando perros o limpiando cristales hoy en día. Sigue leyendo para descubrir cuales:

  1. Recolector de sanguijuelas

Estamos en la Edad Media, por aquel entonces no existía apenas medicina, sino remedios naturales, entre ellos, se utilizaban las sanguijuelas para tratar diversas infecciones, por ello, su demanda por los médicos de la época era bastante alta.

Para atrapar a las sanguijuelas, los recolectores iban por ríos y pantanos, con las piernas desnudas, para que las sanguijuelas comenzasen a chuparles la sangre. Una vez tenían suficientes, salían a la orilla y esperaban que parasen de chuparles para recolectarlas. No podían arrancárselas directamente debido a que en caso contrario la mandíbula se quedaría en la piel, inutilizando completamente a la sanguijuela.

  1. Comedor de pecados

Típico de los países anglosajones, este oficio surge de una costumbre la cual se siguió llevando a cabo hasta finales del siglo XIX; se suponía que al pasar comida por encima del cuerpo del fallecido, si esta había tenido algún pecado, quedaban impregnados en estos alimentos.

Pues bien, aquí entraba en acción el “comedor de pecados”, que ni corto ni perezoso se comía dichos alimentos liberando al difunto de sus culpas (y en teoría, quedándose con sus pecados y el estómago lleno).

  1. Ladrones de cadáveres

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Con la necesidad de los anatomistas por el estudio del cuerpo humano, los cuerpos recientemente fallecidos eran un activo valiosos para sus investigaciones. Por desgracia, solo podían disponer de los cuerpos de los condenados a muerte, una vez fallecidos.

Ni por asomo conseguían satisfacer la demanda existente por parte de los académicos, por lo que un grupo diverso de gente se las ingeniaba para robar cadáveres recientes de todo tipo, para ofrecérselos a los interesados a cambio de una buena suma, que compensaba muy generosamente el riesgo de ser encarcelados si los atrapaban en el acto.

  1. Limpia traseros reales.

Un oficio importante aunque pueda parecer lo contrario. Su labor consistía en lo que os podéis imaginar por el título; acompañar al rey durante sus necesidades y proporcionarle una correcta higiene en sus partes más delicadas. Era un oficio muy bien remunerado y no al alcance de cualquiera; pensad que se estaba a solas con el monarca, sin que nadie le vigilase.

  1. Cazador de alcantarillas
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En Estados Unidos tenían los típicos buscadores de oro, pues bien, esto sería su versión londinense en pleno siglo XIX. Recorrían las alcantarillas de Londres en busca de cualquier cosa que tuviese valor, ya fuesen joyas, anillos, monedas, etc. Su trabajo como os podréis imaginar no estaba exento de riesgos, entre los gases y el olor de dichos lugares, tenían que lidiar con otros inquilinos; las ratas.

  1. El apretador.

Este oficio ya es más español; surgió en el Siglo de Oro en la Península Ibérica, entre los siglos XVI y XVII. Con tantísimas obras publicadas, eran normales las representaciones teatrales al aire libre, en los típicos corrales de comedia.

El problema de estos espacios era su espacio reducido, y al poder asistir cualquiera que quisiese, normalmente estaban repletos de gente.

Para colocar a las doncellas plebeyas existía un lugar concreto denominado la “cazuela”, en donde entran en juego nuestros “apretadores”, que deben colar a las mujeres en su lugar correspondiente, pasando por todo ese cúmulo de gente.

 

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