La compañía de Bill Gates no dará soporte para versiones anteriores de Windows

Todo parecía muy bonito cuando Windows 10 salió al mercado; un sistema operativo gratuito, con el que pretendía competir contra otros que le estaban comiendo terreno. ¿Una nueva era para la informática? Finalmente se ven los verdaderos colores de Windows, pues tras esta estrategia de penetración del mercado sueltan la bomba que ha hecho estallar a muchos fabricantes.

No es la primera vez que Windows les “obliga” a adaptarse a los fabricantes de procesadores

Y es que en sus anteriores versiones, tanto para Windows XP como Windows Vista e incluso Windows 7, dejaron de ofrecer soporte pasado un tiempo prudencial desde la entrada de la nueva versión.

El problema es que en esta ocasión no mucha gente dispone de este sistema operativo, por lo que muchos fabricantes cuestionan la rapidez con la que se “obliga” a vender a sus clientes este sistema operativo.

Hace muy pocos años, la mayoría de equipos venían con Windows 8.1

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Debido a su peculiaridad, en concreto el GRUB (con el infame UEFI) que viene instalado por defecto, imposibilita la instalación de otros sistemas operativos (a menos que se formatee el disco duro), por lo que muchos usuarios optaron por seguir con dicho sistema.

Recordemos que Microsoft ofreció Windows 10 gratuito para todos los clientes que tuviesen Windows 8.1 instalado, pero no así Windows 7, a pesar de que entre lanzamientos haya unos pocos años de diferencia (en concreto, tres años).

Se queda corto con el poco periodo de adaptación del hardware entre Windows 8.1 y Windows 10, siendo de tan solo unos 8 meses entre la salida de uno y otro S.O.

Una especie de castigo para los nostálgicos

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No es raro encontrar viejos equipos con procesadores Intel o AMD que han ido actualizando poco a pocos RAM o disco duro, peor guardando el viejo procesador. Lo cierto es que los fabricantes han tenido en cierta medida la “culpa” al ofrecer soporte en el software necesario para estos componentes.

Con esta medida se dejará de dar soporte de forma paulatina, lo que es en cierto modo irónico, ya que podremos ver equipos con Windows 10 en los cuales si se quiere funcionar bajo Windows 8.1, tendrán que hacerlo bajo una máquina virtual por ejemplo.

No se debe entrar en catastrofismo, pues solamente algunas funcionalidades dejarían de utilizarse al 100% en caso de optar por no actualizar al nuevo S.O, pero sin duda es un escollo para muchos.

¿Tendrán más soporte otros S.O del estilo de Linux?

Ante esta disyuntiva muchos usuarios se plantearán pasarse definitivamente a alternativas gratuitas como Ubuntu o KDE, los cuales podrán utilizan sin problemas las CPU tanto de Intel como AMD.

Si lo que pretendía Windows era acaparar más mercado, lo cierto es que no se sabe que sucederá en un futuro, pero desde luego, muchos inconformistas se pasarán al otro bando dadas las facilidades de utilizar software libre sin preocuparse de que algún día dejen de dar soporte a su sistema operativo favorito.

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