¿Has oído hablar de la Operación Chastise? Fue un plan de los británicos contra la Alemania nazi en su propio territorio. Lo interesante es como organizaron los ataques en una zona muy difícil de atacar.

De los muchos episodios que nos dejó la segunda guerra mundial, hay algunos que merece la pena recordar por su creatividad casi de chiste. En este caso fue un ataque de los británicos a las presas alemanas que había en la cuenca del Ruhr. Hacer bombardeos en territorio alemán no era algo fácil y en ciertas zonas era más complicado todavía.

Era mayo de 1943 y la cuenca del Ruhr era un objetivo importante porque el área estaba muy industrializada. Durante la guerra el valle del Ruhr suministraba una buena parte de los recursos a la Alemania nazi en su confrontación bélica. Las grandes presas que había suministraban la energía eléctrica que necesitaban las fábricas del Ruhr para funcionar.

El poder destruir las presas del Ruhr frenaría el poder bélico de Alemania, y los británicos estaban obsesionados con hacerlo. Sin embargo, sabían que hacer bombardeos para destruir las presas principales necesitaría una gran cantidad de aviones. También sería muy peligroso para los pilotos en una misión muy peligrosa.

La idea de un ingeniero llamado Barnes Wallis

Como se ha dicho al principio, la creatividad fue una de las claves en la llamada Operación Chastise. En lugar de atacar las presas dejando caer bombas de una forma masiva, el ingeniero Barnes Wallis pensó en unas bombas cilíndricas que podrían botar en el agua. Esto permitiría a los aviones británicos soltar las bombas a muy baja altura, y por tanto con menos riesgo para los pilotos.

La otra ventaja de estas bombas cilíndricas es que evitarían las redes anti torpedo que había puestas alrededor de las presas. La forma de las bombas y el lanzarlas como si fueran una piedra en un río, haría que botaran en la superficie hasta alcanzar sus objetivos.

Sin embargo, no era algo fácil de hacer. Para que las bombas fueran efectivas los aviones tenían que volar casi al ras del agua y soltar las bombas en el momento adecuado. Las incursiones a baja altura eran más seguras porque evitaba los radares y las baterías antiaéreas alemanas, pero también suponía tener que ser más precisos en los ataques.

Para ello Barnes Wallis diseñó una mirilla especial en forma de V puesta en los bombarderos. El funcionamiento era básico y consistía en un punto de referencia que tenían los pilotos según se acercaban a las presas. Cuando dos puntos se alineaban en forma de V con respecto a la presa, era el momento de lanzar las bombas.

Unas luces puestas en la parte de debajo de los aviones les indicaban si iban a la altura correcta. La estimación era que debían volar a unos 18 metros del agua. De esa manera las bombas en forma de bidones darían los botes necesarios para llegar las paredes de las presas.

Los ataques de la Operación Chastise

El 16 de mayo comenzaron los ataques de la Operación Chastise, donde 19 bombarderos británicos del escuadrón 617 volaron a la cuenca del Ruhr. La misión era extremadamente peligrosa y todo el mundo lo sabía. Casi era una misión suicida, pero sabían la importancia que tenía dañar los recursos alemanes que había en el Ruhr.

Para evitar los radares y los aviones y los aviones de reconocimiento alemanas, el escuadrón 617 voló a muy baja altura por el canal de la mancha y cerca de la costa. Una vez llegado a esa parte de Alemania, se separaron en dos grupos para realizar los ataques.

Los problemas empezaron antes de poder lanzar una sola bomba ya que las baterías antiaéreas derribaron a varios aviones británicos. Aun así, algunos de los bombarderos consiguieron llegar al objetivo previsto y pudieron lanzar sus cargas explosivas. Los aviones británicos consiguieron abrir dos grandes brechas en dos de las presas en la cuenca del Ruhr. Otra de las principales presas alemanas también quedó muy dañada.

Los resultados de la Operación Chastise

Los ataques a las presas del Ruhr fueron considerados todo un éxito. Debidos a los daños ocasionados, muchos de los recursos que las fábricas proporcionaban al ejército alemán se vieron frenados de una forma drástica. Aunque el valle del Ruhr tenía más presas que seguían funcionando sin problemas, el haber inutilizado tres de ellas ayudó a que otras operaciones en marcha contra Hitler pudieran tener éxito.

Aunque la Operación Chastise fue considerada una victoria de la aviación británica, tuvo unos tristes costes humanos. Para empezar, unas 1600 personas en tierra murieron a causa de los ataques, donde la mayoría eran prisioneros de guerra. Eran presos que trabajaban en las presas y que sucumbieron a los ataques con las bombas cilíndricas.

El escuadrón de bombarderos 617 también se vio afectado. De los 19 aviones de guerra que salieron para la misión, ocho no volvieron a la base. Curiosamente, a raíz de la Operación Chastise, el escuadrón 617 se conoció como los “revienta-presas”. Aquí te dejamos un documental con imágenes de cómo fueron los ataques a las presas alemanas.

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