La muerte no tiene nada de gracioso… por lo menos la mayoría de las veces. Ocurre que en ciertas ocasiones nos cuentan la forma en la que ha muerto alguien de una forma algo peculiar. Algunas son tan ridículas que es difícil no esbozar una sonrisa dada la naturaleza de la muerte. Lo cierto es que la historia está llena de muertes curiosas parecen sacadas de una película cómica.

Hemos hablado varias veces de la época victoriana en flipada.com, ya que fueron unos tiempos de lo más curioso en todos los sentidos. Precisamente en esta época podemos encontrar una gran cantidad de muertes curiosas, donde contaremos algunas de las más vistosas. Hay que recordar que los victorianos se tomaban la muerte muy en serio, por lo que estas muertes tuvieron que ser más impactantes todavía para ellos.

1 – Las muertes azucaradas de la época victoriana

Ahora se habla mucho de lo malo que es el azúcar para muchas cosas. Aparte del daño que nos puede hacer, es una sustancia muy adictiva. La adicción al azúcar no viene da ahora, donde tenemos cantidad de alimentos que contienen esta substancia. En la época victoriana el azúcar estaba considerado un producto muy preciado, y de hecho lo llamaban el “oro blanco”.

El precio del azúcar era alto y por eso muchos productos tenían que sustituir el azúcar con otras sustancias. Uno de los productos que eran más baratos y parecidos al azúcar era el llamado “daft”. Era azucarado pero mucho más barato para su comercio global, y se hacía usando varios ingredientes

En 1858 un suministrador de “daft” en Bradford se equivocó con uno de los ingredientes y compró 5 kilos de arsénico para hacer este edulcorante sustitutivo del azúcar. Se hicieron gran cantidad de caramelos y dulces que fueron vendidos en todo Bradford.

Antes de que pudieran avisar a la población murieron 21 personas envenenadas y se atendieron otras doscientas por envenenamiento. Fue una suerte porque la cantidad de caramelos que se vendieron pudieron haber matado a más de dos mil personas.

2 – La primera muerte por accidente de coche

Las muertes por accidentes de automóvil son por desgracia algo habitual. No es algo que nos sorprenda porque lo vemos continuamente por los medios. Sin embargo, en otros tiempos esto no era habitual, sobre todo cuando los coches empezaron a estar de moda.

El primer accidente de automóvil ocurrió el 31 de agosto de 1869. Nunca había ocurrido algo así antes y la gente quedó impactada al ver que esta moderna tecnología podía provocar una muerte. Fue una mujer llamada Mary Ward la que tuvo este dudoso honor, y no era una mujer cualquiera.

En aquella época los coches se llamaban “locomotoras de carretera” y eran básicamente pequeños trenes autónomos de vapor con neumáticos de goma. Mary Ward era una pionera en el campo de las ciencias y también de la astronomía. Fue su marido el que compró uno de estos primeros coches y Mary Ward quiso probarlo.

Estos antiguos coches no corrían mucho, y de hecho iba a unos seis kilómetros por hora cuando Mary Ward tuvo el accidente. Lo que pasó es que en una curva cayó del vehículo y la rueda trasera le pasó por encima. Murió al instante y pasó a ser la primera víctima de accidente por un automóvil.

3 – Una obra teatral demasiado realista

Otra de las muertes curiosas de la época victoriana ocurrió en un escenario durante una obra de teatro. Fue en 1896 en un teatro de Londres. En la obra llamada “Los pecados de la noche” el actor Edgecumbe Crozier estaba interpretando su papel cuando otro actor le apuñaló en una de las escenas.

Lo que ocurrió es que el puñal de mentira fue cambiado por uno de verdad. No se sabe el motivo de este trágico cambio, pero fue algo que resultó fatal para el actor. Fue en la escena final de la obra donde el actor con el puñal decía “Muere villano, muere”. Crozier recibió una cuchillada en el corazón y murió en el mismo escenario. No hace falta decir que la obra de teatro fue cancelada.

4 – La famosa broma del sudario

Hasta en la muerte hay que tener sentido del humor y en la época victoriana las bromas también podían ser muy originales. La señora Marion Hillitz fue un miembro de la nobleza victoriana que murió en 1878 y se preparó un gran funeral para su despedida. Tanto familiares como conocidos fueron a dar el pésame y el funeral se hizo tal como se hacía en la época.

Por si alguno no lo sabe, en la época victoriana era normal que el cadáver fuera expuesto fuera del ataúd para hacer fotografías. También era una forma de que la gente pudiera ver a la persona fallecida por última vez. Curiosamente en ciertas partes de Estados Unidos hoy en día se sigue haciendo, como puedes ver en este artículo.

Lo que pasó es que durante el funeral la señora Marion Hillitz de repente se levantó de donde la habían sentado y empezó a hablar a todos los presentes. Iba en vestida con el sudario negro que se pone a los muertos, y dijo en voz alta “Moriré pronto pero todavía no estoy muerta”. Luego se puso a bailar y cantar alrededor de la sala donde estaban los sorprendidos invitados.

Según los periódicos de la época, el susto fue mayúsculo y algunos incluso se desmayaron. Sin embargo, la señora Marion Hillitz estaba realmente enferma y murió esa misma noche en la cama, pero esta vez de verdad.

5 – La apuesta de la bola de billar

Otra de las muertes curiosas que se pudieron ver en los tiempos victorianos fue durante una sesión de alcohol y billar. Estar borracho no es aconsejable y menos si no se tienen muchas luces. Un caso que se comentó mucho fue en 1893, donde unos amigos estaban bebiendo y jugando al billar en una taberna.

Cuando todos estaban bastante borrachos uno de ellos tuvo una ocurrencia. Apostó con sus amigos que podía meterse una bola de billar en la boca y cerrar los labios del todo con la bola dentro. Los amigos aceptaron la apuesta porque era algo que podía ser divertido.

El hombre se consiguió poner la bola de billar en la boca, pero al instante empezó a ahogarse. Al principio todo el mundo empezó a reír, pero cuando vieron que iba muy en serio intentaron ayudarlo. A pesar de todos los esfuerzos de sus amigos, el hombre murió ahogado. Curiosamente había hecho este truco varias veces son éxito, pero esta vez no lo consiguió.

6 – El hombre que se tragó un ratón

Esta vez no fue una bola de billar, sino algo más curioso aun. Las fábricas en general en la época victoriana no eran precisamente lugares con mucha higiene. Había muchas cucarachas, ratas, ratones por todas partes, lo cual era algo que se veía como normal.

Un caso curioso fue cuando una trabajadora de una fábrica tuvo un encuentro con un ratón. El pequeño roedor se puso frente a la chica dándole un gran susto. Otro trabajador llegó al auxilio y consiguió agarrar al ratón, pero este se le escapó de los dedos. El ratón se metió en la manga del hombre buscando un sitio donde esconderse. El trabajado empezó a agitarse para que el ratón saliera de su ropa.

La sorpresa fue que el ratón apareció por encima del cuello de su camisa. El hombre pegó un grito del susto y el ratón aprovechó para meterse en su boca. Parece ser que lo vio como un agujero donde poder esconderse. El roedor bajó por su garganta y se quedó atascado. Viéndose atrapado empezó morderle la garganta mientras el hombre se ahogaba en agonía.

El hombre murió asfixiado y la muerte salió en todos los medios del país como una de las muertes curiosas más extrañas que habían ocurrido.

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