Científicos a lo largo de la historia han teorizado una máquina del tiempo

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Aparte de la filmografía y series de televisión existentes, además de la literatura, el manipular el tiempo siempre estuvo presente en las mentes de los científicos más obstinados. Basta ver un claro ejemplo; el reloj, una maquina capaz de calcular la duración de un día con mucha exactitud, cosa que antes era bastante más difícil.

Para encontrar al primer científico que llevó a cabo experimentos para intentar manipular el tiempo, al menos de manera teórica, encontramos  a Isaac Newton, quien además de definir el concepto de gravedad, publicó un libro en donde se refería al tiempo como un todo ordenado, como si se tratase de un gran reloj, y que este era fijo e invariable en todo el universo. Dicha obra tuvo mucha controversia, sobre todo por la parte en la que hacía referencia a que cada segundo de nuestra vida estaban programado de antemano, por tanto, los sucesos que habían o estaban ocurriendo, estaban ya predeterminados.

Con Einstein los viajes en el tiempo se volvieron más factibles

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Y es que Einstein añadió otra variable a la ecuación; la velocidad. Con ella, seríamos capaces de ir más rápidos que el propio tiempo, pudiendo romper la barrera temporal y viajar a través de él.

Un claro ejemplo de esto último son los astronautas; viajan en naves que van a velocidades enormes, y cuando regresan a la Tierra existe un desfase entre el tiempo en el espacio y el tiempo terrestre. Esto se llama dilatación en el tiempo y aunque la diferencia es mínima, existe y es real.

Lo anterior se explica mediante la dilatación temporal, que afecta a cada observador según  a la velocidad a la que se mueva, siendo distinta y dependiendo, entre otras cosas, de los campos gravitacionales.

Viajar al futuro es posible, pero viajar al pasado es más complicado

Ya que, para esto último, haría falta una maquina capaz de ir más rápido de la velocidad de la luz, y no existe aparato capaz de soportar semejante energía.

Un colega de Einstein, el matemático Godel, sugirió que, en teoría, para viajar al pasado no habría anda más que girar el universo, de forma lo suficientemente rápida que nos permitiese viajar al pasado.

Ronald Mallet va más allá, enviando una partícula en el tiempo

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Según su teoría, podría distorsionar el espacio tiempo mediante cuerdas cósmicas que actúan a nivel subatómico, interactuando con las partículas temporales y que, en teoría, permitirían navegar por la línea temporal en un periodo concreto.

Ser capaz de realizar lo anterior, significaría la existencia de varios mundos simultáneos; pasado, presente y futuro, en el que nuestro yo que viaja podría desplazarse sin alterar la línea temporal.

Por tanto, los viajes en el tiempo son en teoría posibles, tan solo falta la tecnología por ser descubierta y la financiación necesaria para ello, por lo que no es descabellado pensar que en un siglo los viajes temporales sean cosa de cada día, con las consecuencias que ello pueda suponer para la historia.

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