¿Has oído hablar de la leyenda de Robert Johnson? Antes de nada haremos otra pregunta ¿Se puede vender el alma al diablo? Para empezar hay que creer en la existencia del diablo y segundo que esté interesando en hacer la negociación. Lo cierto es que hay mucha gente que cree en la existencia del alma. Independientemente de la religión que se profese, parece que todos tenemos una parte intangible que sigue existiendo después de la muerte. Desde hace siglos se ha pensado que el alma ha sido uno de los campos de batalla entre el bien y el mal.

Según las leyendas, el diablo siempre ha sentido una gran debilidad por las almas y hará todo lo posible para conseguir una. De la misma manera, también hay muchos casos donde el ser humano ha negociado con su alma a cambio de algo. Puede ser dinero, fama, juventud eterna o conseguir ser el mejor en algo. Hoy hablaremos de una de las ventas de almas más famosas de la historia, que es la leyenda de Robert Johnson.

Los inicios de Robert Johnson

Cuando hablamos de personas que vendieron su alma al diablo puede que una de las más famosas sea Robert Johnson. Nació en 1911 en un entorno muy pobre y difícil, pero encontró en la música una forma de escaparse del día a día. Se aficionó a la guitarra en particular al escuchar a su hermano tocar. Sin embargo, su padrastro no aprobaba que Johnson se inclinara por la música ya que le quería trabajando en los campos recogiendo algodón. Esto es algo que el guitarrista odiaba pero no tenía más remedio que obedecer.

Por lo que se sabe, al no poder practicar todo lo que debería Robert Johnson no era demasiado bueno a la guitarra. Eso no le desanimaba para seguir intentándolo y mejorando cada día. Cuando tuvo edad suficiente abandonó su casa y los campos de algodón. Nada se supo de el en los siguientes dos años. Cuenta la leyenda que se obsesionó tanto con el blues que hizo un trato con el diablo. Fue a un conocido cruce de caminos donde se decía que aparecía el diablo a una hora determinada. Según se dice, se le apareció el diablo y le pidió su guitarra. Johnson se la dio y el diablo la afinó y se la devolvió. Ya habían hecho un trato y el diablo tenía su alma.

Su reaparición como el rey del blues

Esta historia parte de una de las canciones de Robert Johnson, que hace referencia al cruce de caminos. Lo cierto es que al reaparecer de nuevo después de estos dos años, su forma de tocar había cambiado. De ser un guitarrista mediocre ahora era todo un virtuoso del blues. La gente que le conocía no se creía lo que estaba viendo. Su estilo era innovador e impecable, lo cual no era normal para alguien que realmente no había sido muy bueno en el pasado.

¿Hubo realmente un pacto de Robert Johnson con el diablo para conseguir tocar de esa manera? Aparte de leyendas del pasado, muchos piensan que en los años que Johnson desapareció, dedicó casi todo el tiempo a practicar. Debió tocar una increíble cantidad de horas para llegar a tener esa maestría. Hay que recordar que en esos tiempos la gente era muy supersticiosa y las historias como la de Johnson eran habituales. En este caso, la historia sirvió para que la leyenda de Robert Johnson se afianzara aun más. Su temprana muerte también tuvo que ver con su mito.

La leyenda de Robert Johnson tras su muerte

Si ya en vida su regreso como un gran músico de blues dio que hablar, su muerte asentó la leyenda. Murió a los 27 años (otro miembro del club de los 27) y su muerte sigue siendo un misterio. Hay varias teorías de lo que pasó pero una de las más creídas es que fue envenenado. Se piensa que lo hizo un marido celoso y resentido porque Johnson había flirteado con su mujer. Se sabe que Robert Johnson era un gran mujeriego y tenía bastante éxito con las mujeres.

Lo que pasó es que después de una actuación la mujer con la que había flirteado le dejó en la mesa una botella de licor abierta. Supuestamente su marido había metido veneno en la bebida. Johnson lo agradeció y se dispuso a beber. Curiosamente ocurrió algo que pudo haber salvado su vida. En la mesa estaba sentado con un amigo suyo, también músico de blues llamado Sonny Boy Williamson. Cuando Johnson cogió la botella, Williamson le dio un manotazo en la mano y le dijo que nunca bebiera de una botella que no había visto abrir delante de el.

La botella cayó al suelo y se rompió. Johnson muy enfadado le dijo que nunca volviera a hacer eso. La misma mujer le ofreció otra botella, la cual Johnson también aceptó. En esta ocasión Williamson no hizo nada habiendo visto el enfado por lo de antes. Según se sabe, Johnson empezó a ponerse enfermo esa misma noche y le tuvieron que ayudar a llegar a su habitación. En los siguientes tres días empeoró mucho. Murió entre convulsiones y un terrible dolor, por lo que estaba claro que había sido envenenado.

Se piensa que el veneno fue estricnina por los detalles que se tienen de su muerte. Aun así, hay muchos que dicen que no pudo ser estricnina ya que mata mucho más rápido. Aparte de esto, es muy difícil disimular su fuerte olor, incluso si se mete en whiskey. Sea como sea, la leyenda de Robert Johnson se había formado y aun hoy en día sigue siendo una fuente de discusiones, películas y artículos.

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