Posiblemente muchos hayan leído la novela de Moby Dick escrita por Herman Melville en 1851. Si no se ha leído el libro puede que se haya visto alguna de las versiones en cine que se han hecho de esta novela. Para los que no están seguros de lo que va Moby Dick, se trata de la historia del capitán Ahab al mando del ballenero Pequod y su enfermiza obsesión por cazar a un cachalote blanco. ¿Quieres saber la Verdadera Historia de Moby Dick? Sigue leyendo.

La novela la relata en primera persona un grumete llamado Ismael, el cual cuenta todo lo que ocurre sobre el barco. Lo que muchos no saben es que estuvo basado en un terrible hecho real ocurrido en 1820. Solo unos cuantos años antes. Esta es la verdadera historia de Moby Dick.

La verdadera historia de Moby Dick en el Essex

Un ballenero con nombre Dauphin estaba navegando por el océano Pacífico cuando vio un pequeño bote a la deriva. Según se acercaban no parecía que había nadie dentro. Cuando llegaron al bote vieron que había varios cuerpos apilados, los cuales parecían esqueléticos de los delgados que estaban.

También había huesos humanos esparcidos por el bote. Dos de las personas seguían con vida pero en un estado lamentable. Eran un hombre y un muchacho joven que estaban demasiado débiles para moverse. Estaban llenos de úlceras por el sol y estaban más muertos que vivos.

Se trataba del capitán George Pollard y un joven marinero llamado Charles Ramsdell. Fueron llevados al Dauphin y se les dio agua, comida y atención médica. Cuando estuvieron algo más recuperados, dijeron que pertenecían al ballenero Essex. Contaron a la tripulación del Dauphin una terrorífica historia que dejó impresionados a toda la tripulación.

El Essex se hundió se había hundido en noviembre del año 1820, y habían pasado los últimos tres meses en el bote. La comida y agua que habían podido salvar del hundimiento fue escaseando y los sobrevivientes fueron muriendo uno a uno.

Los más fuertes empezaron a volverse locos por el hambre y su cercana muerte. Cuando no pudieron más, recurrieron al canibalismo para poder sobrevivir. Los huesos que habían visto en el barco eran de los marineros que habían sido consumidos.

Un sutil diferencia entre la novela y la realidad

En la novela Moby Dick se termina cuando el cachalote blanco hunde el ballenero. Toda la tripulación muere menos el grumete Ismael. Sin embargo, en la realidad el hundimiento del ballenero solo fue el principio de la pesadilla.

El ballenero Essex partió de la isla de Nantucket en 1819 y toda la tripulación estaba optimista de que tendrían buena suerte con la caza.

El viaje iba a ser de dos años, pero todos esperaban que fuera muy beneficioso dado que el aceite de ballena era muy preciado en aquellos tiempos. La caza de ballenas era un gran negocio a principios del siglo XIX. El aceite se usaba para encender lámparas, velas y para engrasar maquinaria.

La tripulación era toda muy joven. De hecho, el capitán George Pollard tenía 28 años y el resto no pasaba de los 22. El otro joven sobreviviente del Essex Charles Ramsdell tenía solo 15 años cuando partieron de Nantucket. La mayor parte de la tripulación eran de la isla y solo había una persona más mayor que tenía 60 años.

Se trataba Richard Peterson, el cual era una de las siete personas negras de una tripulación de 21 hombres. El ballenero Essex era conocido por ser un barco con mucha suerte. Era viejo pero en todos los viajes que había hecho había conseguido muchos barriles de aceite de ballena. Lo acababan de reparar cuando partieron en 1819, por lo que todos confiaban en que la suerte continuaría.

La tripulación era muy joven pero optimista

La juventud de la tripulación y del capitán también significaba que no eran experimentados en la caza de ballenas. Aun así, el ánimo estaba alto y su falta de experiencia no les echaba para atrás. En los siguientes meses de zarpar pasaron por el peligroso cabo de hornos y se dirigieron a las costas de Chile y Perú, Era donde había más ballenas en esa época del año.

Cuando llegaron comenzó la caza y por lo que contaron después se les dio muy bien. Pasaron las islas Galápago para repostar suministros y poder seguir cazando.

En poco tiempo ya tenían las bodegas repletas con 650 barriles de aceite de ballena. Eso era la mitad de lo que habían planeado para sacar grandes beneficios. La idea era continuar unos pocos meses más y volver a casa con la bodega repleta de bidones.

El encuentro con el verdadero Moby Dick

En la mañana del 20 de noviembre de 1820 el Essex estaba en una de las partes más remotas del Pacífico. Estaban a unos 2800 kilómetros de las islas Galápago, el cual era con las costas de Chile,  el único punto cercano con la civilización. Esa mañana habían divisado a un grupo de cachalotes.

La tripulación preparó los arpones y salieron con los botes usados para acercarse a las ballenas. Uno de los botes fue dañado por el embiste de una de las ballenas y tuvieron que volver al Essex.

Mientras reparaban el bote en el Essex, la tripulación pudo comprobar como a unos 30 metros había un gigantesco cachalote. Era el más grande que habían visto y se dieron cuenta que tenía muchas cicatrices en la cabeza. Algunos incluso aseguraron que el cachalote les estaba mirando.

Sin previo aviso, el cachalote se hundió en el agua y embistió al Essex desde abajo haciendo un enorme agujero. La tripulación del Essex quedó sorprendida y no supo como reaccionar en el momento. Por lo que sabían, las ballenas no atacaban a los barcos de forma deliberada. Empezaron frenéticamente a sacar achicar el agua que estaba inundando el Essex.

El terror de ver el Essex hundirse

Cuando el capitán Pollard regresó en el otro bote pudo comprobar horrorizado como el Essex había sido tocado de muerte. Su barco se estaba hundiendo. La tripulación que estaba en el ballenero aseguró que el cachalote les había atacado como revancha por haber cazado a las ballenas de su grupo.

Pollard ordenó que se recogieran todo el equipo de navegación, agua y víveres. Todos los suministros se repartieron entre tres de los botes que estaban en buenas condiciones.

El primero de los botes estaba liderado por el propio capitán Pollard y los otros dos por oficiales a su mando. Tenían mosquetes para guardar y proteger los víveres en caso de que llegaran peores momentos.

Una vez que la tripulación estaba en los botes, solo pudieron ver como el Essex se hundía lentamente. Todos sabían que estaban en una situación muy comprometida. Los botes no eran muy fuertes y los suministros eran limitados.

Como se ha dicho, estaban a  2800 kilómetros de las islas Galápago, aunque había otra posibilidad. La masa de tierra más cercana que tenían eran las islas Society. Sin embargo, los oficiales estaban preocupados de que hubiera caníbales o tribus hostiles.

Decidieron que podrían llegar a las costas de Chile, lo cual fue una mala decisión. Calcularon que tardarían unos dos meses en llegar.

La pesadilla después del hundimiento del Essex

A las pocas semanas de navegación el agua casi se había acabado. Lo que hacían era mojar el pan que tenían con agua de mar, pero eso no hacía más que darles más sed. Durante la travesía uno de los botes fue atacado por una orca, y tenían una constante presencia de tiburones alrededor de los botes. Todo esto fue minando también su estado de ánimo.

En diciembre tuvieron uno golpe de suerte. Vieron una pequeña isla y desembarcaron en ella. Estaba deshabitada pero pudieron encontrar agua potable para beber. Después de una semana en la isla, se habían comido todos los pájaros que en ella habitaban.

Aunque tenían agua de sobra, no había nada de comer por lo que decidieron seguir su ruta a Chile. Lo que no sabían entonces era que tenían a solo unos días en dirección contraria las islas Pitcairn. Podían haber encontrado comida y agua en estas islas.

Tres de los hombres eligieron quedarse en la isla. Preferían quedarse en tierra firme que pasar por el suplicio de ir navegando en medio del océano.

Quedaba mucha distancia a las costas de Chile y no estaban seguros de conseguirlo. Los demás cogieron toda el agua que pudieron y se pusieron en marcha.

Las primeras muertes no tardaron en llegar

Debido a la escasez de comida, los marineros y oficiales comenzaron a deteriorarse muy rápido. El primero en morir fue un marinero llamado Matthew Joy el cual estaba enfermo de tuberculosis. Echaron el cuerpo por la borda y los tiburones se encargaron de el.

A finales de enero ya apenas tenían nada de comer. Lo habían intentado racionar lo máximo posible pero era como si no comieran nada. Estaban demasiado débiles para pescar y mucho menos remar.

Uno de los botes se había separado de los otros dos y el más mayor de la tripulación Richard Patterson también murió. No fue hasta la tercera muerte cuando en lugar de tirarlo al mar, pensaron en comerlo para no morir de hambre.

Lo que hicieron fue separar la carne de los huesos lo más rápido posible, al igual que los órganos internos. Tuvieron que comerlo crudo por la falta de fuego. Otros dos cuatro marineros murieron y sirvieron de alimento para los demás.

Llegó un momento donde el hambre volvió a ser atroz y no moría nadie para poder dar de comer a los otros. Fue el propio Charles Ramsdell el que sugirió que algunos se sacrificaran para que los demás pudieran sobrevivir.

Daría su vida y su cuerpo para dar de comer a los demás. El capitán Pollard al principio rechazó esta terrible idea, pero al final tuvo que aceptar que era la única manera de sobrevivir.

La elección de los que iban a morir para ser comidos

Se hicieron notas con pequeños papeles con los nombres de los tripulantes. Luego se metieron en el sombrero del capitán y se sacó uno de ellos. El nombre fue de un tal Coffin, un joven muchacho de apenas 20 años.

El capitán le dijo que si no aceptaba ese destino, dispararía al primero que le tocase. Incluso llegó a decir que se lo comieran a el en lugar de Coffin. Sin embargo, el muchacho aceptó su destino y dijo que estaba dispuesto al último sacrificio.

Ramsdell fue el elegido para realizar la ejecución de Coffin, pero al principios no pudo hacerlo. Coffin se arrodilló en el bote y rezó en voz alta enviando también un mensaje a su madre para que perdonara a sus verdugos.

Entonces Ramsdell con lágrimas en los ojos le disparó en la cabeza. A continuación se encargaron del cuerpo para saciar su hambre. Según contó luego el capitán Pollard, no quedó ni una pizca de carne del joven Coffin. Se lo comieron todo, dejando solo los huesos.

Otro marinero corrió la misma suerte aunque no fue suficiente. El agua se acabó y el sol y la enfermedad les dejó demasiado débiles para continuar su siniestra dieta. Cuando el bote de Pollard y Ramsdell fue encontrado, habían estado más de 90 días deambulando en el océano Pacífico.

El segundo bote había sido rescatado por un barco inglés solo cinco días antes. El tercer bote fue encontrado algunos meses después en una isla aunque los tripulantes estaban todos muertos. Sin embargo, los tres tripulantes que se habían quedado en la isla fueron rescatados con vida.

El verdadero Moby Dick hundió otro ballenero

30 años después del hundimiento del Essex, un enorme cachalote hundió otro ballenero. Los testigos dijeron que tenía muchas cicatrices en la cabeza y tenía varios arpones clavados. Unos meses después otro ballenero le dio caza y le mató.

¿Fue el mismo cachalote que hundió el Essex? ¿Era un defensor de las ballenas que estaban siendo masacradas por los balleneros? Muchos pensaron que si, y de hecho el escritor Herman Melville se sintió inspirado para escribir la obra maestra Moby Dick. Sin embargo, esta fue la verdadera historia de Moby Dick

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here