Se trata de un intento de buscar posibles medidas contra ataques

Parece que se les han acabado las ideas en la agencia del Pentágono encargada de la defensa del mismo, puesto que recurren a los ciudadanos comunes para que les manden posibles soluciones frente amenazas no tan fáciles de ver.

¿Miedo irracional o una ingeniosa idea? El tiempo lo dirá, pero desde luego en tiempos de crisis, seguro que ofertas no faltarán en la mesa.

Este “concurso” consta de dos fases eliminatorias

foto-1En la primera, los ingenieros aspirantes, deben presentar su proyecto en un plano explicando cómo podría construirte dicha arma. En caso de ser seleccionados y pasar a la siguiente fase, recibirían un premio de 40.000$.

Incluso más jugoso es el premio de la fase final, que constaría de la fabricación de dicha arma y observación de que efectivamente funciona y pueda ser utilizada para atentar contra la seguridad. Los ganadores que lleguen hasta aquí tendrían en su haber 70.000$.

No se limita solo a objetos sino que también podrían ser tecnologías disponibles para el público general

Esto quiere decir que además de utilizar Smartphones, detergentes, jabones o cualquier otro producto fácil de adquirir se considerarán para el concurso cosas tales como dispositivos comunicados por ondas de radio e incluso, ¿Por qué no? Drones, ya que hoy en día cualquiera puede comprar uno de ellos por Amazon, y no está regulado su uso en modo alguno al considerarse dispositivos personales.

Entre las condiciones, los prototipos deben ser sencillos de construir

foto-3No buscan por tanto grandes proyectos sino cosas que una persona con pocos conocimientos técnico pueda construir pasando inadvertido.

Es por ello, que una vez pasado el corte de la primera fase, les darán a los aspirantes un máximo de 90 días para crear y finalizar su invención, premiando solo aquellos que consigan su pleno rendimiento en ese periodo de tiempo.

¿Qué sucederá con los ganadores?

¿Desaparecerán de la faz de la tierra? ¿Se trata de una trampa caza terroristas? Probablemente ni una cosa ni la otra, sino que el ganador (o ganadores) tendrán que firmar un documento que les prohíba divulgar su invento al público o venderlo a otras agencias y además, en caso de que algún día viese la luz sin su autorización, pedirán explicaciones a su creador.

No es el primer concurso que esta agencia del Pentágono abre al público

foto-2Y es que ofrece eventos tan variados como un concurso de hacking o una competición de robots. Todos ellos con el mero objeto de, además de promover a su agencia, la DARPA, buscar talentos que de otra forma no conseguirían encontrar y de esta forma observar las medias necesarias a tomar para asegurar que ninguna persona con malas intenciones pueda ocurrírsele fabricar algo similar.

En definitiva, buscan con el esfuerzo comunitario, nuevos enfoques y un punto de vista fresco que, quien sabe, podría abrir puertas a algún interesado en caso de ser una idea brillante.

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