Hay armas antiguas que no tienen nada que envidiar a muchas de las que hay hoy en día. En la antigua China el haber descubierto la pólvora les dio muchas ventajas sobre el resto del mundo. Su creatividad les llevó a inventar armas que usaban este explosivo producto que podían hacer mucho daño. Esto les dio una superioridad militar en los siglos 14 y 15 que dio un paso gigantesco en la evolución de las armas. Los arcos y flechas quedaron anticuados y la forma de hacer la guerra cambió bastante. En este época surgió el Hwacha.

Sin embargo, no fue China quién inventó esta mortal arma sino los coreanos. China siempre intentó impedir que su gran invento de la pólvora se quedara en el país. El poder que les daba poseer este producto les hacía estar por encima de muchos países de los alrededores. Sin embargo, finalmente tuvieron que comerciar con la pólvora que sus vecinos fronterizos. Hubo un problema con Corea y les hizo un embargo de la pólvora que les enviaban. Esto dejó a Corea en una situación vulnerable frente a los invasores japoneses.

La creación del Hwacha como arma definitiva

En el siglo 16 las cosas empezaron a cambiar casi por necesidad en Corea. El embargo por conseguir pólvora los hizo empezar a fabricar la suya propia y muchas armas que fueron únicas. Eran las llamadas máquinas de guerra, las cuales se estaban haciendo muy populares debido a los conflictos entre fronteras. Los ingenieros coreanos inventaron el Hwacha, que se puede considerar el primera lanzador de cohetes de la historia. Podían lanzar hasta cien cohetes en un solo ataque. Otras versiones del Hwacha podían lanzar hasta 200, lo cual les hizo muy temidos en el campo de batalla.

Los “cohetes” eran básicamente flechas con una carga de pólvora que las hacía explosivas. Se colocaban las flechas, las cargas y las mechas dependiendo de lo poderoso que era el enemigo a combatir. Fue en 1592 cuando los Hwacha pudieron demostrar su poder total cuando Japón inició una gran invasión a Corea. Sin embargo, Corea ya tenía preparados cientos de Hwacha o “lanza-cohetes” para defenderse.

La demostración de poder de los mortíferos Hwacha

Los Hwacha hicieron estragos entre las tropas de invasión japonesas. Hasta la fecha pocas máquinas de guerra habían hecho tanto daño. Esto se hizo especialmente visible en la batalla de Haengju en el año 1593. Los japoneses atacaron con todas sus fuerzas la fortaleza de hilltop con unos 30 mil soldados. La fortaleza estaba defendida apenas por tres mil soldados coreanos, junto a un puñado de civiles y monjes también defendiendo la fortaleza. Está claro que la fortaleza de hilltop se daba por perdida frente a una fuerza tan grande y poderosa.

El ataque japonés fue masivo y sin tomar precauciones,  ya que daban por hecho la victoria debido a su superioridad militar. Sin embargo, los coreanos les habían preparado una sorpresa con cuarenta Hwacha repartidas en sus murallas. Lo que se encontraron los soldados fue una lluvia de flechas incendiarias que no paró en ningún momento. Las olas de dardos de fuego finalmente les hicieron retirarse, perdiendo diez mil soldados durante la lucha. La máquina de guerra Hwacha demostró que era mortal y una forma de ganar batallas. Como se puede ver en el video, la idea de los modernos lanzadores de cohetes está cogida de este artilugio de la antigüedad.

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