La tecnología actual nos permite saltarnos nuestras limitaciones naturales

En la cultura popular está extendida la creencia de la existencia de ciertas habilidades que van más allá de los cinco sentidos; adivinar los pensamientos de ciertas personas, presentir que algo malo va a suceder antes que nadie, .etc.

Con los últimos avances tecnológicos sin embargo, podemos plantearnos ciertas cosas que no hace mucho parecerían sacadas de una novela de ciencia ficción.

Ya existen avances capaces de dar vista a las personas ciegas

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E incluso, aunque esto está ya implantado hace mucho más tiempo, conseguir que las personas sordas puedan oír. Lo cierto es que nuestro cerebro puede solo interpretar los sonidos y señales visuales que le llegan a través de nuestros órganos, pero ¿Y si tuviésemos una “ayuda” externa?

En verdad no sería tan complejo, ya que nuestro mismo cerebro interpreta las señales eléctricas que le llegan de los estímulos externos, mientras que con ayuda de nuestras conexiones neuronales, interpretamos la información.

David Eagleman, un experto en neurociencia trae a la mesa un concepto empleado por muchos animales; la capacidad de adaptarse al entorno recogiendo tan solo los datos que son necesarios para su supervivencia, sin importarles nada más.

La neuroplasticidad, nuestra gran ventaja

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Por suerte nosotros no estamos limitados por eso, gracias a nuestra neuroplasticidad podemos abarcar nuevos caminos, como lo ha hecho el reconocido artista Niel Harbisson, el primer ciborg de la historia, con una antena colocada en su cabeza, que se conecta con su cerebro, permitiéndole poder ver colores y escuchar frecuencias inaudibles para el ser humano en circunstancias normales.

El mismo Eagleman comenzó su curso universitario con un interesante proyecto; una start-up capaz de devolver la sensibilidad a personas con mientras prostéticos, utilizando sensores en la parte prostética capaces de enviar señales a la piel, de modo que el cerebro pueda interpretarlas y que puedan de nuevo notar el brazo, pierna, etc. como si fuese uno normal.

La empresa, llamada NeoSensory, presenta incluso un proyecto todavía más increíble; un chaleco que traduce las vibraciones en lenguaje hablado.

Dicho chaleco irá pegado a la piel a través de dos pequeños piercings, por lo que podría desalentar a muchos al ser un poco invasivo. Aunque su uso está destinado principalmente para las personas sordas, Eagleman  destaca que el dispositivo puede alimentarse de otras fuentes de datos, como valores de bolsa por ejemplo, e invita a cualquiera que quiera utilizar su producto a introducir nuevas fuentes de datos que no se les haya ocurrido.

Ciborgs, cada vez más usuales en un futuro

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Todavía estamos en los primeros pasos tecnológicos, pero Eagleman cree que el cerebro es capaz de aguantar perfectamente una gran cantidad de sentidos y datos, siendo solamente la punta del iceberg de nuestro potencial.

Es por tanto factible la implantación cada vez más paulatina en personas que necesiten una mayor agudeza visual por ejemplo, o que sean capaces de interpretar los cambios en el clima, o incluso, como Moon Ribas, otro ciborg reconocido, poder sentir la actividad sísmica de todo el planeta.

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