Puede que no te suene el nombre de H. H. Holmes, pero es considerado uno de los primeros asesinos en serie de Estados Unidos. Realizó sus actividades en Chicago, y lo peor es que era una persona respetada en la comunidad. Trabajaba de farmacéutico e incluso le trataban como el doctor Henry Howard Holmes. Sin embargo, tenía un secreto bien guardado y era su afición de torturar y matar personas.

Las cosas no le iban mal a H. H. Holmes, y aprovechando la inauguración de una importante feria en Chicago, se le pasó por la cabeza un diabólico plan. En 1893 Holmes construyó un hotel que serviría para acoger a las mismas personas que llegarían a la feria mundial de Chicago. Esto le proporcionaría unos buenos ingresos y también le serviría para sus aficiones más ocultas. Creo un hotel de los horrores del que muchas personas no saldrían vivas. Aunque solo confesó 30 asesinatos, se encontraron más de 200 cuerpos en su hotel.

Hay muchos artículos sobre la vida del asesino en serie H. H. Holmes, aunque nosotros nos centraremos en su hotel. Es suficiente para que esta noche te cueste un poco dormir pensando en lo que pasó en este lugar.

1 – La idea de montar un hotel de los horrores

hotel de los horrores

H. H. Holmes era una persona muy inteligente y lo había demostrado desde niño. Estudió medicina en la universidad con notas muy altas, por lo que no parecía que hubiera nada extraño en el. Al acabar la carrera se fue a Chicago y empezó a trabajar en una farmacia. Al morir el dueño de la farmacia, Holmes convenció a su viuda para que le dejara seguir gestionando el negocio.

Aquí empiezan algunas cosas que resultaron extrañas. Al poco tiempo la viuda desapareció del mapa y Holmes se quedó como dueño único del negocio. Dijo que la viuda se había a California y le había vendido la farmacia. Todo el mundo le creyó ya que no tenían motivos para sospechar de una persona educada e inteligente como H. H. Holmes.

Ahora tenía un negocio que le daba bastante dinero, por lo que pensó en diversificar sus ganancias. Al otro lado de la calle donde estaba la farmacia había un edificio de tres plantes. Como ya se ha comentado, una gran ferie iba a tener lugar por lo que Holmes pensó en comprar el edificio para convertirlo en hotel. Estaba en la esquina de la calle 63rd y era de un aspecto señorial. Holmes quiso diseñar las obras el mismo, aunque los motivos eran bastante inquietantes.

2 – Las obras del hotel fueron un infierno para los constructores

Hotel de H. H. Holmes

H. H. Holmes estuvo encima de cada detalle para hacer su hotel. Las reformas estaban pensadas para ser terminadas en seis meses, pero finalmente las obras duraron un año y medio. El motivo fue que Holmes estaba constantemente cambiando cosas en los planos y despidiendo a los constructores que contrataba. También empezó a tener fama de no pagar a los constructores que iba despidiendo, o al menos no todas las cantidades.

La mayoría de los problemas era que los diseños del hotel no tenían mucho sentido. Había pasillos que no llevaban a ninguna parte, habitaciones ocultas en sitios de difícil acceso, áreas que no tenían uno uso determinado y más cosas. Los constructores pensaban que todo era por la falta de experiencia y conocimientos de Holmes como arquitecto. Sin embargo, no sospechaban la realidad de sus diseños y porque eran así. Holmes sabía muy bien lo que estaba haciendo aunque para los demás no tuviera mucha lógica.

En un artículo que se escribió en un periódico local de Chicago en 1937, se hablaba del hotel de H. H. Holmes, como el edificio más extraño de America. Comentaba detalles como que salían chimeneas de sitios donde no tenía que haberlas, pasillos que no llevaban a sitios determinados o que volvían al origen, habitaciones sin puertas y cosas por el estilo. Hablaban de que era el diseño de un verdadero lunático.

3 – Las inquietantes habitaciones del hotel de H. H. Holmes

habitaciones de hotel Holmes

El hotel finalmente quedó acabado en 1892 y se presentaba como un magnífico lugar de alojamiento de tres plantas aparte de un sótano. La primera planta estaba a pie de calle y se convirtió en varios locales para poner tiendas. De hecho, varios empresarios montaron sus tiendas en la primera planta (realmente la planta baja) del hotel de H. H. Holmes, haciendo la calle un sitio muy transitado por turistas y gente local.

Las dos plantas superiores eran donde estaban las habitaciones para inquilinos y unas oficinas que tenía Holmes. Dado que muchos pasillos no llevaban ningún sitio, Holmes tenía que acompañar a los que se registraban al hotel para que no se perdieran. Todo el hotel usaba tuberías de gas para alumbrar los pasillos y habitaciones. Holmes controlaba todas las espitas de gas desde su oficina.

Las habitaciones que había construido no eran las típicas que se pueden encontrar en un hotel. Todas tenían pequeños agujeros en las paredes que permitían a Holmes vigilar a los que se alojaban. Aparte de eso, todas estaban insonorizadas y a prueba de filtraciones de aire. El motivo era para que cuando abriera las espitas del gas, dejara a sus víctimas fuera de combate sin poder responder.

Las mismas habitaciones tenían trampillas ocultas que llevaban directamente al sótano. Es en este lugar donde Holmes guardaba los cadáveres de sus víctimas.

4 – El sótano de los horrores

sotano hotel Holmes

El diseño del hotel era una trampa gigantesca para humanos, pero todo se centraba en el sótano. Las habitaciones eran la herramienta para dejar inconscientes a las víctimas que elegía, o incluso directamente morían a causa del gas. Las que conseguían llegar vivas al sótano hubieran preferido morir en su habitación, ya que no les esperaba nada bueno.

El sótano tenía varios pozos donde Holmes echaba ácido para deshacerse de los cuerpos. Para los que no morían por el gas, tenía preparadas varias mesas de operaciones con toda clase de instrumental quirúrgico. Dado que tenía la carrera de medicina, se dice que le gustaba practicar cosas que había aprendido en la universidad en sus víctimas.

Aparte de sus experimentos en cirugía, tenía una máquina de tipo medieval parecida a un potro de torturas. Servía para estirar personas con una rueda hasta romperles los huesos. Se supo después que Holmes usaba esta máquina para torturas a las personas a las que quería sacar información. Parece ser que de esta manera consiguió números de cuentas bancarias y otros datos que le pudieran beneficiar económicamente.

5 – La contratación de Emeline Cigrand

Emeline Cigrand

Llevar un hotel no era fácil y hacerlo solo era una pesadilla para Holmes. El edificio era grande y hacía falta personal para gestionarlo todo. Por eso Holmes decidió contratar a una secretaria que le ayudara con las cuentas del hotel. El trabajo le fue asignado a una joven llamada Emeline Cigrand, y las condiciones eran increíbles. De hecho, Holmes le ofreció el triple del suelo que solía cobrar una secretaria en aquella época.

Emeline Cigrand llegó a Chicago desde su pueblo natal con toda la ilusión del mundo por su nuevo trabajo. Al llegar a la ciudad llevaba todos sus ahorros, que eran unos 800 dólares de la época. Mientras trabajaba con Holmes, este la convenció para invertir el dinero que llevaba en algunos negocios que tenía entre manos. Fue un error ya que ahora estaba totalmente dependiente de ese trabajo y sin dinero para irse.

Al poco tiempo Emeline se dio cuenta que trabajar para Holmes no era como esperaba. Las condiciones de trabajo eran demasiado duras para ella ya que trabajaba como una esclava. Además de eso, Holmes le ponía constantes pegas a devolverle el dinero que le había dado para invertir. Emeline Cigrand finalmente decidió abandonarlo todo y volver a su casa, pero antes se lo contó a una vecina con la que se llevaba muy bien. La chica desapareció de la noche a la mañana, tal como había desaparecido la viuda del farmacéutico original.

Se piensa que H. H. Holmes acabó con su vida ya que se encontraron huellas de pisadas en la habitación donde se alojaba. Las huellas habían quedado impresas ya que Holmes había echado ácido en el suelo en su habitación para ayudar a que se eliminara el oxigeno con el gas que había echado. Emeline había intentado escapar al darse cuenta de lo que pasaba, pero sin éxito. Lo cierto es que nunca volvió a su pueblo como pensaba la gente.

6 – H. H. Holmes ya pensaba en un segundo hotel

Minnie Williams

Lo cierto es que el hotel no le iba mal a H. H. Holmes. Obviamente no mataba a todos sus huéspedes ya que solo seleccionaba a algunas. Por lo demás, el hotel tenía buen reputación a pesar de lo extraña de sus estructura interior. Holmes incluso se casó con una mujer llamada Minnie Williams e invitó a su hermana para que vivieran con ellos.

Sin embargo, el matrimonio no duró demasiado y se piensa que ni siquiera fue legal. Holmes mató a Minnie y a su hermana Anna para quedarse con una propiedad que tenían en Texas. Justificó se desaparición diciendo que se habían ido a Europa de vacaciones. Se sabe que Holmes simuló un incendio en su hotel para cobrar el seguro, y con los seis mil dólares que cobró tenía pensando poner un segundo hotel en la propiedad de Texas.

Sin embargo, esto levantó muchas sospechas entre las autoridades. Se habían juntado varias cosas, como la desaparición de las dos hermanas, el incendio provocado del hotel y la creación de otro en Texas. Todo eso sin contar la desaparición de la ya mencionada Emeline Cigrand. Lo cierto es que finalmente si hubo un gran incendio de verdad, y fue tras la detención de H. H. Holmes.

Este asesino en serie fue detenido en 1894 y al año siguiente hubo un gran incendio en su hotel. ¿Qué paso realmente con el hotel? Algunos piensan que Holmes pagó a alguien para quemar su hotel de los horrores y asó borrar cualquier prueba que le pudiera comprometer. Otros piensan que fue un acto de venganza por las víctimas que habían muerte en el edificio maldito. Aun así, la planta baja del hotel pudo ser salvada y siguió usándose como tiendas, aunque las dos plantas superiores se derribaron.

7 – El destino de Holmes

ahorcamiento de H. H. Holmes

No importaba demasiado que el hotel de Holmes se hubiera quemado, ya que la policía tenía suficientes pruebas para condenarle. H. H. Holmes fue condenado a muerte por sus crímenes, aunque antes de ser ejecutado siguió ganando dinero con sus “negocios”. Vendió sus confesiones a un importante medio de comunicación por varios miles de dólares.

En 1896 H. H. Holmes fue ahorcado en la prisión de Moyamensing. Su último deseo fue que le enterraran sus restos en una tumba llena de cemento para evitar los ladrones de cadáveres. Curiosamente Holmes tenía miedo de que su cuerpo se usara para investigaciones médicas.

El día de su ejecución las cosas no salieron como esperaba y murió de forma agónica. Le pusieron la soga con un nudo al cuello, pero al abrirse el cadalso su cuello no se rompió. Murió asfixiado y pasó unos segundos consciente hasta que perdió la consciencia. Aun así, tardó quince minutos en morir hasta que fue declarado oficialmente muerto. Antes de morir hizo una declaración que quedó en la mente de miles de personas. Sus palabras fueron de la siguiente manera:

Nací con el diablo dentro de mí. No podía dejar de lado el hecho de que era un asesino, de la misma manera que un poeta no puede renunciar a recitar sus composiciones”.

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