¿Te gusta la cerveza? La gran mayoría dirá que si y es que es una de las bebidas más populares en el mundo entero. Incluso tenemos la cerveza sin alcohol para aquellos que no quieren chisparse con esta refrescante bebida. Hay que reconocerlo… después del agua la cerveza es lo más refrescante que existe. No contiene tanto azúcar como los refrescos y encima está llena de nutrientes. ¿Puedes creer que existió una guerra de la cerveza? Así de importante es esta bebida en la historia.

Lo cierto es que la cerveza y otras bebidas alcohólicas han generado conflictos a través de los siglos. Sin embargo, el conflicto más famoso  debido a la cerveza es el de Wroclaw. Fue la llamada guerra de la cerveza, aunque no fue a tiros como muchos pueden pensar. Fue más bien una guerra comercial, pero que dejó claro que con la cerveza no se juega.

El origen de la guerra de la cerveza

La guerra de la cerveza comenzó en la localidad de Wroclaw en Polonia. Corría el siglo 14 y había un pub que destilaba su propia cerveza en Wroclaw apodado “La Rata”. Llamaban al pub  de este modo porque el sótano donde hacían la cerveza estaba infestado de ratas. Así eran las cosas en ciertos sitios en el siglo 14.

El problema es que no había alternativas para beber cerveza en Wroclaw. Lo de las ratas era algo que había que soportar si se quería echar unos tragos. De hecho, el ayuntamiento de Wroclaw se aprovechaba de esto y metía impuestos adicionales a la cerveza, por lo que encima salía más caro de lo normal.

Sin embargo, al final siempre acaba ocurriendo algo que acaba con el monopolio de unos pocos. En este caso fueron unos monjes los que cambiaron las cosas.

Los monjes de la Isla Catedral

Mientras el pub – destilería de La Rata y el ayuntamiento se estaba forrando con la cerveza, en un monasterio localizado en Isla Catedral unos monjes también elaboraban su propia cerveza. Llevaban años haciéndolo y habían alcanzado una perfección total al destilarla. Sin embargo, era solo de uso interno y no se había comercializado nunca.

En el año 1380 los monjes decidieron empezar a vender su cerveza a la gente de Wroclaw después de la misa. La cerveza que ofrecían los monjes tenía mucho mejor sabor que la que se ofrecía en La Rata. Era de mayor calidad y encima era más barata.

La Isla Catedral estaba muy cerca de Wroclaw y los habitantes del pueblo iban a misa a la impresionante iglesia que tenían los monjes. Cuando empezaron a vender esta increíble cerveza se empezó a correr la voz. Lo que pasó es que cada vez más gente empezó a ir misa los domingos. El pub de La Rata se empezó a vaciar el día que más clientes solían tener.

El enfado del ayuntamiento de Wroclaw

Como se puede imaginar, el negocio que tenía el ayuntamiento de Wroclaw con los impuestos a la cerveza empezó a caer. Esto no gustó nada ni al ayuntamiento y menos a los dueños de La Rata. Los monjes les estaban desplazando en el negocio con su elaborada cerveza.

El alcalde de Wroclaw anunció que el gobierno local era el único que podía autorizar a vender cerveza. El obispo de Isla Catedral respondió al alcalde que eso no era verdad. Las órdenes municipales de Wroclaw no afectaban a la isla y podían seguir vendiendo su cerveza.

Se iniciaron una serie de fuertes discusiones entre las autoridades de Wroclaw y los monjes. Sin embargo, los monjes se negaban a dejar de vender su cerveza. Esto llevó a una gran tensión entre que desembocó en una guerra abierta para hacerse la vida imposible.

Se declara la guerra de la cerveza en Wroclaw

Como se ha dicho antes, la guerra de la cerveza fue realmente comercial. Cuando los monjes necesitaban algo, los suministros eran enviados primero a Wroclaw. Luego los suministros eran enviados a la isla. Siempre se había hecho de esta manera, y el ayuntamiento se aprovechó de esta ventaja.

Los suministros empezaron a ser retenidos en Wroclaw para presionar a los monjes. La idea era hacerles la vida imposible negándoles todo lo que necesitaban en el día a día. Los monjes tenían cultivos para poder comer, pero muchas de las cosas les llegaban de fuera. De hecho, se estaban quedando sin los materiales para poder seguir fabricando su cerveza.

La cosa se puso realmente mal cuando el duque de Liegnitz envío como regalo de Navidad varios barriles de su mejor cerveza. Los barriles fueron confiscados y se los bebieron los miembros del ayuntamiento. Luego se lo restregaron a los monjes en la cara.

Los monjes enfurecidos se quejaron al obispo y este respondió excomulgando a los miembros del ayuntamiento de Wroclaw. Además de eso, sentenció que sus almas inmortales fueran condenadas. Eso no sirvió de nada y la presión se fue haciendo cada vez mayor.

El desenlace de la guerra de la cerveza

Al final el obispo llegó a una conclusión muy curiosa. Pensó que si no tenían los suministros para hacer su cerveza, puede que los habitantes de Wroclaw no merecieran tener un contacto con Dios a través de ellos. Decidió dejar de dar las misas los domingos y cerró las puertas de la iglesia a todo el mundo.

Muchos habitantes muy religiosos de Wroclaw vieron horrorizados como la iglesia les daba la espalda. Pensaban que si no iban a misa y se confesaban acabarían ardiendo en el infierno. El pueblo de Wroclaw se puso en contacto con el Papa Urbano VI para avisarle de lo que estaba pasando en esta población polaca.

El Papa Urbano VI vio intolerable lo que estaba pasando en Wroclaw y se puso en contacto con el Rey de Polonia Luís I el Grande. En 1382 el rey mandó tropas militares a Wroclaw para poner orden. Por un lado se obligó a la iglesia que volviera a dar las misas los domingos. Por otro pararon las retenciones de los suministros a los monjes, por lo que pudieron seguir fabricando cerveza.

Esta crisis fue conocida en todo el país. Las tropas militares se quedaron en la ciudad de Wroclaw para asegurarse de que no hubiera más conflictos. Todo ello por una bebida alcohólica tan conocida como la cerveza.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here