Muchos antes de que miles de personas se vieran horrorizadas por películas como “Viernes 13”, “Halloween”, “Scream” y otras películas del género Slasher, había espectáculos que mostraban estos horrores de una manera muy gráfica. Sin embargo, no era el cine el que proporcionaba el gore y horror a los ávidos espectadores sino el teatro.

En el París de 1897 había un teatro muy peculiar destinado a un género que ningún otro teatro del mundo estaba haciendo. Era el teatro de Grand Guignol y todas las noches la gente podía ver una mezcla de asesinatos, tortura y escenas dantescas. Grand Guignol significa “teatro del gran guiñol” y era una especie de homenaje de los espectáculos de guiñol que se hacían en la época.

Irónicamente, estos sangrientos espectáculos se hacían en una iglesia reconvertida en teatro, en la zona de Pigalle. De hecho, mucha de la decoración se dejó porque la daba una ambiente más gótico y siniestro a las actuaciones.

Los siniestros espectáculos del Grand Guignol

La persona que estaba detrás del teatro del Grand Guignol era André de Lorde. Era un dramaturgo que escribió la mayor parte de su obra sobre el género del terror. Su obra estaba centrada sobre todo en locos criminales y sus horribles actos, los cuales plasmaba en el escenario. Dijo en varias ocasiones que su meta era impactar a los espectadores hasta el extremo, y parece que lo conseguía sin problemas.

Sus historias giraban en torno al terror, pero siempre con argumentos más normales que vivía la gente. De hecho, muchas de sus obras estaban sacadas de hechos reales que habían pasado, y se quería mostrar todo el horror de cómo habían sucedido. Mucho del material lo sacaba de los periódicos, donde se interpretaban horribles crímenes que habían sucedido.

Las personas que iban al teatro Grand Guignol podían disfrutar de asesinos en serie, criminales escapados de manicomios, sangrientas venganzas y otras maravillas. También se tocaban los temas sobrenaturales, lo cual era muy popular entre al gente de París. Sin embargo, el plato fuerte eran los perturbados y locos que disfrutaban torturando y matando a sus víctimas.

Los novedosos efectos especiales

El teatro Grand Guignol no era demasiado grande, y de hecho solo había 250 sitios para sentarse, Sin embargo, el éxito fue tan rotundo que era difícil conseguir sitio para ver los espectáculos que se hacían por la noche. Todo el mundo quería sentir el horror y que les asustaran, tal como pasa hoy en día.

Entre el público se podían encontrar todo tipo de personas. Desde gente de la calle que pagaba su entraba para ver el espectáculo, hasta celebridades y gente famosa que habían oído hablar de este inquietante teatro. Incluso miembros de la realiza fueron al teatro Grand Guignol para sentir el miedo y el terror. ¿Cuál era la clave de que las actuaciones dieran tanto miedo? Todos coinciden que era por el realismo que se mostraba.

Uno de los actores en el teatro era Paul Ratineau, el cual también era uno de los técnicos que se encargaban del maquillaje, ambientación y otras cosas. Sobre todo era bueno con los efectos especiales, donde hacía verdaderas proezas usando el ilusionismo. Ayudándose de efectos de luz, trucos de ilusionista y otras técnicas consiguió que la gente gritara y se echara las manos a la cabeza. Algunos de los efectos consistían en arrancar glóbulos oculares, decapitaciones, amputaciones o gente disolviéndose en ácido.

Los efectos estaban tan bien hechos que la gente dudaba de si algunas cosas estaban pasando de verdad. De hecho, el truco del ácido disolviendo caras salió en los periódicos como algo espantoso y muy real. Fue una publicidad enorme para el teatro de Grand Guignol que extendió su fama por Francia y otros países.

La fama internacional del Grand Guignol

Las actuaciones y los efectos especiales tan realistas no fueron la única clave del Grand Guignol. André de Lorde hizo correr el rumor de que durante los espectáculos había muchos desmayos y habían tenido que poner un médico en el teatro. Estos rumores corrieron como la pólvora y ayudaron mucho a que el espectáculo se promocionara.

Mucha gente pagaba mucho más por ver el espectáculo desde bastidores. De hecho, había incluso compartimentos “secretos” con rejillas donde  se podían ver los espectáculos desde diferentes ángulos. Se piensa que habitaciones para los que tenían cierto morbo sexual con el gore que se mostraba en el escenario. Lo que hacían en estos habitáculos quedaba en privado.

Dada la fama internacional del Grand Guignol, se llevó el teatro también a Londres 1920. Sin embargo, solo duró dos años en activo. Aunque los espectáculos estaban teniendo mucho éxito, la censura en muchas de las obras se lo ponía muy difícil.

El final de las sangrientas obras

Las obras del Grand Guignol siguieron con un éxito rotunda en Francia hasta que llegó la segunda guerra mundial. En la ocupación alemana de Francia el espectáculo siguió, pero no como antes. Se hizo muy popular entre las tropas de ocupación alemanas, pero la situación del país afectó al teatro bastante. Se mantuvo abierto como pudo y gracias a los alemanes, pero la gente ya no estaba interesada en este tipo de espectáculos tan grotescos.

El teatro Grand Guignol siguió funcionando hasta 1962, lo cual es increíble si tenemos en cuenta que empezó en 1897. La llegada de las películas de terror más modernas hizo que decayera el interés de estas obras de teatro. Ya de por si, seguían funcionando pero no como lo hacían al principio.

El director que decidió cerrar el teatro culpó a la segunda guerra mundial de que decayera. Sin embargo, mucha gente dice que fue porque el espectáculo se hizo más “Light” al quitar mucho gore. Precisamente el gore era lo que atraía a tanta gente, por lo que fue una mala decisión. Te dejamos con algunas fotos más para que te hagas una idea de cómo era.

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