Ya hemos hablado con anterioridad de los diferentes métodos de ejecución que existen. Sin embargo, no hemos mencionado uno que fue muy utilizado en España y se estuvo aplicando hasta finales de los años setenta. Este peculiar método se llamaba garrote vil y se ha cuestionado mucho de si era una forma compasiva de aplicar la pena de muerte o era una atrocidad. Antes de explicar en que consistía hay que recordar que se empezó  a usar en 1820 y no solo se usó en España. También se ejecutaron personas en el garrote vil en sus colonias, como fueron Cuba, Filipinas y Puerto Rico.

El sistema era tan sencillo que resultaba ridículo. Consistía en un collar que se ponía al condenado en el cuello. En la parte de atrás había un tornillo que atravesaba el collar y era manejado con una manivela. Al hacer girar el tornillo ocasionaba la rotura del cuello de la víctima, lo cual se hacía de forma muy rápida. Básicamente provocaba la rotura de las vértebras debajo de la nuca.

El garrote vil como método “humano”

Muchos se preguntarán el motivo de usar un método de ejecución que parece más de edad media que de la era moderna. Después de todo 1820 ya estaba muy alejado de otros tiempos donde las torturas y ciertos sistemas de ejecutar personas eran bastante bestiales. Sin embargo, se hizo por motivos más bien compasivos. Hasta el momento en España las ejecuciones oficiales se hacían usando la horca. El problema era que la horca era considerada un método que provocaba un sufrimiento innecesario al condenado. Muchas veces el reo no moría al momento y su agonía se prolongaba mucho tiempo.

Se pensó en un método alternativa más “humano” y se decidió recuperar una forma de ejecución que ya se conocía en la era romana. No se hacía exactamente igual ya que el garrote se usaba de otra manera. En aquellos tiempos la gente influyente y la nobleza tenían el privilegio de ser ejecutados mediante la espada. Eran decapitados en lo que se consideraba una muerte rápida y digna.

Sin embargo, la plebe recibía un trato diferente. El sistema de ejecución solía ser a garrotazos. Literalmente le rompían el cuello a golpes, lo cual muchas veces solía ser lento y doloroso. Básicamente lo mataban como si fuera un conejo de granja. El nombre de este instrumento de ejecución es bastante claro, donde la palabra “garrote” quedó de la misma manera. El término “vil” viene de que se aplicaba a los villanos (vulgares plebeyos que habían cometido un crimen o infracción).

La evolución del garrote vil

Con el paso del tiempo el método de matar a garrotazos a una persona cambió bastante. Incluso para los habitantes de esos tiempos tan oscuros era algo muy cruel. En la edad media el garrote vil evolucionó a como fue conocido después, aunque con algunas variantes. Se utilizó sobre todo en España y Portugal. Aunque había varios tipos, la idea era la misma. Se buscaba romper las vértebras del condenado lo más rápido posible. Lo cierto es que si lo comparamos a otras formas de ejecución de la época, puede que fuera de las mejores. Hay que recordar que los descuartizamientos y ejecuciones en rudimentarias máquinas estaban a la orden del día.

El garrote vil tenía más ventajas de las que se puede pensar. Era fácil de implementar ya que cualquier herrero podía crear uno de estos dispositivos en un rato. Se sabe que los conquistadores españoles usaron el garrote vil en las Américas donde incluso se usó con el emperador inca Atahualpa. Sin embargo, los tiempos fueron cambiando y también los métodos de ejecución. En España se empezó a usar la horca como modo oficial para ajusticiar a los condenados.

La abolición de la horca

Como se ha dicho, la forma de ahorcar en el siglo 19 dejaba mucho que desear. Tuvieron que pasar muchos años para que los sistemas de ahorcamiento se perfeccionaran y no ocasionaran tanto sufrimiento a los reos. De hecho, fueron los británicos los que consiguieron perfeccionar la horca para que la muerte fuera más rápida. Básicamente implementaron el sistema del patíbulo para que el condenado cayera y al tensarse la cuerda se le rompiera el cuello.

Sin embargo, en España estos métodos no se conocían y los ejecutados muchas veces tardaban mucho en morir. Eran minutos de agonía que empezaron a causar mucho malestar en una sociedad civilizada como era la España del rey Fernando VII. Fue el propio rey el que decidió que se aboliera la horca. El sustituto sería el sistema más rápido del garrote vil. Aunque el sistema se aplicaba a todo el mundo independientemente de su estatus social, la preparación era muy diferente. Los nobles solía llegar al lugar de ejecución en caballo, mientras que la gente normal era llevada en mula o en burro. Algunas veces era arrastrada por el animal en lugar de ir montado.

¿Era realmente una forma compasiva de ejecutar?

José María Jarabo Pérez-Morris
José María Jarabo Pérez-Morris

Cómo se ha dicho, hay muchas opiniones sobre si era un sistema bueno o no de ser ejecutado. Lo cierto es que dependía mucho de algunas variantes. Las dos más importantes eran la fuerza del verdugo y la corpulencia del condenado. Era el verdugo el que tenía que girar la manivela en unos rápidos movimientos para que el tornillo se incrustara en la columna vertebral del reo. Si no lo hacía bien, la muerte era por ahogamiento donde el condenado pasaba por una agonía terrible.

Precisamente uno de los peores casos que ser recuerda en una ejecución con garrote vil fue en 1959. Fue en el caso del Jarabo, el cual fue muy conocido en aquella época. José María Jarabo Pérez-Morris mató a cuatro personas por temas económicos donde una de sus víctimas fue una mujer embarazada. Fueron unos crímenes tan terribles que conmocionó a toda España. En el juicio fue condenado a morir por garrote vil. Sin embargo, su muerte no fue ni mucho menos rápida. De hecho, los testigos contaron que fue algo horrible de ver. No fue el único caso en que el reo tardó tanto en morir.

Cuando el Jarabo fue ejecutado no se tuvo en cuenta varias cosas. En primer lugar este hombre tenía un cuello más grueso y fuerte de lo normal. Eligieron un verdugo que distaba mucho de tener una gran fuerza. De hecho, según los informes de la época tenía una constitución bastante débil. El verdugo simplemente no podía romper el cuello del Jarabo y el proceso fue muy lento. Tardó 25 largos minutos en morir y lo hizo por asfixia en lugar de por rotura del cuello.

La abolición del garrote vil

El garrote vil fue abolido en el año 1978, donde las últimas ejecuciones se hicieron en 1974. Ambas ejecuciones se hicieron en Cataluña, donde la primera fue en la cárcel Modelo de Barcelona. Allí fue ejecutado el anarquista Salvador Puig Antich. La segunda fue en la prisión de Tarragona donde murió un delincuente alemán llamado Georg Michael Welzel. Pudo haber otra en 1977 pero el llamado “asesino de Pedralbes” fue indultado.

El fin del garrote vil llegó con la abolición de la pena de muerte en España. Fue gracias a la constitución de 1978 y desde entonces no ha sido más que un recuerdo. Curiosamente hubo unos años entre 1820 y 1978 donde la pena de muerte fue abolida. La Segunda República la abolió en 1932 pero la volvió a implantar solo en casos graves contra la alteración del orden público. Fue bajo el mandato del republicano Alejandro Lerroux a raíz de la revolución de octubre de 1934.

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