La guerra es horrible mire por donde si mire. Aun así las seguimos teniendo continuamente y es una manera de resolver conflictos totalmente válida. Es así de duro pero algo que se ha repetido a lo largo de la historia del hombre. El problema de los conflictos bélicos no es solo el número de muertes, heridos, destrucción de infraestructuras o devastación económica que produce.

Uno de los lados más oscuros de la guerra es como el ser humano puede convertirse en el más espantoso de los demonios. Y lo peor es que muchas veces es justificado por los gobiernos en conflicto. Los experimentos del Escuadrón 731 son uno de estos casos.

Una de los peores conflictos por los que ha pasado la población moderna fue la segunda guerra mundial. No es que otras guerras fueran mejores o peores, pero en esta la tecnología se puso al servicio de la muerte y la destrucción. También llevó a mostrar lo bajo que podían caer los seres humanos.

Cuando hablamos de cosas terribles hechas en la segunda guerra mundial, tenemos los campos de concentración alemanes, los bombardeos indiscriminados, los ataques atómicos en Japón y una larga lista de cosas. Los experimentos del Escuadrón 731 son algo menos conocido pero no por ello menos horrible.

Cuando Japón invadió parte de China durante la guerra, puso un campamento destinado a la experimentación bélica. Se llamó Escuadrón 731 y la mayoría de los experimentos se hicieron con seres humanos. Algunos eran tan terribles que no cabe en ninguna mente humana de que se pudiera hacer algo así. Por desgracia fue muy real y mucha gente sufrió horrores hasta el año 1945, cuando Japón perdió la guerra.

Estos son algunos de los experimentos que hicieron con personas. Avisamos que puede herir la sensibilidad por su crudeza y las fotografías que se pudieron salvar.

1 – Guerra biológica

Uno de los principales objetivos de los experimentos del Escuadrón 731 era la guerra biológica. Ya en la primera guerra mundial se había adelantado mucho en la guerra química y biológica. El general Shiro Ishii inspiró muchos de sus experimentos en el uso del gas cloro, sobre todo el modo en que lo usaron en Ypres. No solo copió el uso de envases para lanzar gases, sino también todo tipo de enfermedades, como el cólera, tifus, ántrax e incluso la peste bubónica.

Se probó también el lanzamiento de envases llenos de pulgas infectadas de la peste. Se echaron en amplias zonas de la China que tenían invadida y luego los científicos iban a comprobar los resultados. Por supuesto, lo hacían en sus trajes de protección. Se calcula que el número de muertos usando estos envases llenos de enfermedades mataron a medio millón de chinos.

Japón consideraba a los chinos como seres inferiores, por lo que eran ideales para los experimentos. También usaron en menor medida rusos y un pequeño grupo de prisioneros americanos.

2 – Probaron armas con sujetos vivos

Como se ha dicho, algunos creen que en la guerra todo vale. En el Escuadrón 731 esa precisamente la idea. Cualquier prueba o experimento por horrible que fuera, valía para adelantarse al enemigo. De hecho, Japón estaba convencido de que ganarían la guerra por medio de los descubrimientos de este siniestro escuadrón. También se probaron personas con armas más convencionales.

Algunas de las personas capturadas para los experimentos del Escuadrón 731 eran llevados a campo abierto. Se les ataba a unos postes con cierta separación entre ellos. Luego se usaban diferentes armas para ver si realmente eran eficaces. Se usaban granadas para ver sus efectos en los prisioneros. En otros casos se usaban prototipos de lanzallamas para ver si merecía la pena usarlos en combate.

Otro experimento era usar globos que llevaban los envases mencionados antes. Estos globos liberaban los envases en el campo soltando su mortal carga biológica. Luego examinaban a los prisioneros para ver si habían tenido éxito con la nueva arma.

3 – Las máquinas del Escuadrón 731

Cuando se trataba de hacer pruebas, los científicos del Escuadrón 731 eran muy creativos. No dejaron apenas nada fuera de lo que se podía probar con un ser humano. El campamento tenía varios edificios donde se hacían experimentos diferentes. Algunos eran usados exclusivamente para criar pulgas, hacer cultivos de varias enfermedades y analizar los resultados. Uno de ellos tenía un buen número de máquinas para hacer los experimentos.

Por supuesto, parecía una tecnología más cercana a una cámara de torturas que para solucionar cosas. Una de las máquinas más usadas fue una cámara de alta presurización. Algo parecido a lo que usan los buzos y submarinistas cuando han estado a mucha profundidad.

En este caso se usaban para ver cuanta presión podría soportar un ser humano. Podemos imaginar los resultados. Básicamente hacían que una persona reventara en la cámara. La idea era saber hasta que punto podía seguir de una pieza antes de empezar a sangrar o perder los ojos.

En el edificio “tecnológico” también había una máquina de rayos X. Sin embargo, no era para uso médico sino para forzar abortos y esterilizar a las mujeres prisioneras. También se usó para ver cuales eran las cantidades mortales de los rayos en las personas. Estos experimentos acaban en graves quemaduras para los sujetos de prueba.

4 – Los experimentos del Escuadrón 731 sobre congelación

Uno de los experimentos que más se realizaron fue sobre la congelación en las personas. Los científicos del campamento tenían mucho interés en saber los efectos de las temperaturas extremas en humanos. Aunque se hicieron de calor, estaban más interesados en un frío intenso. Uno de los experimentos consistía en sacar a los prisioneros fuera del campamento en pleno invierno. La temperatura era muy baja pero aun así se echaba a los sujetos agua fría en las extremidades de forma continua.

Esto hacía que la congelación se produjera más rápido. Se trataba de saber cuanto tardaba el miembro de congelarse y comenzar la gangrena. ¿Cómo sabían los científicos cuando el miembro estaba totalmente congelado? Según documentos que se recuperaron los pinchaban con un palo hasta que hacían el mismo sonido de un tablero.

Puedes pensar que esto era totalmente inhumano y una tortura infernal. Estamos totalmente de acuerdo. Sin embargo, este experimento en cuestión dejó algo bueno, y es que comprobaron que hacer friegas a un miembro congelado no es el mejor método para curarlo.

Lo que vieron es que la mejor manera de recuperar el miembro era poniendo la zona afectada en agua templada a unos 37 grados centígrados. Como comentaremos después, muchos de los horribles experimentos sirvieron para otros estudios generales en el mundo.

5 – El estudio de las enfermedades venéreas

Todas las enfermedades infecciosas eran bienvenidas en los experimentos del Escuadrón 731. Las enfermedades venéreas no eran una excepción. La sífilis fue una de las más investigadas y las pruebas que hacían eran inhumanas. Se estudio el contagio de la sífilis de las madres embarazadas a los fetos.

Querían saber como afectada esta enfermedad al bebé cuando naciera. No se sabe cuantos bebés nacieron en el campamento, pero cuando se disolvió en 1945 no había ninguno. Todos murieron.

Algunas enfermedades que se estudiaban podían ser contagiadas a los prisioneros con inyecciones. Sin embargo, con las enfermedades venéreas no era tan fácil. Tuvieron que recurrir a la forma natural del contagio. Esto era que un hombre y una mujer tuvieran relaciones sexuales, estando uno de ellos ya infectado. Por supuesto, era obligatorio y si no lo hacían eran fusilados.

En un estado determinado de la infección, los sujetos eran viviseccionados para ver el daño interno.

6 – En el Escuadrón 731 todo era inyectable

¿Te dan miedo las inyecciones y las agujas? Pues si es así en este campamento japonés hubieras vivido una pesadilla. Cuando al principio se estableció este asentamiento, muchos de los experimentos se realizaban para prevenir muertes. Los japoneses se dieron cuenta que casi el 90 por ciento de las muertes en batalla eran por enfermedades. Por tanto, la meta era intentar reducir el número de muertes con ayuda de vacunas y nuevos medicamentos.

Cuando pasó el tiempo el Escuadrón 731 creció mucho gracias al apoyo de gobierno japonés. Estaban en medio de una guerra y necesitaban todos los recursos posibles para ganarla.

El Escuadrón 731 se dividió en ocho divisiones, donde se dieron diferentes tareas a cada una. La primera división estaba centrada en hacer experimentos con enfermedades de origen bacteriológico. Esto incluía la peste, ántrax, tifus, cólera y tuberculosis.

Todas estas enfermedades se inyectaban con regularidad a los prisioneros para comprobar después su evolución. La idea era conseguir el mayor número de datos de las infecciones. Uno de los problemas era que estas enfermedades tan infecciosas eran difíciles de controlar.

En más de una ocasión hubo pequeñas epidemias donde se contagiaban otros prisioneros e incluso guardias y científicos. De hecho, muchos científicos y soldados japoneses murieron a causa de estos contagios no previstos. Por muchas medidas de seguridad que ponían, no podían evitar accidentes.

Las inyecciones se usaron para otras muchas cosas. De hecho, se hicieron experimentos de inyectar sangre animal a humanos, burbujas de aire y agua de mar. Todo ello para ver lo que pasaba en el cuerpo humano.

No lo hacían realmente como un medio de torturar a alguien, sino para tener un conocimiento para saber más de transfusiones o como saber tratar una embolia. Por supuesto, no lo pensaban así las víctimas de los experimentos.

7 – Las vivisecciones con humanos

Esta era una de las cosas más terribles que se practicaban en el Escuadrón 731. Era algo muy común ya que era la manera perfecta para saber el resultado de los experimentos. Se hacía sobre personas vivas y sin anestesia en muchos casos. El motivo era porque los científicos creían que los resultados serían distintos si se hacía a una persona muerta. Se tenían que estudiar los órganos vivos.

El poner o no anestesia dependía del experimento que se había hecho. Pensaban que en algunos casos la anestesia podía variar los resultados que buscaban.

Las vivisecciones en personas no se hacían solo para analizar los resultados de los experimentos. También se hacían para probar nuevos procedimientos quirúrgicos. En otros casos era para comprobar la reacción del cuerpo sin la funcionalidad de algunos órganos. Hay imágenes y testimonios de estas vivisecciones en Internet, pero son difíciles de ver.

8 – Desmembramientos

Uno de los objetivos que tenía el Escuadrón 731 era impedir que soldados japoneses murieran en el campo de batalla. Uno de los experimentos se centraba en los soldados con amputaciones y las muertes por pérdida de sangre. La idea era poder salvarlos lo más rápido posible en el mismo lugar. Por este motivo se hicieron muchos experimentos de amputaciones para estudiar las consecuencias.

En algunos casos se amputaba un miembro y luego se intentaba volver a ponerlo. Esto era una forma de intentar avanzar en el reimplante de miembros cortados. En otros casos se calculaba cuando tardaban los sujetos en perder la conciencia por la pérdida de sangre.

El problema era que había que hacerlo lo más real posible (como en el campo de batalla), por lo que no se usaba anestesia. Usar un sedante afectaría a los experimentos.

9 – El fin del Escuadrón 731

Se puede pensar que todos estos crímenes y atrocidades contra la humanidad no quedarían sin castigo. Sin embargo, la triste realidad es otra. El oficial a cargo del Escuadrón 731 era el general Shiro Ishii. Tenía a su mando a un gran número de científicos y soldados del emperador. Al finalizar la segunda guerra mundial, el asentamiento 731 fue abandonado y se intentaron destruir todas las pruebas de los experimentos.

El general Shiro Ishii mandó derruir los edificios donde se habían realizados las pruebas. 150 prisioneros que había en ese momento fueron ejecutados. Al asentamiento quedó abandonado y los japoneses intentaron volver a casa.

El propio Shiro Ishii y varios científicos que estuvieron bajo su mando fueron capturados por el ejército americano. Los soviéticos estaban muy interesados en capturarle primero, ya que tenían conocimiento de todos los experimentos que se habían hecho en el Escuadrón 731. El motivo es que fueron los primeros en llegar al asentamiento ya abandonado. Pudieron encontrar documentos y pruebas que no habían sido destruidas.

El general Shiro Ishii y su equipo de científicos lograron negociar un buen trato con los ganadores de la guerra. Se les dio inmunidad total si entregaban todos los datos de los experimentos que habían hecho.

Aunque se habían cometido atrocidades, tanto los soviéticos como los estadounidenses se dieron cuenta que esa información nunca se hubiera podido conseguir sin experimentar con seres humanos. De hecho, habían hecho avances que no se habían logrado hasta ese momento.

El general Shiro Ishii nunca fue procesado

Ni Shiro Ishii ni su equipo fueron llevados a juicio por crímenes de guerra. De hecho, murieron a una avanzada edad en diferentes puestos de importancia en Japón. Habían logrado la inmunidad a cambio de revelar todos los secretos conseguidos con el Escuadrón 731.

Se calcula que dentro de las instalaciones murieron unas 40 mil personas debido a los experimentos. Fuera de las instalaciones medio millón de personas murieron por el lanzamiento de envases con diferentes enfermedades infecciosas.

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