Ya hemos hablado de muchos siniestros experimentos que se han hecho a lo largo de la historia. Algunos han sido de carácter físico y otros psicológicos. En los psicológicos  tenemos algunos que se hicieron muy conocidos debido a lo inquietantes que resultaron ser. Un claro ejemplo es el experimento de Stanford, el cual mostró aspectos de la naturaleza humana nada deseables. Sin embargo hoy hablaremos de otro parecido que es el experimento Milgram.

Aunque es menos conocido que el de Stanford, tuvo mucha repercusión en los años sesenta. De hecho, muchos lo consideran el experimento psicológico más importante de la era moderna. La persona responsable fue el psicólogo Stanley Milgram de la universidad de Yale y lo hizo basándose en los juicios de Nuremberg.

Stanley Milgram y los límites de la obediencia

experimento de Milgram

La base del experimento Milgram era explorar las fronteras que había entre la obediencia y la autoridad. Todo ello teniendo en cuenta la consciencia de cada persona sabiendo si algo estaba bien o mal. Stanley Milgram decidió hacer este experimento tras ver los juicios de Nuremberg, donde muchos nazis dijeron que habían cometido crímenes de guerra siguiendo órdenes.

Stanley Milgram estaba interesado en ver hasta que punto la gente hacía cosas obedeciendo instrucciones de otros. Quería ver el límite de seguir las instrucciones incluso cuando se dañaban a otras personas. Para eso eligió a un grupo de voluntarios para comenzar la prueba.

El experimento Milgram

desarrollo del experimento de milgram

Se cogieron a 40 personas para el experimento usando anuncios en el periódico. A cada persona se le pagaría cinco dólares. Las personas que formaban el grupo fueron presentados entre si para que se conocieran. La idea de este primer contacto era que se vieran como seres humanos y empatizaran. A cada persona del grupo se le asignó el papel de profesor y a una sola persona el papel de estudiante.

El “estudiante” era realmente un actor al que Stanley Milgram había contratado para el experimento Milgram. Les encargaron a los profesores que leyeran una serie de preguntas al estudiante.

Los profesores asignados del grupo se tenían que sentar frente a una máquina con un generador eléctrico. En la máquina había unos mandos que tenían un rango de entre 30 y 450 voltios. Los cables de la máquina iban conectados al falso estudiante contratado por Milgram.

La idea era que según le hacían preguntas al estudiante, por cada respuesta fallada tendrían que darle una descarga eléctrica. Por supuesto, la máquina no tenía electricidad y por eso se contrató a un actor para el rol de estudiante. Tenía que fingir las descargas de la forma más real posible.

Las participantes tenían que seguir las órdenes

experimento de milgram conclusion

Se empezaron a realizar las preguntas y comenzaron las descargas cuando el estudiante fallaba las respuestas. Muchos de asignados como profesores preguntaron si debían continuar el experimento. Después de todo estaban torturando a una persona. Stanley Milgram sabía que en algún punto del experimento lo preguntarían y había escrito unas respuestas. Básicamente eran estas:

Por favor continúe

El experimento requiere que continúe

Es absolutamente esencial que continúe

No tiene otra elección, debe continuar

La forma en que se medía el nivel de obediencia de los voluntarios era el nivel de las descargas. Como se ha dicho, la descarga más pequeña era de 30 voltios, pero la mayor era de 450 voltios. Cuando Stanley Milgram puso en marcha el experimento había estimado que solo tres de los cuarenta participantes darían descargas eléctricas a la máxima potencia. Se equivocaba.

Las descargas eléctricas y el comportamiento de los voluntarios

stanley milgram

26 de los 40 participantes administraron los 450 voltios al estudiante. Hay que recordar que las descargas eran falsas pero los voluntarios no lo sabían. Pensaban que realmente estaban dando descargas eléctricas a una persona que no conocían. 14 de los participantes no lo pudieron soportar y pararon.

Lo curioso es que la gran mayoría pasó por estados de ansiedad, agitación, enfado y mucho estrés. Sin embargo continuaron dando las descargas eléctricas porque les estaban ordenando hacerlo. Debido a las varias crisis nerviosas que hubo durante el experimento, la universidad de Yale les explicó que todo había sido falso y realmente no habían hecho daño a nadie.

Sin embargo hubo muchas críticas sobre el estudio ya que muchos de los participantes tardaron en recobrarse. No comprendían la finalidad del experimento y habían quedado expuestos como sádicos en potencia. Habían hecho algo que ni habían imaginado que eran capaces de hacer. Mucho tiempo después la mayoría dijo que se habían alegrado de hacer el experimento. Algo curioso teniendo en cuenta la naturaleza del experimento Milgram.

Los resultados del experimento Milgram

experimento milgram resumen

Se había visto que la gente si es capaz de hacer hechos aberrantes si lo ordena una autoridad superior. Esto derivó en muchas dudas éticas y morales. Se había mostrado una faceta inquietante del ser humano que claramente nos afecta a todos. Según dijo el propio Milgram, hay varias circunstancias para tener este tipo de obediencia ciega.

En el caso del experimento Milgram, dijo que al ser realizado por una universidad de Yale tan prestigiosa, los participantes tenían más confianza. Los participantes pensaban que el experimento era seguro. Al haberse hecho en Yale, todos creían que se estaba realizando bajo las órdenes de expertos. Les habían dicho que las descargas eléctricas eran dolorosas pero no mortales.

Stanley Milgram hizo más experimentos de este tipo y vio algo interesante. Cuando una o más personas se rebelaban y se negaban a seguir, un promedio alto de personas dejaban de realizar las descargas. Sin embargo, el resultado es que gente normal sin ser malas personas pueden hacer cosas terribles siguiendo instrucciones de sus superiores.

Conclusión

experimento milgram obediencia a la autoridad

Se han hecho otros estudios basados en el experimento Milgram, y la mayoría han dado resultados similares. La mayoría de la gente no cuestiona órdenes por horribles que sean. No solo ocurre en la guerra sino en otros muchos entornos, como puede ser el laboral, comercial, etc.

El experimento Milgram sigue siendo un tema de estudios para los estudiantes de psicología. Sin embargo, hay psicólogos reputados que no tienen claro que este experimento sea definitivo. Dicen que depende mucho de factores tanto internos como externos. Sea como sea, no deja de ser inquietante que la mayoría de personas puedan hacer cosas terribles en ciertas situaciones.

Esto nos lleva a una pregunta ¿Serías tu una de las personas que dan la descarga máxima? ¿Te negarías a seguir con un experimento tan cruel?

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