Los juguetes de los niños han evolucionado de la misma manera que todo lo demás. Hoy en día se intenta que los juguetes sean atractivos y bonitos para que los niños se queden prendados de ellos al momento. Tenemos robots que se mueven y hacen cosas, muñecas que parecen bebés de verdad en muchas cosas, juguetes educativos que hacen que los niños aprendan mientras se divierten y muchas más cosas. Sin embargo, en el pasado los niños no siempre tenían tanta suerte. No había un control tan exhaustivo con los juguetes que se comercializaban y algunas veces eran más perturbadores que educativos. De hecho, creemos que algunas de ellos podían incluso crear un trauma a los jóvenes.

Veremos algunas de estos curiosos juguetes del pasado a continuación, y tú decides cual te parece más siniestro.

La guillotina en miniatura

mini guillotina

Durante la revolución francesa  no solo existían guillotinas para cortar las cabezas de los nobles. Un juguete que se hizo muy popular fue una guillotina de juguete que tenía algo menos de un metro de alto. Los niños y niñas lo usaban para cortar las cabezas de sus muñecos y muñecas. No solo lo hacían con objetos inanimados, sino que les cortaban las cabezas a ratones y pájaros. Estos tenebrosos juguetes no se limitaban a esto. En algunas fiestas se usaban para entretener a los invitados. Se usaban muñecos personificando al “enemigo” llenas de un perfume que simulaba la sangre, los cuales eran decapitados para deleite de todo.

Este juguete tenía muchos detractores, incluso en esa época de terror. El hecho de dejar que niños jugaran con un instrumento tan terrible levantó muchas protestas. Sin embargo, eran otros tiempos y se veía a la guillotina como un instrumento que repartía justicia, obviando que fuera realmente una máquina que cortaba cabezas. Curiosamente, en los años setenta algunas tiendas en Estados Unidos este juguete volvió a aparecer. No duró mucho debido a las protestas de los padres.

El laboratorio de energía atómica U-238

laboratorio atomico

Este laboratorio atómico para niños salió al mercado a principios de los años cincuenta. Costaba unos 50 dólares de la época e incluía tres fuentes de radiación de un nivel muy bajo. Tenía un contador de radiación Geiger-Muller, una cámara Wilson para ver las partículas alfa y un espintariscopio (para ver emisiones de partículas, cuatro muestras de uranio y un electroscopio para media la radioactividad. El creador de este “juguete” fue Alfred Carlton Gilbert y aseguraba que era totalmente seguro.

Hoy en día sabemos que la exposición a los isótopos del U-238 puede producir enfermedades como el cáncer, leucemia y otras graves enfermedades. Por suerte este peligroso mini laboratorio solo estuvo en circulación por un año antes de que fuera retirado.

El muñeco bebé que gatea

muñeco que gatea

En Inglaterra durante la época victoriana se introdujo un bebé muñeco que podría gatear como si fuera un bebé de verdad. Era el año 1870 y fue el primero muñeco que podría hacer esto. Sin embargo, no tuvo el éxito deseado entre las niñas de la época porque tenía un aspecto terrorífico. También pesaba bastante y no funcionaba demasiado bien.

La primera carnicería para niños

mini carniceria

De nuevo, la época victoriana inglesa trajo otro juguete que no era precisamente algo agradable de ver. Las casas de muñecas para niñas eran muy populares en esta época y se quiso buscar una alternativa para que jugaran los niños. Estas carnicerías del tamaño de casa de muñecas tenían un aspecto asqueroso, y aunque tenían un aspecto siniestro, se hicieron muy populares entre muchos niños.

Estas mini carnicerías representaban muy bien a las carnicerías reales de aquellos tiempos. Incluían a los empleados hechos de madera, tiras de salchichas, animales colgando de ganchos y los suelos cubiertos de polvo y sangre. Una de estos juguetes causaría mucho impacto hoy en día.

Las muñecas de porcelana Charlotte

Charlotte

Estas pequeñas muñecas de porcelana sin movilidad en los labios fueron primero fabricadas en Alemania. Su misión era que acompañaran a los bebés cuando se les bañaba. En poco tiempo se asociaron estas muñecas blancas con un popular poema llamado “La joven Charlotte”. Trataba de una mujer joven que murió congelada            en navidad mientras iba en trineo con su hija. En Estados Unidos empezaron a llamar a esta muñeca “La Charlotte congelada”.

Estas muñecas costaban solamente un penique. Si no era suficiente que la muñeca representara a una mujer congelada, solían venir acompañadas con sus propios ataúdes. En Inglaterra hubo un tiempo en que se ponían dentro de tartas y pasteles como sorpresa de los niños en navidad. Lo cierto es que es algo que uno no quisiera encontrarse en una tarta.

El hombre de las mil caras

hugo

A mediados de los años setenta apareció en el mercado un juego que tenía a Hugo, el hombre de las mil caras. Lo cierto es que era bastante siniestro nada más abrir el envoltorio del juguete. Se trataba del medio cuerpo de un hombre que era calvo. La cabeza estaba hecha de goma y los brazos estaban rellenos de algodón. Había una cuerda conectada al muñeco que hacía que los brazos se movieran. El juego consistía en ponerle cosas con un pegamento para disfrazarle. No tuvo mucho éxito ya que el pegamento especial no duraba mucho y no se podía usar otro diferente. Lo cierto es que tenía un aspecto inquietante.

Los inquietantes Furby

furby

Estos juguetes aparecieron en las tiendas a finales de los noventa y tuvieron un gran éxito al principio. En solo tres años se vendieron millones de unidades haciendo que fuera uno de los muñecos más populares de la era moderna. Los Furby eran pequeños juguetes robóticos con pelo que recordaban a búhos con grandes orejas. Podían hablar y algunas veces se encendían por sí mismos. Muchos de los sonidos que hacían era en su propio lenguaje, al igual que algún que otro gruñido.

También podían hablar algo de  inglés y se suponía que cuanto más se les hablara, más frases y palabras podían aprender y reproducir. Se decía que los Furby hablaban de noche cuando se pensaba que estaban desconectados. Algunas veces incluso hablaban cuando se les habían acabado las baterías. Lo cierto es que Internet está llena de terroríficas historias sobre estos juguetes. Se decía que incluso quitando las baterías, los juguetes se activaban y le preguntaban a los niños si querían jugar. Actualmente están en el mercado de nuevo, aunque solo en Estados Unidos.

El horrible pájaro autómata

pájaro autómata

Los antiguos juguetes alemanes podían ser bastante siniestros, y un ejemplo fue el pájaro autómata. Este juguete apareció por primera vez en el siglo 18 en un catálogo de juguetes de la ciudad de Núremberg.  Consistía en una estructura hueca en forma de pájaro donde se suponía que se podía meter un pájaro vivo. Según el pájaro se movía para librarse, el “juguete” empezaba a hacer toda clase de movimientos. El catalogo decía que nadie se daría cuenta de que había un pájaro dentro, y pensarían que sería algún sistema mecánico.

El cómo acababa el pobre pájaro que se metía en el dispositivo no se sabe. Está claro que es inimaginable algo así hoy en día, pero en esos tiempos parece que no pensaban en como acabarían los animales dentro del juguete.

Secretos de bebé

La muñeca llamada “secretos de bebé”  se fabricó en los años sesenta y tampoco daba mucha tranquilidad. Tenía un vestido rojo y movía la boca cuando hablaba. Para hacerla hablar, había que tirar de una anilla que tenía en la espalda, y su vox era realmente terrorífica. El anuncio que hicieron para promocionar la muñeca era igual de terrorífico. La muñeca simplemente parecía diabólica, diciendo cosas como “te quiero decir algo” o “quiero dormir contigo”.  Este es el video infernal:

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