No es la primera vez que hablamos de ilusionistas y prestidigitadores en flipada.com, pero esta vez la historia es algo más triste. Hoy hablaremos de un mago llamado Sigmund Neuberger que era más conocido como o El Gran Lafayette. Nació en 1871 y fue uno de los magos más famosos y conocidos de su época. Incluso después de morir hizo un último truco que fue noticia en todos los medios.

La historia de El Gran Lafayette

El Gran Lafayette fue uno de los artistas mejor pagados cuando estaba en la cumbre de su carrera. Llevaba una vida envidiable llena de lujos y su fama no hacía más que crecer. Cuando hablamos de magos e ilusionistas solemos recordar a Houdini, pero El Gran Lafayette fue anterior e igual de famoso. Como muchas celebridades, tenía sus peculiaridades que eran consideradas cosas típicas de excéntricos con mucho dinero.

En el caso de El Gran Lafayette, no era la persona más sociable del mundo. A pesar de toda su fama y gente que le quería conocer, su gran amigo era un perro llamado “Beauty”. De hecho, este perro se lo regaló Harry Houdini y desde que era un cachorro se hicieron inseparables. Para hacernos una idea de lo mimado que lo tenía, cuando estaba de gira reservaba habitaciones de lujo en los hoteles solo para su perrito. Aparte de eso, le hacía continuos regalos y gastaba una fortuna en su cuidado.

Sin embargo, su perrito “Beauty” murió en 1911 y esto supuso un duro golpe para Sigmund Neuberger. Se vio tan afectado por la muerte de su mascota que dijo en los medios que su propia muerte sería inminente. Los medios de comunicación se preocuparon mucho del estado anímico del ilusionista y muchos se temían lo peor.

La extraña muerte del ilusionista

Lafayette quiso que su mascota tuviera el mejor entierro que su dinero pudiera darle. Insistió que se enterrara a “Beauty” en  Edimburgo como si fuera una persona. Sin embargo, las autoridades de Edimburgo se opusieron a enterrar a un animal como si fuera un ser humano. Gracias a la fama y dinero de Lafayette, la presión sobre los concejales de Edimburgo fue tremenda y tuvieron que llegar a un acuerdo.

Las autoridades aceptaron enterrar al perro de Lafayette en un cementerio para personas, pero con una condición. Solo se podría enterrar con el propio Lafayette el día en que muriera. Tanto la mascota “Beauty” como Lafayette serían enterrados en el mismo cementerio y en la misma tumba. El ilusionista aceptó esta propuesta y el asunto quedó zanjado.

El cuerpo de su mascota sería preservado con los medios habituales hasta que Lafayette muriera algún día. Lo que nadie esperaba era que Lafayette no iba a dejar pasar mucho tiempo para que eso ocurriera.

El Gran Lafayette tenía que actuar en unos pocos días en el teatro Empire Palace de Edimburgo. La representación era un espectáculo de ilusionismo llamado “La novia del León”. El ilusionista salía al escenario vestido como un pachá turco, el cual creaba la ilusión de convertirse en un león de verdad. El problema es que una lámpara cayó en algún punto del teatro y se formó un gran incendio.

Murieron 11 personas en el teatro incluyendo a El Gran Lafayette. Identificaron su cuerpo por el traje de pachá turco que llevaba para actuar. Los restos irreconocibles fueron llevados al cementerio para ser enterrados con su mascota, tal como había dispuesto.

La última ilusión

Lo curioso fue que unos días después del gran incendio, los trabajadores que estaban recogiendo los escombros encontraron otro cuerpo. Iba vestido también con ropas de un pachá turco, pero en este caso el cadáver llevaba varios anillos de lujo. Era el verdadero cuerpo de Lafayette, ya que el cuerpo que habían encontrado primero era el doble del ilusionista.

Lafayette usaba un doble para algunos de sus números cuando tenía que “desparecer” o hacer algún número arriesgado. Irónicamente, unos días después de su muerte, hizo en último truco cambiado los cuerpos en su propio entierro. Finalmente se corrigió el error y los verdaderos restos del ilusionista fueron enterrados con su mascota.

El video de los restos de Lafayette

Como curiosidad hay un video grabado después del incendio del teatro Empire Palace de Edimburgo, donde se pueden ver los restos de Lafayette. Se tomaron al descubrir su verdadero cuerpo y ha quedado registrado para la posteridad. Te lo hemos dejado encima de este texto.

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