En los años ochenta, un curioso animal llamó la atención de todo el mundo. La mitología de los unicornios parecía haber cobrado vida en Lancelot, una cabra exhibida en un circo de Nueva York. Fue tal el impacto que hubo cuando la noticia se extendió, que un distinguido profesor de radiología fue enviado a probar si era real o un timo. Después de varias pruebas, el doctor Charles Reid dejó claro el diagnóstico… El cuerno que la cabra tenía en la frente no era implantado o era artificial. El cuerno era totalmente real. De hecho, en la rueda de prensa donde el doctor declaró esto, se invitó a los periodistas a tirar del cuerno de Lancelot para probarles que era real. También se dijo que era un animal completamente sano y con un comportamiento normal.

foto-1El origen de Lancelot no era muy claro, y ni siquiera el circo Ringling sabía de donde había salido. Parece ser que un día apareció en el circo un día de Julio mientras estaban actuando en Houston. Se quedaron con la cabra y le pusieron nombre. También le pusieron una cuidadora, que fue una antigua bailarina llamada Heather Harris. Montaron un espectáculo y se lo llevaron de gira por todo el país para que todo el mundo pudiera ver este fenómeno de la naturaleza.

La investigación para saber la verdad del unicornio

foto-2No todo el mundo se creyó que la versión del circo Ringling de que el unicornio “simplemente apareció”. Lo que le portavoz del circo no dijo es que el anterior dueño de la cabra había sido un tal Oberon Zell, el cual era la clave de estos unicornios. Oberon Zell estuvo siempre fascinado con los unicornios y su historia. En los años setenta había leído un libro sobre estos míticos animales y los empezó a estudiar para comprobar si realmente habían existido a lo largo de la historia. En la literatura convencional, tenían forma de caballo con un solo cuerno en la cabeza y podían eliminar el veneno de las personas y volver el agua contaminada en agua pura.

Su investigación le llevó al trabajo de un biólogo llamado Franklin Dove, que en los años treinta había descubierto un modo de fusionar los dos cuernos de una cabra. El “truco” era una simple intervención quirúrgica siendo la cabra menor de un año. Durante este periodo las partes de los cuernos siguen estando conectados a la piel y separados del cráneo. Al coserlos juntos hacía el centro de la cabeza, crecían un único cuerno dando la apariencia de un unicornio.

Los experimentos de Zell

foto-3Tomando como referencia las notas de Dove, el propio Zell comenzó sus experimentos para lograr el unicornio perfecto. Había estudiado biología en la universidad por lo que tenía los conocimientos para continuar con las anotaciones del biólogo. Empezó cruzando cabras de Angora con cabras de Saanen, para conseguir una cabra con grandes crines y unas patas más largas. Una vez conseguidos los especímenes, puso en marcha el método para conseguir un único cuerno. Aparte de esto, no se requería ningún otro procedimiento. El resultado fue que mucha gente ni siquiera  podía reconocer que fuera una cabra. Para Zell, eran unicornios reales.

En los años ochenta, Zell hizo varias giras en ferias del país con varios de sus “unicornios”. Para ello, se podía la capa de un mago como si del mago Merlín se tratara. Esto causo bastante expectación. Finalmente el circo Ringling la contrató por cuatro años para que mostrar sus mejores cuatro animales en el espectáculo de fenómenos. Sin embargo, en el contrato se especificaba que no podría hablar de los métodos para crear estos animales.

La polémica entre el circo Ringling y las protectoras de animales

foto-4Zell decidió “desaparecer” para no tener que dar explicaciones a la prensa. De este modo el circo Ringling podía dar la versión que quisiera sobre sus unicornios. Cuando en los años ochenta Lancelot se hizo muy conocido en el país, varias protectoras de animales se preocuparon por lo que se estaba haciendo con los animales para cambiar su aspecto. No sabían todavía exactamente como se había hecho, pero sospechaban que no era éticamente correcto, aparte de hacer sufrir al animal.

Las protectoras de animales comenzaron una campaña para desacreditar a circo Ringling. Animaban a no pagar por ver estos denigrantes espectáculos y pusieron una demanda para analizar a Lancelot. El circo se defendió diciendo estas asociaciones solo querían hacer daño y destruir la magia de Lancelot. Esto calentó incluso más el ambiente, ya que las protectoras protestaron diciendo que como Ringling tenía el valor de seguir insistiendo que era un unicornio real.

foto-5Finalmente el departamento de agricultura de los Estados Unidos se metió en este asunto por las presiones recibidas. Fue cuando se hicieron las radiografías y se vio que el cuerno había crecido de forma natural. Por supuesto, también vieron que había sido posible por la operación que Zell había realizado. Dijeron que si se utilizaba anestesia, la operación era simple y no tenía que hacer sufrir al animal. Por otro lado, la cabra estaba sana y no tenía complicaciones.

Esto no hizo más que dar publicidad a Lancelot y al circo Ringling. El circo tuvo una época de gran éxito llenando su carpa con cientos de personas que querían ver a este unicornio.

El final de los unicornios

foto-6En 1986 la policía de Florida confiscó a Lancelot estando el circo en este estado. En el estado había una ley que venía de los años veinte que prohibía la exhibición de un animal con malformaciones para beneficiarse. De todos modos, no pudieron retener al animal mucho tiempo ya que no era realmente una malformación, sino una intervención quirúrgica hecha al nacer el animal. El circo siguió con sus actuaciones. Aun así, una buena parte de la sociedad no estaba muy de acuerdo con estas exhibiciones.

En 1987 el circo Ringling decidió jubilar a Lancelot a un lugar de “retiro para unicornios”. Lo sustituyeron por un enorme elefante llamado King Tusk. Zell ya había dejado de crear a estos unicornios, y el último animal de este tipo murió en el 2005. Una patente a nombre de Zell prohibía que cualquier otra persona usara esta medio para modificar los cuernos de las cabras. Este fue el fin de estos peculiares “unicornios”.

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