Tromso es una ciudad noruega cerca de los polos que se queda totalmente a oscuras dos meses al año

Que Noruega es un país con un sistema educativo y social envidiable es bien conocido por todos, peor lo que muchos no saben es que todos los noruegos tienen la llamada fiebre por los coches eléctricos.

Menos contaminantes, mayor ahorro. Todo son ventajas, y esto parece haber convencido a una población de cerca de 5 millones de habitantes, los cuales utilizan alrededor de 100,000 utilitarios eléctricos en sus carreteras, superando a potencias mundiales como EE.UU, China o Japón, las cuales tienen mucha más población.

El secreto está en los grandes subsidios por parte del gobierno

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Y es que por encima de la menor contaminación y el ahorro para el bolsillo (cuestan 8 veces menos llenar un coche eléctrico que uno de gasolina), los habitantes de Noruega están comprando este tipo de coches en masa gracias a un descuento del 25% en los impuestos si se compra uno nuevo. Además de esto, tienen otras ventajas como:

  • No pagan peajes en las autopistas o autovías.
  • Un impuesto de circulación más bajo con respecto a los demás vehículos.
  • Parking municipal gratuito.
  • En caso de utilizarlo como coche de empresa, pagan un 50% de impuestos.
  • Pueden acceder al carril bus.

A lo anterior se le unió una política muy agresiva de impuestos contra los coches que utilicen combustibles fósiles, lo que sin duda se tradujo en un cambio significativo del uso en los conductores.

De hecho, según los propios habitantes de Tromso, el coste de comprar el coche lo recuperan pasados 8 años, gracias a los descuentos y ahorro en combustible respecto a sus homólogos a gasolina.

Toda la electricidad que se introduce en el vehículo es gratuita

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Cada vez que un noruego carga su vehículo eléctrico, no tiene que pagar un céntimo. ¿Cómo puede ocurrir esto? Desde luego ayuda a que Noruega sea uno de los principales exportadores de gas natural, y que tenga grandes reservas de petróleo.

No presume mucho impacto para la producción de energía eléctrica renovable, ya que, aún con tres millones de coches eléctricos utilizando la red a diario, tan solo supondría entre un 5-6% de la producción total, por lo que pueden permitirse este estilo de vida.

Por desgracia, esto significa que otros países no podrían imitarles, debiendo cargar un coste en kilovatios, que aun así, es menor que la gasolina.

Autonomía, el principal obstáculo para su implantación global

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Un vehículo eléctrico tiene capacidad para recorrer unos 200 kilómetros con el depósito lleno. El problema viene cuando se juntan condiciones climatológicas adversas, como un intenso frío o calor, ya que se debe de utilizar luces, aire acondicionado o el desnebulizador, que aumentan el consumo y en consecuencia la distancia que puede recorrer el vehículo (ya que la electricidad se utiliza en otras cosas).

Aún así, el fundador de Tesla, Elon Musk, está convencido de que pude tener futuro incluso en las zonas más hostiles, creando varios puntos de recarga para los coches eléctricos.

Esto debió de gustarles a los alemanes, los cuales ya ha invertido mil millones de euros en incentivos para que sus ciudadanos se pasan a las alternativas eléctricas.

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