Cuando hablamos de desastres marítimos, seguro que la mayoría hablará del Titanic o puede que algo más rebuscado, como el SS Ourang Medan. Sin embargo, hay otros muchos que ha sido olvidados con el tiempo, pero fueron tragedias que se llevó muchas vidas humanas. Hoy hablaremos del desastre del Sultana, el cual ocurrió el 27 de abril de 1865. Hacía pocos días que se había acabado la guerra civil por lo que una sensación de seguridad se había extendido tanto por tierra como por mar. El Sultana era un barco de vapor de unos 80 metros de largo y totalmente hecho de madera.

El barco de vapor Sultana navegaba por el río Misisipi llevando tanto pasajeros como cargamento. Nadie podía prever que se vería envuelto en llamas y causando uno de los desastres más terribles en Estados Unidos. Uno días antes del incendio estuvo en el puerto de Vicksburg por unos problemas en la caldera. Se dirigía a Nueva Orleans y el gobierno aprovechó para pedir al capitán J. Cass Mason que llevara un grupo de prisioneros de la Unión desde prisiones confederadas. Por supuesto, le pagarían una cuantiosa cantidad de dinero por hacerlo.

El contrato para transportar prisioneros

El capitán J. Cass Mason aceptó de inmediato para transportar a los prisioneros que hiciera falta. El dinero que le iban a dar era enorme y no hacía falta pensarlo mucho. El problema era que este transporte corría prisa y las reparaciones de la caldera llevaban tiempo. El capitán tenía miedo de que el gobierno se arrepintiera y le diera el contrato a otro barco. Lo que hizo fue suspender las reparaciones haciendo un arreglo rápido para que aguantara el viaje a Nueva Orleans.

Mandó que los prisioneros embarcaran en el Sultana. Algunos venían de varias prisiones y otros venían de hospitales. El Sultana tenía capacidad para unas 380 personas, pero cargó el barco con 2000 prisioneros para recibir todo el pago del gobierno. Varios de los oficiales del barco se quejaron diciendo que era demasiada gente. Sin embargo, se decidió que todos viajaran juntos en el mismo barco en lugar de distribuirlos en varios.

El desastre del Sultana

El Sultana zarpó y continuó su viaje por el Misisipi con rumbo a Nueva Orleans. Sin embargo, la sobrecarga del barco era muy evidente y las corrientes del río sometían a la caldera a una gran presión. A los pocos días de haber dejado el puerto de Vicksburg las calderas explotaron. La fuerte explosión mató a un buen número de personas e inició un tremendo incendio que nadie pudo controlar. Los supervivientes se tiraron al agua, pero muchos tenían terribles quemaduras y se ahogaron o murieron después por las heridas.

El recuento final de muertos fue de 1800 por el incendio del Sultana. Se considera hasta hoy día el pero accidente marítimo de la historia de los Estados Unidos. El desastre del Sultana pudo haberse impedido y fue por un codicioso capitán que pensó en las ganancias en lugar de la seguridad del barco.

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