Los vampiros han sido durante siglos tema de leyendas, folclore y supersticiones. Hoy en día son un gran negocio para películas, series y novelas. La mayoría sabe que solo son mitos del pasado y que realmente es imposible que exista una criatura semejante. Sin embargo, la gente se lo tomaba muy en serio en el pasado, y de hecho existe oficialmente el primer vampiro documentado en la historia. No tenía nada de atractivo o atrayente, sino que era salido de la peor de nuestras pesadillas y fue muy real. Su nombre fue Jure Grando y la historia que le rodea es de lo más curiosa e interesantes. Para conocer su historia tenemos que ir hasta la tranquila ciudad croata de Kringa, donde empezó todo.

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No se sabe mucho sobre los primeros años de Jure Grando, aunque nadie sabía mucho de el en el pueblo y los alrededores. Corría el siglo 17  y pasó su vida sin pena ni gloria hasta que murió en 1656 por enfermedad y fue enterrado en el cementerio local. Poco después de su muerte algunas personas del pueblo dijeron haber visto a Grando dando vueltas al pueblo por la noche. También le vieron tocar a las puertas de la casas, donde los que vivían dentro solían enfermar y alguno incluso morir. Fue también a visitar a su mujer, donde incluso la llegó a violar.

Todos estos testimonios que decían haber visto a Jure Grando hicieron que se le clasificara como un “strigon”, el cual es un término que define a un brujo que se alimenta de sangre humana. Se creía que si alguien moría cuando recientemente se había visto a un strigon, significaba que había sido su víctima. El vampiro estuvo visitando a los vecinos de Kringa durante más de quince años hasta que el alcalde decidió acabar con la maldición. Fueron a la tumba de Grando para abrir su tumba. Cuando lo hicieron, clavaron una estaca de madera en su estómago. Parece que no sabían por aquel entonces que la estaca tenía que ir en el corazón.

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El vampiro se despertó y empezó a reírse de los voluntarios que habían ido a acabar con el. El grupo asignado por el alcalde huyó despavorido de ahí, pero no se rindieron. Llamaron aun sacerdote que intentó practicar un exorcismo usando una gran cruz, pero tampoco funcionó. Cuando todo parecía perdido, uno de los jóvenes del pueblo fue una mañana a la tumba con una sierra y cortó la cabeza a Jure Grando. En esta ocasión el strigon se despertó mientras le estaban aserrando la cabeza y chilló con todas sus fuerzas. Así acabaron con uno de los primeros vampiros documentados en la historia.

Hoy en día el pueblo de Kringa aprovecha esta vampírica historia recibir a los turistas y explotar esta parte de su pasado. Sigue siendo un pueblo muy tranquilo, pero tiene bares con el nombre del strigon y hay guías visitadas a los sitios donde el vampiro supuestamente solía estar. Se puede decir que es como la leyenda de Drácula de Bram Stoker pero que ocurrió “realmente”. ¿Puede haber algo de verdad en la historia? Se piensa que algo debió ocurrir aunque no necesariamente tuvo que ser un vampiro real. Quizá Grando era un psicópata que se aprovechó de las supersticiones del pueblo para cometer sus aberraciones.

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