Dicen que hay cosas que es mejor no saber, y hay que reconocer que en cierto modo es verdad. Todo sabemos que hay ciertas cosas en el mundo que nos ponen los pelos de punta, y algunas son más terroríficas que otras. Hoy hablaremos de algunas cosas que hubieras preferido no saber, aunque son también muy interesantes.

1 – Un dato inquietante sobre las cucarachas

La gran mayoría de los animales sabe lo importante que es la cabeza, ya que sin ella es complicado seguir con vida. Las cucarachas son unas criaturas únicas en ese sentido, sobre todo cuando se trata de perder la cabeza. Cuando se le corta la cabeza a una cucaracha la herida se cierra muy rápidamente, por lo que no se desangran.

También tiene la posibilidad respirar a través del cuerpo, lo cual les proporciona oxígeno de forma continua. Su cerebro no controla la respiración y la sangre no transporta el oxígeno del cuerpo. El oxígeno va directamente al cuerpo gracias a otros mecanismos, lo cual significa que pueden vivir sin cabeza hasta 3 semanas.

Las cucarachas sin cabeza muerte al cabo de unas semanas porque no pueden alimentarse. Literalmente mueren de hambre al no tener boca. Se puede decir que es uno de los animales más resistentes de nuestro planeta, y esto ya lo sabíamos por su resistencia a la radiación. Seguro que has oído que las cucarachas serían una de las especias que sobrevivirían una guerra nuclear.

2 – Cuando a los bebés se les operaba sin anestesia

Por muy terrible que esto pueda sonar, por desgracia es una realidad constatada y de lo que no se quiere hablar. El mundo médico tiene momentos muy oscuros en la historia, y el tema de los bebés operados sin anestesia es uno de ellos. Si se busca en Internet se puede encontrar mucha información de esta práctica que duro hasta mediados de los años ochenta.

Hasta 1986 se pensaba que los bebés no sentían el dolor que puede sentir un adulto, básicamente porque no habían desarrollado totalmente su sistema nervioso. Esto se basó en varios estudios hechos en los años cuarenta, donde se “demostró” que los bebés no sentían dolor.

No se les aplicaba anestesia hasta que tenían quince meses de vida. Lo que se hacía era aplicarles un relajante muscular para que no se movieran durante la cirugía. Por algún extraño motivo esta creencia se mantuvo durante muchos años, hasta que en los años ochenta se dieron cuenta de su error. Cuando vieron que los bebés sufrían dolores durante las operaciones, se empezó a aplicar anestesia.

Es increíble que en pleno siglo XX se pudieran cometer errores como este. Por desgracia, ocurren y nos hace darnos cuenta que estamos muy lejos de ser perfectos o tener un mínimo criterio en muchos aspectos.

3 – ¿Qué respiramos en los vagones de metro?

En estos tiempos de pandemia es obligatorio ponerse mascarilla en los transportes públicos, a pesar de ir algunas veces muy conglomerados en los vagones. Sin embargo, ¿qué respiramos realmente en los vagones de metro? Pues parece que algo más que aire según unos estudios que se hicieron en la universidad de Colorado.

Un grupo de biólogos de la universidad de Colorado analizaron durante varios meses muestra de aire del metro de Nueva York. Lo que descubrieron es una de esas cosas que hubieras preferido no saber.  Vieron que había un porcentaje de aire que llevaba piel muerta de los pasajeros viajando en los vagones.

La piel muerta que “flota” en el aire de los vagones es principalmente de la cabeza y las manos y pies. Es normal al ser las partes más expuestas sin cubrir, aunque los análisis revelaron más cosas. También vieron que parte de los restos de piel muerta venían de otras partes, como son los sobacos, ombligos y otras partes que en teoría están cubiertas con ropa.

¿Significa que en los vagones de metro de otras partes del mundo se respira piel muerta? Por desgracia, el estudio que se hizo en Nueva York en 2007 se puede aplicar a otras partes del mundo. Posiblemente estés respirando más cosas que oxígeno cuando viajas en los vagones del metro.

4 – Un desagradable dato sobre las piscinas

Seguro que cuando has ido a la piscina, has notado un fuerte olor que has asociado al cloro que le echan al agua. Es algo que sabemos desde que somos niños, y ese olor a cloro es ya muy familiar. Lo cierto es que hay algo más en ese olor que no nos cuentan, y es otra de las cosas que hubieras preferido no saber.

Es cierto que el olor es por el cloro, pero es debido a que se mezcla con otras sustancias que tiene el agua, como son orina, heces, sudor y otros “efluvios” humanos. Por mucho que se limpie y descontamine el agua de una piscina, hay que darse cuenta que es el lugar donde se bañan cientos de personas. Es inevitable que las bacterias campen a sus anchas.

Aunque no se habla mucho de ello, las piscinas provocan un gran número de problemas de salud que seguro que has visto. ¿Te suena ir a la piscina y tener una fuerte irritación en los ojos? ¿Qué pasa con las erupciones cutáneas en la piel? Lo cierto es que son cosas muy comunes cuando se va a la piscina, y no es por casualidad.

Otro de los síntomas que son comunes es tener diarrea cuando se ha ido a la piscina. La mayoría lo achaca a algo que ha comido y bebido,  pero lo cierto es que podría ser por haber tragado un poco de agua. Con una pequeña cantidad de agua de piscina que se ingiera, se podría provocar una infección estomacal por las bacterias.

Por supuesto, cada persona tiene una resistencia diferente a las bacterias que tiene una piscina, pero lo cierto es que es una realidad bastante incómoda.

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