Los años cincuenta fue una época de muchas innovaciones en muchas cosas, y el cine no iba a ser menos. Las películas en 3D empezaron a arrasar en taquilla. Una de estas películas pioneras que usó esta tecnología fue Los Crímenes del Museo de Cera, y no solo fue un enrome éxito de taquilla sino que elevó a Vincent Price al máximo exponente del género del terror. Esta película está considerada como un clásico y hay varias versiones tanto en cine como en televisión. Sin embargo, hay algunas cosas que no conoce el gran público y que os contamos en un momento. Veremos algunas cosas interesantes de Los Crímenes del Museo de Cera.

Fue la segunda película en 3D estrenada por una gran productora

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El cine en tres dimensiones tiene más años de lo que se pueda pensar. La primera película en usar este sistema data de los años 20, aunque tuvieron que pasar otros 30 años para que la gente lo aceptara de una forma general. En los cincuenta se estrenó “El demonio de Bwana” que trataba de un león comedor de hombres. Esta primera película en 3D fue un gran éxito generando más de un millón de dólares solo el primer mes.

Las productoras de Hollywood vieron la oportunidad en este, y pensaron que el 3D era el siguiente paso para las películas de cine. En esta década la televisión estaba pegando fuerte por lo que había una fuerte competencia entre las salas de cine y la televisión. La tecnología 3D era una buena oportunidad para sacar a la gente de casa y que fuera al cine. En Abril de 1953 se estrenó Los Crímenes del Museo de Cera como la segunda gran producción hecha en 3D.

El director no podía disfrutar de la tecnología 3D

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Curiosamente, el director André de Toth no tenía una percepción de profundidad al haber perdido un ojo siendo un niño. Solía llevar un parche en el ojo, aunque parece ser que no le dejaron llevarlo estando filmando Los Crímenes del Museo de Cera. Pensaron que no quedaría bien dar un proyecto 3D a alguien con un parche. Sin embargo, el director solía contestar a su impedimento diciendo que había músicos que eran sordos pero no les impedía seguir componiendo música.

El resultado fue claro y la falta de un ojo del director no le impidió que el producto final fuera óptimo.  Incluso el propio actor Vincent Price pensó que había jugado a favor de la calidad de la película. Creía que al tener el director esta limitación por ver las cosas en 3D, se esforzó más en dar un resultado más elaborado y no conformarse con lo que la gente esperaba.

El aspecto de Vincent Price le dio algunos problemas

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El personaje del genial Vincent Price era un profesor y escultor de cera cuyo museo es incendiado por un codicioso hombre de negocios. Consigue sobrevivir pero queda desfigurado. La película fue rodada en Warnercolor, por lo que se intentó que el maquillaje quedara lo más convincente posible. El resultado fue que Price tenía un aspecto terrorífico que dejó a todo el mundo impresionado. El maquillaje era tan efectivo que muchos trabajadores de la productora se asustaron de verdad. Muchos incluso dejaron de hablarle o incluso saludarle.

En una entrevista, Vincent Price recuerda que el trato que le dieron cuando le empezaron a maquillar fue en la hora de comer. Recuerda que la chica que estaba en la caja registradora le vio y se puso muy pálida y casi se desmaya. Entonces apareció un encargado que le invitó a que se marchara del comedor. Price alucinó con todo lo que estaba pasando.

Un joven Charles Bronson también estuvo en la película

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El siniestro ayudante del profesor desfigurado se llamada Igor, al igual que el ayudante del profesor Frankenstein. El papel lo consiguió un joven que luego sería uno de los duros más famosos de Hollywood; Charles Bronson.  De hecho, su apellido real era Buchinsky, pero se dio cuenta que podía causarle problemas para conseguir más trabajo, por lo que se lo cambió por Bronson.

El incendio del principio se complicó bastante

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La escena donde el museo de cera es quemado por el empresario que quiere cobrar el seguro, es de las más recordadas. Para hacer la escena el equipo de especialistas puso fuegos en sitios estratégicos. Las cámaras empezaron a filmar y la cosa se puso difícil. El fuego se descontroló y se empezaron a quemar cosas que no se suponían que tenían que arder. El problema era que volver a preparar todo el escenario era muy complicado, sobre todo para sustituir los maniquíes de cera. El equipo decidió continuar filmando. Al final tuvieron que ir los bomberos a apagar el incendio.

Una guillotina real fue usada en Los Crímenes del Museo de Cera

Casi al final de la película hay una pelea entre Igor y el novio de la protagonista femenina. Si no has visto la película, sentimos chafarte la escena, pero Igor (Charles Bronson) es pone al “héroe”  en una de las guillotinas que hay en el museo de cera. Parece que va a perder la cabeza pero la policía llega para sacarlo del artilugio antes de que caiga la afilada hoja.

La guillotina usada para esta escena era muy real. La espeluznante de esta escena es que el actor Paul Picerni estuvo cerca de perder realmente la cabeza en esta escena. Lo que pasó es que el director quería hacer la escena en una sola toma. La guillotina era real y no tenia truco, por lo que la cuchilla cortaría todo lo que estuviera por medio al caer. El actor le dijo a Toth que como aseguraría su integridad, a lo que le contestó que el dueño de la guillotina (que sabía como funcionaba) sujetaría la cuerda hasta que el actor estuviera fuera de ella.foto-6Cuando el actor dijo que eso era muy peligroso,  el director de la película le dijo que si era un gallina. Al final el actor accedió a realizar la escena a pesar de que si era bastante peligroso. Aun así, el actor puso una condición, y fue que se pusiera una barra de metal debajo de la cuchilla, y así evitar que cayera antes de tiempo.

Bela Lugosi estuvo en el estreno con un extraño acompañante

El actor protagonista de Drácula Bela Lugosi no estuvo en la película, pero ayudó a promocionarla.  El estreno fue en un cine de Los Ángeles y se invitó a Lugosi para que diera un toque de terror al momento. Llegó en limusina y se bajó con una capa de vampiro puesta y llevando de un collar a un actor disfrazado de simio.

Lo cierto es que Los Crímenes del Museo de Cera fue un gigantesco éxito en todos los sentidos. Solo en Estados Unidos se ganaron más de cinco millones de dólares, lo cual la asentó lo que se pensaba de estas películas en 3D.  Mantuvo el record de film en 3D que más dinero ha ganado otros quince años, lo cual es algo increíble.

El actor Vincent Price vio algunas filmaciones de la película de incógnito. Gracias a que había que ponerse gafas 3D para ver el film, no era fácil reconocerle y así esconder su identidad. De esta manera, podía ver en directo si la película realmente gustaba al público. Dijo en una entrevista que en una ocasión se sentó detrás de una pareja de jóvenes. Después de una escena particularmente terrorífica, se inclinó hacía los jóvenes por detrás y les preguntó “¿Os ha gustado?Parece ser que después del susto inicial,  se quedaron totalmente petrificados sin saber ni que decir.

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