Puede que el conde Drácula sea uno de los personajes de ficción más conocidos en todo el planeta. Da igual a quién le preguntes, ya que seguro que sabe que es el más famoso de los vampiros. Muchas personas deciden todos los años visitar Rumania y en concreto Transilvania para conocer el castillo de Drácula y la zona donde habitaba el personaje inspirado por Bram Stoker.

El escritor Bram Stoker basó su Drácula en un príncipe rumano llamado Vlad Tepes. Lo que no sabe mucha gente es que se inspiró en muchas más cosas cuando escribió su novela. Una de ellas fue el cementerio de la Abadía de Whitby, donde una de las escenas de su novela está basada en este lugar.

El cementerio de la Abadía de Whitby

whitby dracula

El cementerio de la Abadía de Whitby está en la inglesa de St Mary y fue construida en 1110. Bram Stoker se tuvo que quedar prendado con este cementerio por algún motivo ya que en su novela está incluido el camposanto. En su novela Drácula llega a las costas de Whitby en un barco donde toda la tripulación ha muerto. Claramente le han servido de alimento para su largo viaje.

Lo siguiente que hace el vampiro es refugiarse en la cripta que tiene la iglesia de St Mary, precisamente en el cementerio de la Abadía de Whitby. Según dijo Stoker, lo que más le atrajo de esta iglesia y su cementerio es la atmósfera que la rodeaba, que parecía sobrenatural.

La llegada de Bram Stoker a Whitby

Bram Stoker llegó a Whitby a principios del verano de 1890. Para ser exactos en julio. Acababa de terminar una gira teatral por Escocia y el escritor buscaba un sitio para descansar. Su agente le aconsejó Whitby ya que era un lugar bonito y muy tranquilo. Stoker había escrito dos novelas que hablaban de su Irlanda nativa, pero para su tercera novela quería hacer algo distinto.

El viaje a Whitby no solo serviría a Stoker para descansar sino para pensar en ideas para su tercer trabajo. Ya tenía pensado que sería más gótica que las anteriores novelas e incluiría lo que se conoce como un Nosferatu.

El escritor estuvo en la localidad toda una semana solo hasta que llegó su mujer y su hijo recién nacido. En esa semana pudo recorrer todos los rincones de Whitby. Con lo que se quedó más impresionado fue con la costa y sus increíbles acantilados. Al borde de uno de estos acantilados estaba la iglesia de St Mary y el cementerio de la Abadía de Whitby. La imaginación de Stoker voló con este sitio y ya supo que lo tenía que incluir en su nueva novela.

El cementerio no fue lo único que inspiró a Stoker

No solo fue el cementerio de la Abadía de Whitby lo que inspiró a Stoker para su novela. Mientras estuvo en Whitby escuchó la historia de un barco que había naufragado cinco años antes en la costa. Se trataba de un barco ruso llamado Dmitry y llevaba como carga una arena especial para el cultivo.

Este naufragio quedó grabado en la mente del escritor. Aunque tardó otros seis años en escribir “Drácula”, el barco naufragando en las costas de Whitby donde llega el vampiro le sirvió de inspiración. Por tanto, Whitby fue un lugar importante mucho antes de que se publicara “Drácula” en 1897.

¿Cómo surgió la idea de escribir “Drácula”?

Curiosamente Bram Stoker tuvo la idea de escribir la historia de un vampiro llamado Drácula en Whitby también. Como hemos dicho al principio, la idea de hacer una novela de vampiros ya rondaba la mente de Stoker, pero no tenía claro como enfocarlo. Ni siquiera sabía quién era Vlad Tepes ni el nombre de Drácula.

En Agosto llevaba casi un mes en la localidad y ya había visto el cementerio de la Abadía de Whitby, el cual sería incluido en su novela. Sin embargo, una tarde entró en la biblioteca pública del pueblo para leer un poco. En dicha biblioteca encontró un libro escrito por un cónsul británico llamado William Wilkinson. Fue escrito en 1820 y narraba sus experiencias en Valaquia y Moldavia.

En el libro Wilkinson hacía referencia a un príncipe del siglo 15 llamado Vlad Tepes. La historia decía que empalaba a sus enemigos con estacas de madera y llegó a levantar bosques enteros de gente empalada como aviso a futuros enemigos. Se le conocía como Drácula, que significaba “hijo del dragón”. También significaba “diablo” en un dialecto de Valaquia.

Bram Stoker quedó tan impresionado con la historia que contaba William Wilkinson que supo al instante quién sería su vampiro. La novela pasó de tener un vampiro anónimo a tener un nombre, el cual era Drácula. Lo demás es historia. Claramente su viaje a esta localidad y el cementerio de la Abadía de Whitby fue esencial en la novela de Bram Stoker.

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