Los hemos visto en pinturas, películas, series de televisión, libros y hay mucha documentación histórica sobre ellos. Hablamos de los bufones de la corte, los cuales se codeaban con reyes y nobles, y tenían un peculiar papel en la realeza de muchos países. Un bufón de la corte hacía muchas veces el papel de comediante, confidente, profeta, consejero y hasta de chivo expiatorio si las cosas iban mal.

Los bufones de la corte podían venir de cualquier estatus social. De hecho, algunos de ellos tenían estudios y eran muy inteligentes. Podían ser estudiantes que eligieron esta profesión o incluso monjes bien educados con renunciaron a los hábitos.

También podían ser personas de la calle con un particular ingenio para este tipo de comedia. En la mayoría de los casos tenían problemas físicos y les quedaban pocas opciones para ganarse la vida. También había bufones con discapacidades mentales, pero que encajaban en la corte para los que se les exigía.

Aunque un bufón estaba en lo más bajo del estatus de la corte, era de las pocas personas que podían hablarle las cosas claras al rey a la cara. Incluso en ocasiones se permitían burlarse del rey u otros nobles que había en la corte. Por supuesto, algunas veces esto les suponía un terrible castigo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no les pasaba nada.

Estas son algunas cosas interesantes que no sabías de los bufones de la corte de otros tiempos.

1 – El perfil para ser un bufón de la corte

bufón de la corte

Cómo se ha comentado, los bufones podían ser gente con estudios o tener alguna discapacidad intelectual. Sin embargo, la gran mayoría tenían alguna limitación física o deformidad. Dependiendo de la época, la vida era más o menos complicada para muchas personas con discapacidades. No es de extrañar que en la época medieval la mayoría de personas con alguna deformidad o problema físico quisiera ser bufón de la corte. La alternativa era mendigar y malvivir en unas condiciones muy hostiles.

Muchas personas que sufrían de enanismo tenían bastantes opciones para ser bufones en la era medieval. El motivo era que en esa época eran considerados divertidos para entretener a la audiencia.

En algunos casos tenían deformidades que suscitaban el morbo entre los nobles y la realeza. Los bufones hacían mofa de su propia condición para el deleite de todos los presentes. Aunque pueda parecer moralmente deleznable, en aquellos tiempos era un trabajo y el papel que se suponía que tenían los bufones. A cambio tenían un nivel de vida por encima de la media, y no les faltaba de nada.

Aunque había bufones con discapacidades mentales, los que más se valoraban eran los “bufones listos”. Esta significaba que fueran ingeniosos y agudos a la hora de hacer humor. No solo tenían que saltar, bailar y hacer tonterías, sino que sus chistes y bromas debían tener una mezcla de sarcasmo y mala uva. Esto se valoraba mucho en la corte.

Se sabe que muchos miembros de la realeza se divertían mucho cuando su bufón se “burlaba” de algún noble que no les caía bien. Aun así, el bufón tenía que tener cuidado de no ofender a la persona equivocada.

2 – Burlas a nobles e incluso al rey y la reina

 bufón medieval

Aunque los bufones de la corte eran lo más bajo de la corte, eran los únicos que podían hacer burlas al rey o la reina frente a todo el mundo. Lo mismo ocurría con muchos de los nobles, los cuales simplemente se reían la mayoría de las veces. Dado que era un espectáculo habitual, muchos ocultaban su enfado si les tocaba ser objetivo de los chistes del bufón.

Algunas de las “bromas” que los bufones hacían a la realeza eran verdaderas temeridades. Una de las más conocidas fue durante el reinado Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia. Este rey tenía un bufón real y consejero llamado George Buchanan, el cual tenía una gran inteligencia e ingenio.

El rey Jacobo era muy perezoso a la hora de leer documentos y firmarlos, lo cual era una tarea habitual para un rey. Muchos de los documentos reales eran firmados sin leerlos, lo cual ocasionó más de un problema, pero el rey Jacobo seguía haciendo lo mismo. Un día su bufón George Buchanan quiso aprovecharse de la dejadez del rey para gastarle una broma.

Buchanan le dio al rey unos papeles para que los firmara y Jacobo lo hizo sin leerlos, como hacía siempre. El problema es que los papeles decían que Jacobo VI le cedía el control del país a su bufón durante 15 días. Por supuesto, Buchanan rápidamente le confesó la broma al rey y no llegó a asumir el trono. Sin embargo, a partir de entonces el rey leyó con detalle todos los documentos que firmaba.

Solo un bufón de la corte podía salirse con la suya en una broma como esta. No fue castigado o acusado de traición, lo cual posiblemente hubiera ocurrido si lo hubiera hecho un noble o allegado del rey.

3 – Los bufones solían dar las malas noticias

bufon real

Una de las cosas que les eran asignados a los bufones de la corte, era dar malas noticias al rey. La idea era que lo hicieran de tal forma que no parecieran tan malas, o por lo menos decorar las malas noticias de alguna manera. Esto no era una tarea sencilla, y de hecho era un mal trago para el bufón.

Muchas veces las malas noticias enfadaban mucho al rey, y el mensajero pagaba las consecuencias. El trabajo del bufón era quitar hierro al asunto y sacar el lado divertido de la mala noticia. Por este motivo, el ingenio del bufón tenía que ser grande para no ser objeto de la ira del rey. Por suerte, la mayoría de las veces no ocurría nada y el bufón mensajero no era castigado.

4 – No siempre apreciaban el humor de los bufones

Archibald Armstrong

En la anterior sección de hablaba de cómo muchas malas noticias al rey eran dadas por los bufones reales. Eran unos personajes donde se les permitía muchas cosas, incluidas las burlas y ofensas. Sin embargo, no siempre era tolerado. En algunos casos el bufón acabó mal por excederse en sus funciones.

Uno de los casos más famosos donde un bufón casi fue ejecutado, fue el de Archibald Armstrong. Era un bufón con un humor muy ácido y que solía usar una ironía muy ofensiva para algunos nobles. Muchos de sus bromas y monólogos se hicieran populares tanto dentro como fuera de la corte. Se dice que la fama se le subió a la cabeza y sus bromas ya excedían el mal gusto.

En 1623 hizo varias bromas sobre las negociaciones de matrimonio entre el Príncipe Carlos y la infanta María Ana de España.  El bufón hizo varios comentarios sobre la infanta y sobre Lord Buckingham, el cual había tenido la idea del matrimonio. Esto llevó a que Lord Buckingham pidiera que el bufón fuera ahorcado.

Por suerte para el bufón Archibald Armstrong, se ganó el favor del rey Carlos de Inglaterra y se libró de la horca. Le fue concedido una porción de tierra en Irlanda, donde se retiró y se dedicó a sus negocios. Sin embargo, durante mucho tiempo ciertas bromas de los bufones fueran mal vistas por muchos nobles en Inglaterra.

5 – Por lo general los bufones vivían muy bien

bufones y juglares

No es de extrañar que la profesión de bufón de la corte fuera muy solicitada, ya que era la oportunidad de mezclarse con reyes y nobles y pertenecer a la corte. Vivían en palacio o uno de los castillos que tuviera el rey. Si se ganaba el favor del rey o la reina, se podía convertir en su confidente y persona de confianza. Esto iba ligado a regalos y concesiones que le podían hacer rico y poderoso.

Son muchos los casos de bufones de la corte que terminaron sus días con muchas tierras y riquezas acumuladas. En muchos casos eran personas muy respetadas por el pueblo, y su estatus social era muy alto. Aunque en la corte fueran del escalafón más bajo, entre la plebe eran prácticamente nobles.

Hay que recordar que las personas con problemas físicos o deformidades estaban abocadas a una vida de miseria en el pasado. Lograr entrar en la corte y formar parte de ella, era un sueño hecho realidad. Los que lo conseguían podía ser un billete a la buena vida, y con suerte obtener tierras y dinero.

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