¿Has oído hablar de un asesino en serie llamado Smiley Face? En los países de habla hispana se le conoce más como el asesino de la cara sonriente. Algunos dicen que este asesino ha matado a unas cuarenta personas en los últimos veinte años. Otros dicen que el asesino de la cara sonriente simplemente no existe. ¿Cómo puede haber esta diferencia de opiniones? Empecemos por saber los hechos que empezaron lo que muchos piensan que es una leyenda urbana.

Entre 1997 y el 2008 las autoridades sacaron de ríos y lagos cuarenta cadáveres, donde había una coincidencia entre ellos. Todos eran hombres blancos y jóvenes. La mayoría de los chicos eran universitarios y con una complexión atlética. De hecho, se sabe que eran muy populares en su entorno. Había otra coincidencia y es que la mayoría habían sido vistos abandonando fiestas o bares. Las investigaciones también mostraron que habían dejado estos sitios ebrios.

Muchos años sin sospechar nada

Al aparecer los cuerpos tan distanciados en el tiempo, la policía no pensó que hubiera nada extraño. Las versiones oficiales siempre fueron que los jóvenes se habían emborrachado demasiado y al pasar por el río o el lago se habían caído y ahogado. Su estado etílico les había impedido poder salir del agua por si mismos. Todo esto cambió en el 2008, cuando dos detectives de Nueva York retirados se dieron cuenta de las coincidencias entre las 40 muertes a lo largo de las dos décadas.

También se dieron cuenta de algo muy siniestro que desvelaron a la opinión pública. Cerca de más de la mitad de las muertes pudieron comprobar que había pintadas en paredes o rocas cercanas. En todos los casos eran unos símbolos que representaba a una cara sonriente. Los detectives tuvieron en cuenta la similitud de las víctimas y que en más de la mitad de los casos apareciera el mismo símbolo. Es cuando los detectives dijeron que no había casualidades en estas muertes. Había un asesino en serie o varios asesinos que habían estado actuando durante veinte años.

Con la declaración de los dos detectives ya se estaba empezando a hablar del asesino de la cara sonriente. Según los investigadores el autor o autores eran psicópatas que no tenían ningún remordimiento en lo que hacían. Aun así muchos dudaban que esto fuera verdad. ¿Había un asesino conocido como Smiley Face o era una teoría de la conspiración?

El caso que descubrió a Smiley Face

Los detectives que sacaron a la luz el caso del son Kevin Gannon y Anthony Duarte. ¿Cómo descubrieron estas coincidencias después de tanto tiempo? Ambos investigadores basaron sus teorías en la desaparición de un joven universitario llamado Patrick McNeill. Ocurrió en la ciudad de Nueva York en 1997. La última vez que la habían visto había sido saliendo de un bar de copas al este de Manhattan.

La policía estuvo buscando a McNeill durante dos meses hasta que apareció en abril de ese mismo año. Su cuerpo apareció flotando en una bahía cerca de la zona de Brooklyn. Parecía que había sido una muerte accidental. El detective Kevin Gannon se interesó por este caso en el 2008 y contactó con los padres de McNeill para decirles que abrirían de nuevo el caso. Habían visto las otras muertes similares y creían que no era una casualidad. Siendo McNeill la primera víctima, sería un buen punto para comenzar.

Al haber sido detectives privados, tuvieron fácil acceso a los archivos de la época. Encontraron evidencias de que McNeill había sido asesinado y luego puesto en el agua. Se basaron en que se había encontrado una droga poco habitual en su cuerpo. Un testigo dijo que un coche le siguió a poca distancia al salir del bar. La posición del cuerpo en el agua tampoco cuadraba. No era la forma en la que suele quedar una persona ahogada.

La conclusión de Gannon y Duarte fue que el joven había sido seguido, drogado, secuestrado, asesinado y luego echado al agua. Estaban convencidos de que había uno o más asesinos que se habían librado de la justicia. También pensaban que habían sido muchos más los asesinatos y no solo el del joven McNeill.

La teoría del asesino de la cara sonriente

Lo descubierto en el caso del joven universitario hizo que los dos detectives sospecharan que esto solo era la punta del iceberg. En lugar de parar ahí decidieron seguir investigando otras cuatro muertes que eran muy similares. En su investigación comprobaron que el asesino parece que dejaba su marca en forma de una cara sonriente pintada en paredes o rocas.

Como se ha dicho, los jóvenes muertos tenían un aspecto atlético y apuesto, por lo que los investigadores pensaron que el móvil podía ser la envidia. La teoría era que el asesino o banda de asesinos podían tener un perfil de baja popularidad y un aspecto físico poco agraciado. El símbolo de la cara sonriente sería la firma del asesino, aunque no se sabía el motivo de haberlo elegido.

El revelador caso de Christopher Jenkins

Otra de las muertes fue la de Christopher Jenkins, el cual era un universitario en Minnesota. Su cadáver fue encontrado en el río Mississippi. Había estado de copas con unos amigos y al terminar la fiesta nunca llegó a su casa. La causa oficial de su muerte fue ahogamiento accidental. Sin embargo, los detectives Kevin Gannon y Anthony Duarte pensaban que podía haber sido una víctima del asesino de la cara sonriente. Los padres de Jenkins nunca se habían creído la versión oficial y pensaron que había sido asesinado.

Esto se confirmó gracias a un informante que estaba en prisión y dio a la policía información sobre Jenkins. No se sabe exactamente lo que les confesó, pero la versión oficial pasó de ahogamiento accidental a homicidio. Aun así, la policía no pensaba que había un asesino en serie en el caso. Esto fue en el año 2006 y las teorías de los dos detectives se rechazaron. Según la policía no existía un asesino de la cara sonriente.

¿Qué hay de cierto en el caso de Smiley Face?

A día de hoy lo único que queda son teorías gracias a las pruebas aportadas por Gannon y Duarte. Las autoridades siguen sin tratar las 40 muertes como el acto de un asesino en serie. Sin embargo, hay muchas opiniones divididas sobre esto. En el 2010 se hizo un cuidadoso estudio sobre la teoría de los dos detectives y la conclusión fue que no había ningún asesino. El informe daba varios motivos por lo que no existía un asesino de la cara sonriente.

Básicamente el informe se basaba en que no había signos de violencia y todos habían muerto ahogados estando ebrios. Tampoco encontraron denominadores comunes en las muertes. Sobre las caras sonrientes encontradas en más de la mitad de las muertes, tampoco encontraron vínculos. De hecho, pensaron que esos símbolos ya podían haber sido pintados antes de las muertes. Aun así, Gannon y Duarte mantienen su teoría del asesino en serie. ¿Quién tiene razón? Hay mucha gente que si cree a los investigadores aunque el asesino de la cara sonriente ya se ha convertido en una leyenda urbana.

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