En serio que no somos morbosos o nos gustan las historias de asesinatos o matanzas. Sin embargo ocurren, y muchas se quedan en el olvido por muy horribles que fueran. Uno de esos episodios oscuros y siniestros ha quedado olvidado, y son los llamados asesinatos de Corpsewood. Posiblemente la historia no le suene a nadie, pero fue uno de esos terribles episodios que siguen poniendo a la gente la carne de gallina. Las muertes de Corpsewood fueron una mezcla de drogas, satanismo y sexo que acabó realmente mal, aunque no como puedes pensar.

Un poco de historia sobre las muertes de Corpsewood

Para saber lo que pasó hay que conocer la historia del doctor Charles Scudder. Nació en una familia bastante adinerada. Trabajó como profesor de farmacología en la universidad de Loyola en Chicago. Era considerado un hombre brillante y educado, por lo que era respetado por su entorno. No le hacía falta trabajar pero le gustaba enseñar y estar rodeado de un ambiente académico. Scudder era también homosexual y tenía un amante llamado Joe Odom. Esto siempre lo mantuvo en secreto.

Sin embargo con el tiempo se cansó de la vida que llevaba. Decidió dejarlo todo, incluida la mansión donde vivía. Según dijo, estaba harto de pagar impuestos, facturas de la luz, del agua, calefacción y encima ver como su barrio iba degenerando en un gueto con mucha inseguridad. Por tanto, su destino fue irse al norte de Georgia para vivir en el bosque pero sin renunciar a la buena vida.

Necesitaba una nueva casa por lo que en 1976 junto a su amante Joe Odom hizo construir una casa en medio del bosque. En solo dos años tenían una casa que parecía un pequeño castillo alejado de la civilización. Lo llamaron Corpsewood Manor haciendo referencia a un tipo de árbol que era común en el área. La casa tenía tres plantas. Además de lo típico de una gran casa tenían una sala dedicada a su colección de pornografía y una habitación llamada la “sala rosa”, dedicada a sus orgías.

 La Iglesia de Satán

Hemos hablado de la Iglesia de Satán en otro artículo y lo popular que fue en los años setenta. Charles Scudder no solo había mantenido en secreto su homosexualidad sino que también pertenecía a esta iglesia satánica. Lo cierto es que no había nada de normal en Scudder, ya que mientras enseñaba en la universidad hizo experimentos para el gobierno sobre drogas para control mental. La mayoría de estos experimentos fueron con LSD, y esto se conoció como MKUltra.

Las pruebas con el LSD le pasaron factura ya que su comportamiento empezó a cambiar. Hacía cosas poco habituales como teñirse el pelo de color púrpura o tener un mono como mascota. Cuando se fue a vivir a su caserón en el bosque se llevó 12 mil dosis de LSD y dos calaveras humanas para hacer sus rituales satánicos.

La casa de Corpsewood Manor

Estando ya en Corpsewood Manor, Scudder y su amante podría dedicarse a lo que quisieran. Había dejado todo atrás vendiendo hasta la última de sus posesiones. El dinero no era problema por lo que eran libres de practicar la brujería, experimentar con LSD y sobre todo hacer grandes fiestas. La casa estaba guardada por dos enormes perros mastines llamados Beelzebub y Arsinath. Se dice que incluso conjuraron un demonio para que guardara también el caserón.

La casa tenía una decoración muy gótica con gárgolas rodeando la casa. Según muchos testigos, la casa parecía más un mausoleo sacado de una película de terror. En la casa había incluso una cristalera con la figura del macho cabrío Baphomet. El tema del satanismo era algo que se habían tomado muy en serio. Sin embargo, hay que puntualizar que en la Iglesia de Satán realmente no se adoraba al diablo. De hecho, se consideran ateos y no creen en la existencia de ningún dios.

Scudder era devoto de toda la parafernalia satanista pero realmente no creía en nada. Su prioridad era vivir la vida a tope y disfrutar de todos los placeres que podía obtener. Al poco de estar la casa terminada empezaron las fiestas. Se invitaba a todo tipo de gente y la sala rosa se convertía en un bacanal de sexo desmesurado. Esta sala estaba llena de velas, látigos, cadenas, pornografía y todo tipo de objetos fetichistas. Lo que nadie se podía imaginar es que estas fiestas en la sala rosa se convertirían en el motivo de un sangriento crimen.

El plan para robar a Charles Scudder

Las fiestas que hacían Scudder y Odom estaban repletas de sexo y drogas. Las orgías eran de todo tipo incluyendo también a mujeres a pesar de ser homosexuales. Sin embargo, muchas de las fiestas incluían solo hombres. Tanto Scudder como su amante se encapricharon con un joven de 17 años llamado Kenneth Avery Brock. Se sabe que Brock tuvo varios encuentros sexuales con ambos hombres, aunque también le gustaban las mujeres.

Kenneth Avery Brock vivía en una casa con un compañero de piso llamado Samuel Tony West. No tenían ninguna relación sentimental ya que West no era homosexual. De hecho, aunque no le agradaba esta tendencia sexual respetaba a Brock. Había oído hablar de las fiestas que hacía Scudder en su casa del bosque donde corría el alcohol y las drogas. De alguna manera Brock convenció a West que fuera a una de las fiestas, aunque solo fuera por las drogas, la bebida y alguna chica que estuviera presente.

Aunque West se aprovechó de todo lo que ofrecían las fiestas en Corpsewood, no le caían bien ni Scudder ni Odom. De hecho, habló con Brock y le dijo que se estaban aprovechando de el. Le convenció para robar en la casa ya que había bastantes cosas de valor y posiblemente habría dinero en algún sitio. El 12 de diciembre de 1983 Brock y West se dirigieron a Corpsewood junto a dos amigas llamadas Joey Wells y Teresa Hudgins.

Los asesinatos de Corpsewood

Los cuatro llegaron a Corpsewood y le dijeron a Scudder que simplemente pasaban por ahí para pasar un buen rato. Scudder estaba encantado ya que una fiesta sorpresa siempre era bienvenida. Incluso les dijo que había acabado de hacer un vino casero y que tenían que probarlo. Por supuesto mezclado con drogas, las cuales no podían faltar.

Los cuatro jóvenes estuvieron bebiendo y tomando drogas con Scudder y Odom hasta bastante tarde. En algún punto de la fiesta Brock fue al coche y cogió del maletero un rifle. Entro de nuevo en la casa y lo primero que hizo fue disparar a Odom y a los dos mastines. Scudder no estaba en ese momento en el salón pero oyó los disparos. Fue a ver lo que pasaba y se encontró el baño de sangre. Brock y West le dijeron que les diera todo el dinero que tenía en la casa o lo matarían también.

Sin embargo, Scudder no guardaba dinero en la casa. Todo lo tenía en el banco. Cuando se dieron cuenta que no le sacarían nada le metieron cinco tiros en la cabeza. Luego cogieron todo lo que vieron que pudiera tener valor y se fueron. Se dirigieron a Misisipi huyendo de su crimen. Como necesitaban dinero intentaron atracar a un hombre llamado Kirby Phelps, el cual resultó muerto de un tiro.

Conclusión del caso Corpsewood

Brock y West había matado a tres personas en tan solo unos días. El 20 de diciembre Brock decidió volver a Georgia y entregarse. West hizo lo mismo el día 25 del mismo mes. No queda claro si es porque se arrepintieron o porque no veían posibilidad de escapar. Ambos fueron condenados a tres cadenas perpetuas consecutivas por los tres crímenes. Así acabó la oscura historia de los asesinatos de Corpsewood.

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