Dependiendo de donde vivas, puedes estar rodeado de cosas más o menos peligrosas con respecto a la naturaleza. Si vives en un sitio como España no hay demasiado de lo que preocuparse, aparte de esporádicas riadas cuando llueve mucho y que son muy destructivas. Sin embargo, otras partes de la Tierra pueden ser más peligrosas y no pensamos en ellas hasta que aparecen en los medios o lo vemos en persona. Cuando se trata de la fuera de la naturaleza, muchas veces no tenemos mucho que hacer. Aunque seamos previsores o nos protejamos, algunas veces no es suficiente. En el mundo suceden muchas clases de desastres con efectos devastadores. Si vives en ciertas zonas del planeta comprenderás esto perfectamente.

El mundo es muy bello pero cuando la naturaleza se enfada es mejor correr. A continuación veremos algunos de los desastres naturales que nos recuerdan los pequeños que somos. Al final podrás opinar cuales de estas fuerzas te resultan más aterradoras.

1 – Los tsunamis son de las fuerzas más destructivas

Cuando hablamos de cual fuerza de la naturaleza es más destructiva, ¿Cuál es la que ponemos la primera de la lista? Es difícil de decir porque depende de muchos factores. Sin embargo, en los últimos años se ha podido comprobar lo devastador que puede ser un tsunami. Las olas generadas por un terremoto en alta mar son extremadamente potentes y pueden arrasar una ciudad en solo unos minutos. No solo son destructivas por el seísmo y las olas que provoca, sino que hay efectos colaterales el desastre. Un buen ejemplo es el desastre nuclear de Fukushima provocado por el tsunami de Asia. Lo peor es que no son fáciles de predecir o prevenir, y tampoco la destrucción que pueden causar.

2 – Los huracanes están los primero en lista por destructivos

Sin duda con una capacidad de destrucción parecida a los tsunamis están los huracanes. No son un fenómeno demasiado común pero cuando ocurren arrasan con todo lo que pillan. Uno de los más recordados es el huracán Katrina en 2005, el cual es uno de los más destructivos y mortíferos de la historia. Hoy en día se siguen haciendo arreglos y limpieza de lo que hizo el Katrina. El problema es que tenemos poco control sobre como destruye un fenómeno natural, por lo que solo queda resguardarse y esperar que no sea tan malo. Aunque hay zonas donde son más frecuentes, un huracán puede ocurrir en cualquier parte con las condiciones correctas.

3 – Los misterios de los océanos que seguimos sin saber

El océano sigue siendo a día de hoy uno de los mayores misterios de la humanidad. Es profundo, oscuro y tiene cosas que no nos podemos imaginar. Ya no solo hablamos de las muchas criaturas que a la mayoría dan escalofríos, como los tiburones o las serpientes venenosas. En las capas más profundas del océano hay muchas teorías de lo que puede haber, y muchos piensas que podría haber grandes bestias que simplemente no necesitan subir más a la superficie. Ya no solo son los animales que pueden existir, sino la clase de seres o incluso organismos microscópicos que desconocemos y estamos sin protección.

4 – Inundaciones que pueden también arrasar con todo por delante

Las inundaciones son más comunes en cualquier parte del planeta, y por eso es a lo que más debemos de temer. El agua no es un elemento que le guste ser controlado y nos lo demuestra de vez en cuando. Ya no solo puede arrasar comarcas enteras sino que destruye vidas en un tiempo récord, llevándose por delante propiedades y algunas veces vidas. ¿No te parece suficiente peligro? En zonas donde hay animales salvajes peligrosos como serpientes, caimanes y cocodrilos, las inundaciones son el mejor modo de llevar a estos animales a la puerta de tu casa. Una zona inundada es una zona donde el hábitat natural cambia. Esto lo pueden decir en  Nueva Orleans durante el huracán Katerina, donde otro de los peligros después del desastre era evitar a los caimanes hambrientos.

5 – No olvidemos los volcanes

Estamos acostumbrados a ver explosiones creadas por el hombre en guerras o ataques terroristas. No son las únicas explosiones que existen en el planeta. Los volcanes son capaces de realizar las explosiones más grandes vistas, y de forma natural. Pensemos de una forma básica lo que es un volcán. Son grandes montañas donde en su interior y bajo ella hay un fuego líquido que puede explosionar en cualquier momento. No todos los volcanes son igual de destructivos. Los hay moderados y luego tenemos los llamados súper volcanes que tienen el potencial de arrasar cientos de kilómetros a su alrededor. Si se puede comparar a algo, son auténticas bombas nucleares naturales. Hay varias teorías que hablan de que estos súper volcanes podrían ser una de las causas del fin del mundo. Hace siglos que no hemos tenido un gigantesco volcán explotando, pero eso no significa que pueda ocurrir.

6 – Los terremotos son más frecuentes aunque cada vez menos mortíferos

Al principio hemos hablado de los peligrosos que son los tsunamis, y que se producían debido a terremotos en el suelo submarino. Los terremotos han demostrado ser letales a lo largo de la historia, pero por suerte ya hay muchos sistemas para protegerse contra ellos. Existen edificios que pueden aguantar terremotos de gran potencia, y eso en las ciudades es algo primordial. Por otro lado, muchos seísmos son inofensivos y no pasan de ser solo temblores de tierra. Cuando es uno muy grande las cosas cambian. No se pueden predecir y no hay forma posible de pararlos, por lo que es una cuestión de suerte. Los terremotos siguen siendo mortíferos en países con malas infraestructuras, y se cobran muchas víctimas. Por tanto, pueden seguir estando en la lista de los desastres naturales más temidos.

7 – No hay que olvidarse de los tornados

Cuando hablamos de tornados estamos hablando básicamente de huracanes de tierra. No hace falta agua para que puedan provocar daños, aunque los de nivel alto pueden ser igual de destructivos. No se pueden predecir y aparecer prácticamente en cualquier lugar. Hay sitios más frecuentes donde encontrar este fenómeno y Estados Unidos se lleva el premio en zona de tornados. Sin embargo, no solo pasan en la Tierra sino que otros planetas también tienen tornados. De hecho, hay planetas en el sistema solar que tienen tornados de forma continuada y la destrucción no para. Son habituales en Marte y en el Sol son gigantescos.

8 – Seguimos teniendo dinosaurios y no son los de parque jurásico

La naturaleza no solo se compone de fenómenos meteorológicos, sino también de los  animales que habitan en ella. Si pensabas que los dinosaurios se habían extinguido hace miles de años puede que te lo tengas que pensar de nuevo. Los cocodrilos y caimanes son la prueba viviente de lo que eran los dinosaurios en otra época. Son mucho más grandes que nosotros, tienen unas mandíbulas llenas de afilados dientes y tienen garras. Por si fuera poco, son impredecibles y no tienen ningún problema en usarnos como cena si nos ponemos a su alcance. De la misma manera en que el océano tiene sus misterios y criaturas a las que es mejor no acercarse, los pantanos y ríos tienen sus propias criaturas con las que no tenemos nada que hacer.

9 – Los relámpagos y la electricidad de la naturaleza

Por último dejamos un fenómeno que todos conocemos bien. ¿Quién no ha visto una tormenta con relámpagos y truenos? Cuando una de estas tormentas es muy fuerte, los daños pueden ser grandes. A parte de esto, ¿quién no ha escuchado alguna vez como alguien ha sido golpeado por un rayo? Algunos sobreviven y otros quedan fulminados en el sitio. La suerte es que las probabilidades de ser alcanzado por un rayo son muy bajas. Sin embargo, pasa continuamente por todo el mundo. También es cierto que somos muchos millones y los rayos tienen que caer en algún sitio.

10 – El fuego sigue teniendo el poder

Como olvidarnos del fuego y los incendio que provocan pérdidas de vidas humanas y de animales junto a grandes pérdidas económicas. Todos los años tenemos muchos incendios por todo el mundo, y algunos son incontrolables. Son grandes murallas de fuego que se llevan todo por delante, incluso la vida de los que intentan sofocarlo. No hay que olvidar todas las especies animales que viven en las zonas incendiadas que simplemente no pueden escapar., Ya sean provocados o se inician de un modo natural, las áreas afectadas tardan mucho en recuperarse.

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