En tiempos antiguos el sistema judicial era bastante diferente. Era también muy cruel y ser inocente o no serlo se demostraba de formas poco convencionales. Sobre todo en la edad media, existía lo que se llamaba la Ordalía o Juicio de Dios. Se trataba básicamente de que el acusado tenía que demostrar su inocencia de un modo doloroso y algunas veces mortal. Si conseguía sobrevivir a la prueba, su inocencia estaba probada. No existía solamente una Ordalía o Juicio de Dios sino que había varias formas de hacerlo. Te contamos algunas de las más utilizadas.

1 – La Ordalía o Juicio de Dios mediante el combate

La Ordalía o Juicio de Dios usando el combate se hacía entre dos personas que tenían una disputa. Dependiendo de las causas del enfrentamiento, era dios el que tenía que decidir quién era culpable dando fuerza al combatiente que tenía razón. El ganador era inocente porque dios había intercedido y le había dado fuerzas para vencer a su enemigo. Si el que había perdido no había muerto todavía, era colgado o quemado dependiendo del asunto del juicio. Si el crimen no era demasiado grave, se le cortaban las manos y confiscaban sus bienes.

Con los años el juicio mediante un combate se cambió por algo menos violento. Se sustituyó por el método de la cruz. En este caso consistía en que los dos contendientes se pusieran frente a un altar con una gran cruz. Luego tenían que levantar los brazos en alto formando una cruz. Se trataba de ver quien aguantaba más con los brazos levantados. El primero que los bajara era culpable.

2 – El liviano juicio a los sacerdotes

Los sacerdotes en la edad media no eran tontos y sus juicios de dios eran bastante más moderados que otros. Si un sacerdote era acusado de un crimen en esta época, podía probar su inocencia arrodillándose en el altar y rezando en alto para que dios lo estrangulara por sus pecados. Entonces tenía que coger una oblea consagrada y tragarla sin masticar. No podía dar señales de dificultar al tragar o se le consideraría culpable.

Si el sacerdote tosía o tenía dificultades para tragar el trozo de pan bendito, era una señal de culpabilidad. Como se puede ver, era un método bastante simple que permitía que se demostrara la inocencia la mayoría de las veces. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que había un factor psicológico que podía hacer toser a los religiosos si realmente eran culpables. Esto provocaba algunas veces que la Ordalía le saliera mal a más de uno.

3 – El juicio del fuego

El juicio del fuego es quizá el que más se recuerde gracias a novelas y películas de Hollywood. Lo cierto es que fue muy usado, sobre todo con mujeres en casos de adulterio. Se ha hablado de las muchas formas de aplicarlo y es cierto que no solo había una. Sin embargo, la más común era hacer andar al condenado descalzo por una especie de rejilla metálica al rojo vivo. Tenía que dar nueve pasos completos para probar su inocencia. En algunos casos en lugar de una rejilla el acusado tenía que sostener en sus manos un hierro al rojo vivo durante estos nueve pasos.

Si el acusado no tenía ninguna herida o daño, era declarado inocente sin más preámbulo. Como te puedes imaginar, lo más normal era que después de la prueba el acusado acabara muy malparado por las quemaduras. Lo que se hacía era vendar las heridas del acusado durante tres días, después de los cuales un sacerdote tenía que verificar las quemaduras. Si las heridas habían sanado después de los tres días, la inocencia estaba probada. Si las quemaduras seguían estando, era una prueba de culpabilidad. El castigo normalmente era el exilio o en los peores casos la muerte por lapidación.

4 – La Ordalía mediante agua hirviendo

Otra prueba donde dios era el que daba su visto bueno era usando agua hirviendo. Para que el acusado pudiera demostrar su inocencia un sacerdote hervía una olla de agua y la bendecía para que fuera agua sagrada. Luego se ponía una piedra dentro de la olla la cual tenía que coger el acusado. El tamaño de la olla dependía de la gravedad del crimen del acusado. La idea era que si era un crimen menor el agua le llegaba hasta la muñeca, y si era grave hasta el codo.

El agua estaba a una temperatura muy alta y se pensaba que la presencia de dios demostraría la inocencia o culpabilidad del acusado. Después de coger la piedra con la mano, se vendaban las quemaduras tal como se hacía en el juicio de fuego. Tres días después se verificaban las quemaduras para ver si habían sanado. Si no era así el acusado era culpable.

5 – También el agua fría servía para hacer un juicio de dios

No solo el agua hirviendo era usada para las Ordalías. En la versión con agua fría se ataba al acusado y se lanzaba a un río o lago. Se pensaba que el agua era un signo de pureza y rechazaba el mal. En algunos casos se hacía un agujero en el suelo y se llenaba con agua que luego un sacerdote bendecía. Si el acusado flotaba, significaba que el agua lo estaba rechazando por lo que era culpable. Si se hundía era inocente porque el agua le había aceptado. Este método se hizo muy común sobre todo en juicios a brujas.

6 – La Ordalía por envenenamiento

En algunas tribus africanas tenían hace años sus propias maneras de ver si una mujer era una bruja o estaba poseída por un ser maligno. Para ello se usaba el Haba de Calabar, el cual es el fruto de una enredadera y muy venenosa. Se pensaba que dios haría un milagro y permitiría que la acusada pudiera vomitar las semillas del Calabar. Si esto ocurría la víctima era inocente. Si la acusada no conseguía vomitar este peligroso fruto era culpable. Por supuesto, el veneno se encargaba de dar el castigo con la muerte.

7 – La Ordalía o Juicio de Dios usando serpientes

En algunos sitios se usaban serpientes para que mostraran si el acusado era inocente o culpable. Normalmente se hacía cuando alguien acusaba a alguien de forma falsa o mentía para conseguir un fin. Era algo parecido a lo que llamamos perjurio hoy en día. La forma más habitual de hacer esta prueba era poner una cobra dentro de un envase de arcilla o barro. También se ponía un objeto, que usualmente era un anillo. La persona tenía que coger el anillo sin ser mordido por la serpiente. Si no era mordido la persona era declara inocente.

8 – El juicio por sangre

Para terminar, esta Ordalía o Juicio de Dios era algo más peculiar y la sangre dictaba el resultado. Se utilizaba sobre todo durante juicios por asesinato. El cuerpo de la víctima del supuesto asesino era puesto en una pequeña plataforma. Luego el o los acusados del asesinato tenían que tocar el cuerpo. Se pensaba que cuando el verdadero asesino tocara a la víctima, la herida de la víctima empezaría a sangrar. Si no había ningún tipo de sangrado, el acusado era inocente.

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