El mundo del entretenimiento es algo universal del que se lleva disfrutando siglos. Nuestros ancestros ya se entretenían con espectáculos y diversiones de todo tipo y esto ha perdurado hasta hoy en día. Sin embargo, siempre ha ocurrido una cosa que ha enfrentado a la gente en este tema. Lo que puede ser divertido para unos puede se desagradable para otros. De hecho, puede ser muy ofensivo para ciertas partes de la sociedad aunque sean considerados espectáculos increíbles. Hoy en día esto sigue siendo igual, pero nada que ver como era antiguamente. Solo hay que recordar el circo romano y lo que hacían con las personas y animales.

Lo cierto es que en el pasado el concepto de entretenerse era muy diferente a nuestra época. Se permitían cosas que ahora serian impensable por ofensivos y crueles. Incluso hay algunos que podrían considerarse sádicos y solo apto para psicópatas. Por supuesto que hoy en día tenemos espectáculos donde los animales y personas sufren y mueren (tauromaquia, MMA, etc.), pero en el pasado lo habían llevado a otro nivel. En algunos casos era reprochable solo porque ofendía la dignidad humana, como por ejemplo los tours para ver gente pobre. Hablaremos de todo ello a continuación.

1 – Disparar a bisontes desde un tren

Al poco de acabar la guerra civil en los Estados Unidos, se volvió a retomar la expansión de territorios al oeste del país. Seguía habiendo un problema y eran los indios nativos americanos que había en esa parte de la nación. Una de las estrategias para debilitarles y que accedieran a los tratados fue destruir uno de sus recursos para alimentarse. Se centraron en masacrar manadas de bisontes que vivian en las grandes explanadas. Se dio vía libre a cientos de cazadores para que acabaran con los bisontes y de paso se quedaran con su piel, lo cual se puso de moda.

La población de bisontes se vio reducida casi a la extinción. Esto afectó mucho a los indios y su modo de vida, pero los cazadores no fueron lo más enfermizo de esta historia. Para acelerar la extinción de bisontes se pusieron en marcha atracciones en los trenes que cruzaban el territorio del oeste.

El ferrocarril empezó a anunciar cacerías que podían ser realizadas desde el tren como un puro entretenimiento. Todos los periódicos de la época anunciaban esta atracción añadida al viaje en tren. Básicamente animaban a disparar a los bisontes desde el tren en marcha. En ocasiones la situación era dantesca, sobre todo cuando el tren pasaba por una manda de bisontes cercana. El tren reducía la velocidad y un montó de pasajeros empezaban a disparar desde las ventanillas. Esto dejaba un montón de cadáveres por todos lados. El tren luego volvía a su marcha habitual, dejando la muerte detrás solo por un “acto deportivo y de diversión”.

2 – Vacaciones para ver a los más desfavorecidos

A finales del siglo 19 hubo una gran revolución industrial en Inglaterra, siendo Londres uno de los puntos clave. Sin embargo, también hubo muchos contrastes en esta ciudad donde estaban ocurriendo tantos hechos increíbles. La era Victoriana fue una de las más curiosas en la historia del Reino Unido, sobre todo de cómo hacían ciertas. La parte este de Londres era una zona marginal y muy pobre, donde la clase obrera luchaba por salir adelante. Ahí se mezclaban muchos inmigrantes irlandeses, del este de Europa y judíos buscando ganarse la vida lo mejor posible.

La clase más privilegiada y más opulenta de la sociedad sentía una morbosa curiosidad por estos guetos. Los periódicos hablaban continuamente de la extrema pobreza en la que se vivía en el este de Londres. Esta curiosidad llevó a crear un peculiar turismo donde los ricos hacían tours para ver como vivían los pobres. Algunas de estas visitas organizadas incluían pasar algunas noches en el gueto para vivir de primera mano la extrema pobreza del lugar.

Este turismo de pobreza se hizo tan popular que en 1884 que estos tours se empezaron a promocionar fuera de Inglaterra. El periódico “The New York Times” llegó a anunciar esta moda como unas vacaciones alternativas. De hecho, explicaban las rutas que se hacían por el gueto con todo tipo de detalles. Hoy en día esto sería impensable y moralmente reprochable, pero en aquella época se convirtió en un negocio de turismo más.

3 – Los espectáculos del salvaje oeste

Ya hemos explicado en flipada.com lo duro que era el salvaje oeste a finales del siglo 19. Como la mayoría sabe, en los conflictos y guerras es el vencedor el que escribe la historia de cómo ocurrieron las cosas. A principios del siglo XX la nación ya había establecido la mayoría de sus territorios y el salvaje oeste se había convertido en el civilizado oeste. Como recordatorio de esa época solo quedaban los espectáculos itinerantes sobre el antiguo oeste.

Uno de los más famosos fue el que organizó William F. Cody “Búfalo Bill” el cual hablaba de cómo se habían conquistado el oeste. Estos espectáculos solían hablar de los bárbaros que eran las tribus indias y como fueron vencidos en épicas batallas. La población india por aquel entonces ya vivía en reservas establecidas por el ejército americano. Poco podían hacer por defenderse de las acusaciones de estos espectáculos que les dejaban por los suelos.

Básicamente los espectáculos del viejo oeste mostraban a los indios americanos como sádicos, ladrones y asesinos. Se hacían representaciones de cómo los soldados a caballo habían vencido heroicamente a estos bárbaros sedientos de sangre. Curiosamente, el famoso indio Jerónimo estuvo un tiempo apareciendo en el espectáculo de “Búfalo Bill”.

4 – Un espectáculo llamado “la ciudad de los enanos”

A principios del siglo XX ya existían parques de atracciones, y los mejores estaban en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, algunos espectáculos eran algo diferentes a los que conocemos hoy en día. Uno de los más populares era el llamado “Dreamland” que estaba en Coney Island. Cuando lo construyeron lo hicieron para que destacara sobre todos los demás. Para empezar lo iluminaron con más de un millón de bombillas, y las atracciones representaban a varios lugares del mundo.

En “Dreamland” incluso se recreo un paseo en góndola como si se estuviera en Venecia. Había también un tren que hacía un breve paseo por los Alpes Suizos. Otro de los espectáculos era una casa de seis plantas que se quemaba y como era sofocado por los bomberos (actores para el show). Sin embargo, uno de los mayores espectáculos era la ciudad de los enanos.

La ciudad de los enanos representaba una especie de pueblo para liliputienses. Era una verdadera aldea en la que no faltaba de nada. De hecho, podía ser un pueblo oficial puesto en cualquier parte del mundo. En este lugar vivían unas 300 personas las 24 horas del día. Era su hogar y todas las personas eran enanas. Sin embargo, había algunos detalles que hacían este lugar único. Las casas estaban adaptadas a su tamaño y todo lo que había en la aldea estaba reducido en escala. Incluso había establos con caballos enanos también.

Una atracción de gran éxito

Esta aldea donde todo era pequeño, incluida la gente, se hizo muy popular. Los habitantes de la ciudad de los enanos hacían números de circo, óperas, obras de teatro y toda clase de cosas para entretener a los visitantes. Coney Island era una zona de playa y por tanto la aldea también tenía una porción de costa. Esto permitía hacer también espectáculos en la playa para los turistas. La arena se llenaba de mini sillas para socorristas y pequeñas sombrillas adaptadas para los enanos de la aldea.

5 – Otro espectáculo inquietante pero útil

Si los habitantes de la ciudad de los enanos ya era algo extraño, hubo otra atracción con personajes aun más pequeños. Se organizó un espectáculo donde el público podía ver a bebés prematuros metidos en una nueva invención revolucionaria: la incubadora. Por muy increíble que pueda parecer, esto fue posible debido a las necesidades de esta sección de maternidad, donde las nuevas máquinas incubadoras eran muy caras.

El doctor Martin Couney era el encargado de maternidad y tener a los bebés metidos en incubadoras era un gasto diario. No todo el mundo podía pagarlo y se le ocurrió algo. Se abrió una exhibición en 1903 donde la gente podía entrar a ver a los bebés prematuros metidos en las máquinas. Solo tenían que pagar la entrada a las instalaciones. Hay que decir que las incubadoras eran muy nuevas y no se tenía claro de que podían salvar a recién nacidos prematuros.

Lo cierto es que hacer de las incubadoras una atracción fue una buena idea del doctor Martin Couney. Aunque se pueda pensar que es algo inmoral, pudo mantener las instalaciones abiertas y revolucionar la ciencia médica con sus incubadoras. Consiguió demostrar que estas máquinas podía salvar la vida de los bebés prematuros.

6 – Los maratones de baile para gente desesperada

En los años veinte en los Estados Unidos se habían puesto de moda los concursos de baile. De hecho, una de las modalidades más populares eran los llamados maratones de baile. Se formaban parejas donde tenían que bailar diferentes estilos de la época durante horas. Cuando llegó la gran depresión a finales de esta década estos concursos de baile vieron su lado más oscuro.

La gente lo estaba empezando a pasar muy mal donde faltaba hasta lo más básico. La pobreza y desesperación se había extendido en una gran parte de la población. De repente para muchas personas los maratones de baile se convirtieron en su única fuente de ingresos gracias a sus suculentos premios. Muchas personas que no habían bailado en su vida se empezaron a apuntar a estos concursos.

Un lamentable espectáculo de desesperación

Los maratones de baile eran la esperanza de muchas parejas desesperadas por conseguir algo de dinero. Esto lo convirtió en un espectáculo dantesco impensable hoy en día. Los concursantes intentaban aguantar hasta la extenuación para quedar los últimos y ganar. Era frecuente que uno de los miembros de la pareja de baile se quedara dormida, usualmente la mujer. Para no perder, el otro miembro de la pareja le tenía que sujetar como podía para continuar.

Las parejas tenían que comer mientras bailaban o si no quedaba descalificada. Mientras tanto los jueces y el público observaba para ver quién colapsaba primero por falta de sueño o por un ataque de nervios. Finalmente estos espectáculos se hicieron tan lamentables que se prohibieron.

7 – Las bonitas películas de delfines no lo eran tanto

En este caso nos vamos a una época más reciente que es en los años sesenta. Los derechos de los animales eran menos respetados en el pasado que ahora. Por fortuna hoy en día hay más leyes y gente que se preocupa de su bienestar, aunque todavía nos queda un largo camino. En la década de los sesenta se hizo popular una serie de televisión llamada “Flipper”. Se trataba de un delfín que salvaba a personas de morir ahogadas, capturaba criminales y se metía en situaciones imposibles de imaginar.

En una ocasión voló en un helicóptero, se lanzó al océano para salvar a los buenos. ¿Increíble? Pues la verdad es que si, pero así se hacía la serie por aquel entonces. Sin embargo, la realidad es que lo que de verdad lanzaron desde el helicóptero fue un delfín muerto congelado. Antes no tenían los efectos especiales de ahora y lo hacían así. Sin embargo, esto no es lo más escalofriante que había en la serie.

La serie “Flipper” lo protagonizaban varios delfines y luego se supo que no lo pasaron nada bien. De hecho, uno de los delfines se suicidó (parece ser que lo pueden hacer). Ocurrió cuando un delfín hembra llamado Kathy un día nadó hasta los brazos de su entrenador y dejó de respirar. A diferencia de los humanos los delfines pueden dejar de respirar voluntariamente hasta morir. Luego se supo que Kathy estaba pasando por una fuerte depresión después de tantos rodajes en la serie “Flipper”. Esto fue un punto de inflexión en como se usaban los animales en series y películas de cine.

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