Cuando escuchamos hablar de sanatorios mentales ya nos empezamos a sentir incómodos. No solo por el hecho de que esté vinculado con perder nuestra integridad mental como personas, sino por lo que hemos oído hablar de ellos. Por supuesto, los sanatorios de hoy en día no tienen nada que ver con los que había antes. Los métodos, tratamientos y formas de hacer las cosas son muy diferentes. El tener una enfermedad mental hace algunos siglos era un pasaje directo al infierno, y los tratamientos que se daban se podían considerar verdaderas torturas en muchos casos. Este fue el caso del Hospital Psiquiátrico Bedlam.

Uno de los sanatorios del pasado de los más conocidos fue el de Bethlehem, fundado en 1247. Empezó como un asilo de mendigos y gente mentalmente perturbada y era gestionado por monjes. Ya en sus inicios los tratamientos que daban los monjes dejaba mucho que desear. Los monjes pensaban que la mejor forma de cuidar a sus residentes era con una dieta austera, el aislamiento de la sociedad y tratamientos de choque. Este fue el caso de Bethlehem, el cual más tarde se llamó el Hospital Psiquiátrico Bedlam.

1 – Los orígenes del Hospital Psiquiátrico Bedlam

Este sanatorio empezó como un lugar donde la gente sin recursos podía dormir y recibir cuidados. La mayoría de los que llegaban tenían alguna forma de enfermedad mental, por lo que en poco tiempo se consideró una institución para gente con problemas mentales. Este sanatorio se construyó de forma bastante rústica y las condiciones eran pésimas. Cada poco tiempo se inundaba y no eras precisamente un lugar cómodo para los pacientes. Eran los años 1200 y la vida en general no era fácil para los más desfavorecidos.

Poco más se sabe de Bedlam durante la edad media, pero todo cambió en el año 1600. El sanatorio era un completo desastre y finalmente la Iglesia lo cedió a la corona de Inglaterra. Lo que se encontró el estado era un edificio en ruinas que apenas podía funcionar por si mismo por lo que se decidió reconstruirlo para dejarlo todo nuevo y operativo. El Hospital Psiquiátrico Bedlam cambió totalmente de aspecto y ya si que parecía un sanatorio oficial de verdad. En cuanto estuvo terminado fueron enviados muchos pacientes con diferentes problemas mentales.

Hay que recordar que en tiempos pasados las enfermedades mentales eran consideradas de otra manera. Los pacientes que eran internados tenían esquizofrenias, psicopatías y problemas de comportamiento, pero también eran ingresados personas con epilepsia, deshabilitados físicos o personas problemáticas. No hacía falta estar loco para ser ingresado en el Hospital Psiquiátrico Bedlam.

2 – El tratamiento estrella en el sanatorio Bedlam

Uno de los tratamientos más polémicas que había en el Hospital Psiquiátrico Bedlam era la llamada terapia rotacional. En principio no suena mal pero no se debía pasar nada bien. Fue inventado por Erasmus Darwin, el padre del célebre Charles Darwin que todo el mundo conoce. El sistema consistía en sentar a un paciente en una silla colgada del techo como su fuera un columpio. La silla se hacía girar a diferentes velocidades según indicaban los médicos. A muchos hasta le sonará divertido como si de una atracción de feria se tratara, pero si se hace durante horas pierde la gracia.

Este tratamiento se hacía de forma frecuente y se pretendía inducir un vértigo extremo a los pacientes. Las consecuencias eran fuertes nauseas, vómitos, incontinencia y desorientación. Por supuesto no era un tratamiento que ayudara en las enfermedades mentales del paciente. Sin embargo, se veía como algo terapéutico y positivo. Sobre todo eran los vómitos los que se veían beneficiosos, lo cual se pensaba que sacaba el mal del interior del cuerpo.

Curiosamente esta terapia rotacional luego sirvió a los científicos para medir los efectos del vértigo y la gravedad en el cuerpo humano. La muestra más cercana que tenemos son las pruebas para ser astronauta, donde se hace girar a los candidatos a grandes velocidades.

3 – Otros tratamientos populares en Bedlam

La terapia rotatoria no era la única usada en el Hospital Psiquiátrico Bedlam. Como todo en la medicina, los tratamientos evolucionan y se van buscando nuevos sistemas para curar a los pacientes. Hoy en día se usan principalmente medicinas creadas por las farmacéuticas, pero hace años era mucho más duro.

Durante los siglos 18 y 19 los tratamientos psiquiátricos eran bastante desagradables para los pacientes. Muchos consistían en meterlos en bañeras de agua helada, privarlos de comida y en ocasiones usar castigos corporales. Se usaban purgantes para intentar “sacar el mal” del cuerpo de los enfermos y el aislamiento era algo muy común. Se usaban también sanguijuelas para hacer sangrías, lo cual fue un tratamiento muy popular durante décadas para casi todo.

Muchos de los tratamientos eran tan terribles que muchos pacientes no eran admitidos si no se estaba seguro si los aguantaría. Todo esto empezó a cambiar cuando en 1760 se empezaron a cuestionar estos tratamientos y las condiciones en las que estaban los pacientes. De hecho, muchos morían en estos siniestros tratamientos, como veremos en la siguiente sección.

4 – Fosas comunes

Los tratamientos en el sanatorio eran tan duros que no todo el mundo sobrevivía. Hace solo unos años unas excavaciones donde estaba el Hospital Psiquiátrico Bedlam descubrieron grandes fosas comunes. Se piensa que eran pacientes pero también había muchas víctimas de la gran plaga que asoló Inglaterra. Muchos pacientes que morían no eran reclamados por los familiares. Esto hacía que la solución fuera usar fosas comunes para hacer “desaparecer” estos cuerpos.

5 – Disecciones ilegales

Las investigaciones y estudios científicos estaban de moda en los siglos 18 y 19. El estudio del cuerpo humano estaba en su clímax pero el problema era que no había demasiados cuerpos con los que investigar. Normalmente se usaban los cadáveres de indigentes y criminales que habían sido ejecutados. Se solían entregar estos cuerpos para propósitos científicos, y también había existía un negocio de ladrones de tumbas para cubrir las necesidades.

En Bedlam parece que encontraron una solución a estas limitaciones. En 1790 un hombre llamado Bryan Crowther entró a trabajar en este sanatorio con el puesto de cirujano jefe. Su tarea era encargarse de los pacientes enfermos, pero el estaba pensando más en los muertos. Como se ha dicho anteriormente, muchos familiares no reclamaban los cuerpos. Esto permitió a Crowther hacer lo que quisiera con muchos de los cadáveres.

Muchos de los cuerpos acabaron en la mesa de operaciones de Crowther. Estuvo especialmente interesado en el cerebro, donde hacía continuas disecciones para intentar encontrar el origen de algunas enfermedades mentales. Esto era totalmente ilegal pero pudo estar haciéndolo durante más de veinte años.

6 – El zoológico humano en el Sanatorio

Uno de las peculiaridades del Hospital Psiquiátrico Bedlam es que estaba abierto al público. La idea inicial era que las puertas estuvieran abiertas a todo el mundo para que fueran los familiares y amigos de los pacientes. Sin embargo, iba muchos de los que trabajaban en el sanatorio vieron un negocio en esto, y Bedlam se convirtió en un zoológico humano. Básicamente cobraban por hacer “tours” a los visitantes y que vieran las miserias de los pacientes en el hospital. De hecho, el propio sanatorio se llevaba parte de los beneficios y se usaba para engordar su presupuesto.

Uno de los problemas de estas visitas pagadas era que había riesgos. Muchos de los pacientes no suponían una amenaza para los demás, pero no todos eran así. En algunos casos había pacientes que eran muy violentos, y podía ocurrir que algunos decidieran atacar a los visitantes. En varios documentos se habla de estas visitas, donde era un verdadero pasaje del terror pero con protagonistas muy reales.

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