La humanidad ha estado enterrando a sus muertos durante toda la historia conocida. Son ritos funerarios que tienen prácticamente todas las culturas. En los entierros a lo largo de la historia hay diferentes creencias de cómo se tiene que hacer. Contamos en este artículo algunos de los ritos funerarios en la historia más extraños que se han hecho, los cuales eran habituales en su momento.

1 – Los entierros a las personas que se han suicidado

En Inglaterra hubo un tiempo que suicidarse era uno de los peores crímenes que se podían cometer. El castigo por suicidarse se aplicaba al cadáver que se había atrevido a cometer este delito. Los que se intentaban suicidad y no lo conseguían tenían que responder ante la ley, usualmente con duros castigos. Para empezar, las posesiones de la persona que se había suicidado eran confiscadas por la corona. La familia se quejaba sin ninguna herencia de la persona muerta. También se negaba a la víctima un entierro siguiendo los ritos funerarios cristiano.

Al no poder enterrar a sus familiares en tierra sagrada, quedaban muy preocupados de que no fueran al cielo. En muchas ocasiones los propios familiares enterraban a los suicidadas ellos mismos. Lo cierto es que en Inglaterra la superstición también formaba parte de este miedo a los suicidios. Les preocupaba que pudieran volver de la muerte convertidos en demonios o vampiros. Por este motivo, los cuerpos de los suicidas se solían enterrar en los cruces de camino. De este modo pensaba que si volvían a la vida, no sabrían que camino coger para volver a su hogar. En algunos casos también se clavaba una estaca en el corazón del cadáver o incluso se quemaba.

2 – El interior de las Iglesias se usaba como cementerio

De nuevo Inglaterra es la protagonista de los ritos funerarios de nuestra historia. En la Vieja Inglaterra los sitios preferidos para enterrar a los muertos era el patio de las iglesias. Con esto conseguían buenos beneficios ya que se cobraba por usar el patio externo de la iglesia. La capilla de Enon en Londres llevó esta práctica hasta otro extremo. Movido por los beneficios que le suponían los enterramientos, el sacerdote de esta capilla empezó a usar el sótano como cementerio.

La media de entierros que hacía el sacerdote era de treinta a la semana. El número de muertos fue aumentando hasta llegar a los doce mil cuerpos bajo el suelo de la Iglesia. Esto llegó a ser insostenible ya que los problemas empezaron a aparecer. Los cuerpos no eran enterrados adecuadamente y el suelo empezó a emanar gases por la  descomposición. Estos gases atravesaban el suelo de la iglesia llegando a la capilla. Provocó muchos desmayos de los feligreses que iban a rezar, sobre todo los domingos.

Llegó un momento que no cabían más muertos en el sótano. El problema de las intoxicaciones de los feligreses también se convirtió en un problema grave, y esto provocó que al final tuvieran que retirar los cuerpos. Fueron llevados en carreteras y tirados en el río Támesis. Muchas partes de los cuerpos caían de los carros, y no era extraño encontrarse calaveras o huesos humanos. Las autoridades se dieron cuenta de lo que había hecho el sacerdote y fue detenido y la capilla cerrada.

3 – Los tiros funerarios de los nobles en la Edad Media

En la Edad Media cuando un noble moría en el extranjero suponía un problema. La nobleza quería que les enterraran en su hogar natal y no en el lugar lejano don

de había fallecido. Hay que recordar que los viajes podían durar hasta meses, por lo que preservar el cuerpo era muy difícil. Las técnicas que usaban los médicos y sacerdotes era sacar todos los órganos internos y enterrarlos en el lugar del fallecimiento. Luego el cuerpo era metido en vinagre y sal y envuelto en cuero para llevarlo a su hogar. Cuando el sistema de preservación no funcionaba, el cuerpo se pudría y despedía un horrible olor que tenían que aguantar los que le llevaban.

4 – El rito de la cremación

Los romanos practicaron la cremación de forma frecuente, al igual que otras culturas. Sin embargo, con la llegada de la cristiandad la cremación empezó a ser mal vista. Se consideraba blasfemo e incluso repugnante. Dado que la cristiandad creía en la resurrección, quemar el cadáver era algo impensable. Se veía como un insulto a dios y al plan que tenían para todos los hombres.

Sin embargo, según pasó el tiempo la cremación volvió a estar de moda. Esto sobre todo lo provocaron las epidemias y la necesidad de quemar los cuerpos para contener las enfermedades en diferentes épocas. Esto dio paso a que se crearan los crematorios y finalmente fuera otra posibilidad para el descanso final. Otra causa que hizo que las cremaciones se vieran más aceptadas, era el miedo a ser enterrado vivo. De hecho, decían que ser quemado en el crematorio aunque alguien se despertara, sería más rápido que despertarse en una tumba.

5 – Ser enterrado a seis pies

Los cuerpos a lo largo de la historia se han enterrado a seis pies bajo el suelo, o dicho de otra manera un metro y 83 centímetros. Había varios motivos, como por ejemplo que hacía más difícil robar la tumba. También era para evitar que las alimañas pudieran desenterrar el cuerpo para comérselo. Hoy en día se usan ataúdes más fuertes y esta preocupación ya no existe, pero antes eran fáciles para los animales romper la madera y llegar al cuerpo.

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