Los Dingo en Australia nunca han tenido buena fama. Han sido considerados durante años se les ha considerado perros salvajes muy peligrosos y oportunistas. El que hubiera un caso donde un dingo se llevó y comió a un bebé y luego se hiciera una película, no ayudó demasiado a su reputación. Sin embargo, hay otras muchas más cosas sobre los Dingo que debemos saber. Por ejemplo. Los Dingo no son una raza de perros, aunque lo parezcan. Veamos algunas cosas que posiblemente no supieras de estos animales.

1 – Es un error llamarles perros

No se les puede llamar raza de perros. Aunque algunos son domesticados están más cerca de los lobos que los perros. No queda claro si alguna vez realmente fueron unos animales domesticados y luego se convirtieron en salvajes. Algunas evidencias muestrean que una vez quizá fueron mascotas y que fueron traídos a Australia desde Indonesa o Alguna zona de Asia. Por supuesto, eso pudo ser hace miles de años y quedaron abandonados a su suerte y se volvieron animales salvajes adaptados a su entorno. Lo cierto es que no son mascotas, aunque se acercan a las tribus que hay dispersas en el continente para comer lo que pillan.

El problema es que al ser salvajes fueron considerados en mayor depredador de Australia. Cuando los ingleses llegaron al continente llevaron mucho ganado para colonizar el país, sobre todo ovejas. Esto fue un grave problema para los Dingos. Empezaron a cazar ovejas enfadando mucho a los granjeros que se habían establecido. Se convirtieron en el enemigo público número uno de muchos colonizadores. Se hicieron batidas para matar manadas de Dingos y de repente se encontraron siendo cazados en su propio hábitat. Curiosamente muchos granjeros hoy en día usan burros para hacer guardias contra los Dingos. Son fáciles de mantener y alejan a los zorros y Dingos con sus potentes patadas.

2 – La valla más grande del mundo se hizo para alejar Dingos

Los granjeros australianos estaban desesperados por mantener alejados a estos depredadores en el sureste. Por ello se construyó una valla para mantenerlos a raya. Lo que construyeron fue una estructura que es la más larga del mundo. Al principio era un conjunto de vallas que estaban pensadas para contener la plaga de conejos que asoló el continente. Se empezaron a construir a finales del siglo XIX. A principios del siglo XX se empezaron a reparar para controlar a los Dingo.

Todas las estructuras que se fueron haciendo se empezaron a conectar en los años cuarenta para crear una gigantesca valla. En su mayor apogeo tuvo casi 9000 kilómetros de larga, aunque con los años se fue reduciendo siendo de algo menos de 6000 kilómetros. Hoy en día su mantenimiento cuesta unos diez millones de dólares australianos y su efectividad para mantener a ralla a los depredadores está más que probada.

3 – No son todos iguales

Australia es muy grande y tiene varias climatologías. Por este motivo en diferentes partes del país se han desarrollado distintos tipos de Gringo. Están los que habitan en el desierto, los cuales tienen un color amarillo fuerte parecido a la arena en la que viven. Luego tenemos a los alpinos que son la minoría y que tienen un pelo amarillento más oscuro. Por último están los Dingos del norte que tienen una capa de pelo más espesa que los otros dos tipos-.

4 – ¿Valen para ser mascotas?

Es cierto que hay mucha gente que los cría como si fueran perros y los tienen muy bien considerados como mascotas. La verdad es que son animales muy cariñosos y leales. Cuando se crían de pequeños son como cualquier perro que se pueda tener y no suelen dar problemas. Aun así, no es tan fácil tener a un Dingo como mascota. Necesitan mucha atención y no hay que olvidar que están relacionados con los lobos. No les gusta quedarse solos y les encantan recibir las atenciones de sus dueños. Es una gran responsabilidad tener a uno de estos animales. No les gustan los cambios y se les puede notar cuando están a disgusto. Cuando son rechazados los pasan muy mal emocionalmente y muchas veces no se recuperan.

Sin embargo, es ilegal tener Dingos como mascotas en algunos sitios. Hay territorios en Australia donde hay que tener un permiso para tener este animal. Este es el caso del norte del país y Victoria. En otros sitios directamente no se pueden tener, como es el caso del sur, Tasmania y Queensland. Por otro lado, también es cierto que hay perros que tienen ancestros Dingo que tienen cierta mezcla con ellos. En este caso están permitidos en todo el continente.

5 –  Tienen unas habilidades excepcionales

Los Dingo están perfectamente adaptados a la dura Australia en muchos sentidos. Por ejemplo, tienen una visión impresionante y pueden hacer algo asombroso que solo es atribuible a los búhos. Los Dingo tienen la capacidad de girar la cabeza de una forma increíble. No tanto como un búho pero casi con la misma destreza. Esto les ayuda a estar alerta y tener todo controlado a su alrededor. No solo tienen esta sorprendente capacidad, sino que pueden usar sus garras como manos para agarrar a sus presas. Pueden incluso usarlas para subir a árboles o abrir puertas. Son flexible y con buena maniobrabilidad, por lo que los granjeros les tienen bastante miedo en este sentido.

Los Dingo pueden vivir bastante en cautividad, llegando a los veinte años. Sin embargo, en estado salvaje no suelen pasar de los diez años. Es curioso saber también que son muchos más callados que los perros tradicionales. No ladran sino que lanzan unos aullidos muy particulares.

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