Quizá no te suene el nombre de Irma Grese, pero es considerada uno de los personajes más terribles cuando hablamos de campos de concentración nazis. Normalmente asociamos estos campos de exterminio de la segunda guerra mundial a nombres como Josef Mengele, pero para muchos esta mujer es aun más terrorífica por todo lo que hizo. Le pusieron muchos apodos pero se la conoce sobre todo como la Hiena de Auschwitz. De hecho, tuvo un romance con Mengele y su crueldad no tuvo límites cuando se trataba de los prisioneros en los campos de concentración. Recordamos algunas de las terribles cosas que hizo esta joven de solo 22 años aprovechando su posición.

1 – Irma Grese mandó su padre a la cárcel

Irma Grese no tuvo una infancia fácil. Su madre se suicidó cuando tenía solo trece años. Tuvo que dejar el colegio porque fue objetivo de las risas y abusos de sus compañeros. Parece ser que se llevaba muy bien con su padre, pero sus ideales políticos estaban muy alejados del partido nazi. La joven se alistó a la liga de chicas  alemanas, la cual era la versión femenina de las juventudes hitlerianas. Esto no gustó a su padre, el cual la dijo que dejara este grupo. Grese se negó en rotundo y su padre la echó de casa. Grese se fue de casa pero como venganza hizo que le metieran en prisión por ir en contra del régimen nazi. Estuvo la mayor parte de la guerra encerrado.

2 – Tuvo un romance con Josef Mengele

Esta joven era muy abierta sexualmente hablando y de hecho no le importaba estar con hombres y mujeres. Cuando no estaba torturando y matando, estaba seduciendo a miembros de las SS y la Gestapo. Estos flirteos la llevaron a tener una aventura con Mengele. Se quedó embarazada y el ayudante médico judío que tenía Mengele fue obligado a realizarle un aborto. Ni ella ni Mengele pensaron que era una buena idea tener un hijo juntos.

3 – Quería ser enfermera

No siempre fue una sádica asesina como todo el mundo la recuerda. Hubo una época que quiso dedicarse a la enfermería. Llegó a trabajar como asistente de enfermera durante dos años. Dejó el trabajo de ayudante de enfermera para trabajar en una granja de productos lácteos. Estuvo otros dos años en la granja pero al final volvió a su sueño de ser enfermera. Sin embargo, no la aceptaron en su antiguo puesto. En su lugar fue enviada a Ravensbruck, donde fue su primero contacto con un campo de concentración.

Entró en el partido nazi con solo 18 años. Fueron precisamente sus sueños de hacerse enfermera lo que hizo que conociera a Mengele. También tuvo que ver su total devoción por la causa nazi y Hitler. Solo hicieron falta cuatro años para que de ser una aprendiz de enfermera se convirtiera en toda una asesina en masas.

4 – Fue la persona más joven que fue ejecutada por los británicos

Irma Grese no fue una de las personas que fueron juzgadas en los juicios de Nuremberg. Fue juzgada en el juicio de Belsen, que fue el lugar donde fue capturada por los aliados. Solo tenia 22 años, lo cual la convirtió en la primera persona en ser juzgada, sentenciada y ejecutada por el gobierno británico. Fue condenada a la horca. Durante todo el juicio hasta el final no perdió nuca la compostura e incluso algunos testigos dicen que fue hasta dulce. Subió al patíbulo sin aparentar ningún miedo. La única cosa quedito antes de morir fue “Hacedlo rápido”.

5 – Entrenaba a sus perros con prisioneros

Todo el mundo sabe que la raza de perro elegida por el tercer Reich fueron los pastores alemanes. Lo cierto es que Irma Grese no cuidaba demasiado bien a los perros que tenía a su cargo. Los entrenaba para que pudieran hacer su trabajo pero luego no les alimentaba correctamente. Había un motivo para que pasaran tanta hambre. De esta manera los hacía atacar a prisioneros indefensos para que se acostumbraran a ser agresivos.  Los pobres prisioneros eran dejados con vida hasta que finalmente recibían un tiro de gracia. Algunas veces la propia Grese era la que disparaba. Esta forma de entrenar a sus perros guardianes inflingía un gran terror a los prisioneros.

6 – Tenía unas lámparas muy peculiares

Es bien conocido que en los campos de concentración muchos de los condenados fueron usados para hacer jabón, velas y otros macabros instrumentos. Todas estas cosas se hicieron durante el holocausto. En el caso de la hiena de Auschwitz no estaba a favor de hacer estas atrocidades. Sin embargo, no estaba en contra de tener algunas “obras de arte” en su colección privada. Cuando fue capturada en Belsen se encontraron tres lámparas hechas con piel de prisioneros judíos.

7 – Tiene el dudoso honor de ser la mujer que más personas ha matado

Aunque oficialmente el libro Guiness de los Récords tiene a la Condesa Elizabeth Bathory como la mayor mujer asesina de la historia. Esta condesa mató a cientos de mujeres para sus macabros rituales. Lo cierto es que Grese mató a muchas más personas durante su tiempo en los campos de concentración alemanes. Se solía sentar con Mengele para decidir el destino de muchos prisioneros que llegaban a Auschwitz. Con solo hacer un gesto con la mano cientos o miles de personas podía morir en los días siguientes. Se dice que tenía una media de treinta muertes directas al día. Solo estuvo dos años en Auschwitz pero fueron miles los que murieron por sus decisiones.

8 – Quedarse embarazada no era aconsejable

Una de las cosas que Irma Grese solía decir a menudo era “Uno de mis mayores placeres es disparar a una judía embarazada, ya que mató dos enemigos de Hitler al mismo tiempo”. En muchos de los experimentos de Mengele se necesitaba que las mujeres tuvieran hijos gemelos. Las que solo se quedaban embarazadas de un solo hijo eran entregadas a Grese para su eliminación. No hay información de todas las mujeres que mató de este modo, pero se sabe que algo frecuente.

9 – Solía pasearse con un látigo

Una de las maneras en las que torturaba a los prisioneros del campo era usando un látigo. Aunque estaba prohibido llevar látigos en los campos de concentración, Grese se saltó esta norma. Muchos supervivientes del holocausto decían que los latigazos recibidos se solían infectar. Esto llevaba a la muerte de algunas personas al no serle administrados antibióticos. No solamente torturaba físicamente, sino que también usaba el abuso psicológico. Les solía decir a los prisioneros que iban a morir pero no sabía muy bien cuando. El saber lo que hacía a los prisioneros era algo que también desesperaba a los prisioneros.

10 –  Tenía una obsesión con la belleza física

Aun siendo una verdadera sádica con los prisioneros, era muy cuidadosa con su aspecto. Solía ponerse lo más guapa posible, aun no siendo una belleza. Lo hacia por varios motivos. Para empezar siempre estaba seduciendo a oficiales de las SS, aunque también quería mostrar su superioridad frente a los prisioneros. Si alguna de las mujeres que estaba prisioneras eran más guapas que ella, Grese solía acabar con ello de varias maneras. Con su látigo las azotaba los pecho para dejarlos marcados. También les dejaba cicatrices en la cara para eliminar cualquier rastro de belleza.

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